Política

La vez que el último Sha de Irán vivió en México y cómo eso derivó en la crisis de los rehenes

Tras huir de Teherán por el inminente triunfo de la República Islámica, el último Sha de Irán vivió un tiempo en Cuernavaca.

Nos situamos en 1979, año de la revolución iraní, el Sha Mohammad Reza Pahleví se vio obligado a huir de Teherán ante el inminente triunfo de la República Islámica, liderada por el ayatolá Ruhollah Jomeini, lo que llevó a que la dinámica de las relaciones exteriores de Irán dieran un giro, especialmente con Estados Unidos, en ese tiempo con Jimmy Carter a la cabeza.

El Sha se ocultó en Egipto, luego en Marruecos y después en la Bahamas, fue difícil que permaneciera en un solo lugar, pues sus enemigos le habían puesto precio a su cabeza y sus aliados temían represalias o tensiones políticas, si lo ayudaban. Fue entonces que Pahleví encontró su salvación en México, con José López Portillo en la silla presidencial.

Si bien, como cuenta Jorge G. Castañeda en su libro de memorias — hijo del que fue secretario de Relaciones Exteriores en ese tiempo, Jorge Castañeda y Álvarez de la Rosa—, las negociaciones para admitir al Sha en México, gestionadas por miembros estadunidenses, fueron largas y accidentadas, este llegó al país el 10 de junio de 1979 para alojarse en una residencia en Cuernavaca, con el compromiso de realizar importantes inversiones en el país.  

No obstante, las cosas no permanecieron en calma, pues Pahleví ocultaba un secreto: padecía un cáncer linfático severo, un dato que, al omitir al gobierno estadunidense y mexicano, cambiaría el rumbo de la historia.

Una joven iraní sostiene un retrato del fundador de la República Islámica de Irán, el ayatolá Ruhollah Jomeini, durante una ceremonia para conmemorar
Una joven iraní sostiene un retrato del ayatolá Ruhollah Jomeini. Foto: Archivo

Inicia la crisis

Aunque, al principio, la estancia de Pahleví en territorio nacional fue placentera y segura, al cabo de un tiempo su salud se fue deteriorando, por lo que fue valorado por médicos del Hospital ABC, quienes plantearon realizarle un procedimiento quirúrgico; sin embargo, el Sha alegó que no se contaba con lo necesario para atenderlo en México, por lo que pidió ser aceptado en Estados Unidos.

Así, el Sha aterrizó en Nueva York el 22 de octubre de aquel año; lo que provocó "al día siguiente una multitudinaria manifestación de protesta frente a la embajada de Estados Unidos en Teherán. Tiempo después, el 4 de noviembre, la sede diplomática fue avasallada y los 66 funcionarios allí presentes fueron tomados como rehenes".

La consecuencia de recibir al Sha en territorio estadunidense tuvieron graves consecuencias, los agitadores revolucionarios, apoyados por el nuevo gobierno impuesto por el ayatolá Jomeini, que tomaron la embajada demandaban la entrega inmediata del Sha, y amenazaron con asesinar a un rehén cada 24 horas si esto no ocurría. En tanto, la crisis fue tal que las aspiraciones de Carter para reelegirse se diluyeron por completo (perdió ante Ronald Reagan en 1980).

El ex mandatario ha optado por celebrar este día junto con su esposa Rosalynn, quien tiene 93 años, alejado de la vida pública aunque apoya a Joe Biden.
Jimmy Carter como presidente de Estados Unidos. | Foto: Archivo Reuters

México se niega a albergar nuevamente al Sha

El mandatario estadunidense intento apaciguar las cosas y negociar la liberación de los rehenes, al pedirle al Sha que volviera a México, no obstante, eso no fue posible, pues el gobierno de López Portillo le negó volver, alegando que "su retorno sería contrario a los intereses vitales" del país.

"Estoy con el problema de decidir si vuelvo a admitir al Sha o no. Castañeda se opone con el argumento de que nos van a crear problemas con los iraníes fanatizados y nos podrían tomar una embajada o capturar un avión", citó Portillo en su diario.

Ante la negativa del gobierno mexicano, el equipo de Carter se movilizó y consiguió que el Sha fuera admitido en Panamá, donde estuvo un par de meses, para luego irse a Egipto de nuevo, donde murió en julio de 1980.

Los estadunidenses se indignaron ante la negativa de Portillo. La gente de Carter sostuvo que, si bien el cambio de opinión mexicano no generó las crisis de los rehenes, la agudizó cuando todavía era factible liberar a los funcionarios diplomáticos en Teherán. 

Cabe señalar que fue hasta el 20 de enero de 1981 que los rehenes fueron liberados, 30 minutos después de que Ronald Reagan asumiera la presidencia de los Estados Unidos.

José López Portillo visita al presidente de EU, Jimmy Carter.  (www.whitehousehistory.org)
José López Portillo visita al presidente de EU, Jimmy Carter. Foto: Casa Blanca

Con información del libro "Amarres perros: La fe en tiempos de crisis" y del artículo La revolución iraní de 1979. De las primeras movilizaciones contra el régimen del Sha a la instauración de la República

​IYC

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Yamil Cortés
  • Yamil Cortés
  • Editor en la sección de Política de Milenio. Licenciado en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM. Apasionado de los libros, la teoría política y el cine.
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