En México, más de 57 mil muertes al año están asociadas al consumo de alcohol y su ingesta inicia desde los 14.1 años en estudiantes, alertaron legisladores, especialistas y organizaciones civiles al exigir en el Senado de la República una reforma para obligar a que todas las bebidas alcohólicas incluyan advertencias sanitarias visibles sobre sus riesgos.
La iniciativa busca modificar el artículo 218 de la Ley General de Salud para incorporar en los envases leyendas claras, pictogramas y mensajes directos que adviertan sobre daños como cáncer, enfermedades hepáticas, afectaciones neurológicas y riesgos durante el embarazo, con el propósito de fortalecer el derecho a la información y prevenir enfermedades.
Durante el foro legislativo, la senadora María Alejandra Barrales advirtió que el impacto del alcohol en la salud pública es profundo y subestimado.
“El consumo de alcohol causa hasta siete tipos de cáncer”, sostuvo, al referirse a padecimientos como mama, hígado, colon, esófago y cavidad oral, que figuran entre las principales causas de mortalidad.
Insistió en que la propuesta no tiene fines prohibitivos.
“No se trata de prohibir, se trata de informar. El objetivo es que las personas conozcan los riesgos reales y puedan tomar decisiones informadas”, enfatizó.
La presidenta de la Comisión de Salud del Senado, Lilia Margarita Valdez Martínez, sostuvo que el Estado debe asumir su responsabilidad frente a un problema de salud pública que tiene consecuencias sociales amplias.
“El Estado debe regular la venta y el consumo de alcohol, porque sus efectos no son individuales, impactan a las familias y a toda la sociedad”, afirmó.
Consumo nocivo, relacionado con enfermedades y violencia
Advirtió que el consumo nocivo está directamente relacionado con violencia intrafamiliar, accidentes viales, lesiones y pérdida de productividad.
“Estamos hablando de una sustancia que afecta la convivencia, la seguridad y el desarrollo social”, añadió.
El director de Salud Justa Mx, Erick Antonio Ochoa, dimensionó la magnitud del problema al señalar que “el alcohol es la segunda droga legal que más mata en el mundo”, y precisó que en México se le atribuyen más de 57 mil muertes anuales.
Detalló que la edad promedio de inicio es de 17.9 años, pero entre estudiantes puede comenzar desde los 14.1 años.
“Entre más temprano se inicia el consumo, mayor es el daño acumulado y más difícil es revertir sus efectos”, advirtió.
Explicó que la exposición temprana incrementa el riesgo de desarrollar dependencia, enfermedades crónicas y daños irreversibles en el sistema nervioso central, además de afectar el rendimiento escolar y la salud mental.
Especialistas señalaron que el alcohol está vinculado con más de 200 enfermedades y condiciones de salud, entre ellas cirrosis hepática, pancreatitis, trastornos mentales, enfermedades cardiovasculares y diversos tipos de cáncer, además de su impacto en lesiones por accidentes y hechos de violencia.
Subrayaron que, pese a esta carga de enfermedad, México mantiene un rezago de más de 15 años en la implementación de políticas regulatorias efectivas para el control del alcohol, a diferencia de otros países que han adoptado advertencias sanitarias obligatorias en etiquetas.
Indicaron que el etiquetado de advertencia permite visibilizar riesgos que muchas veces son desconocidos o minimizados por la población.
“Las etiquetas son una herramienta de salud pública que permite advertir de manera directa los daños asociados”, sostuvo Ochoa.
Añadieron que este tipo de medidas contribuye a modificar patrones de consumo, especialmente entre jóvenes, al generar mayor conciencia sobre las consecuencias del alcohol.
Los participantes recordaron que México ya cuenta con experiencia en el etiquetado frontal de advertencia en alimentos y bebidas no alcohólicas, política que ha demostrado impacto en la reducción del consumo de productos con altos contenidos de azúcares, grasas y sodio.
Consideraron que la incorporación de advertencias en bebidas alcohólicas permitiría avanzar en la prevención de enfermedades crónicas, reducir la carga al sistema de salud y fortalecer la política pública frente a uno de los principales factores de riesgo evitables.
Asimismo, señalaron que la medida podría alinearse con recomendaciones internacionales en materia de salud pública, que promueven estrategias integrales para reducir el consumo nocivo de alcohol, incluyendo regulación, información al consumidor y control de publicidad.
“Estamos frente a una crisis de salud pública que requiere decisiones firmes. No podemos seguir normalizando el consumo sin advertir sus consecuencias”, coincidieron los participantes.
La discusión continuará en comisiones del Senado, donde se analizarán los alcances de la reforma y su eventual implementación, en un escenario marcado por el incremento en el consumo de alcohol y sus efectos en la salud y la seguridad en el país.
IYC