Política
  • "Voto por voto": De Vasconcelos a AMLO, políticos que han denunciado fraudes electorales

  • Diversos líderes políticos han denunciado irregularidades y presuntos fraudes en los comicios mexicanos las cuales, marcaron la evolución de las instituciones democráticas.
Cinco elecciones bajo sospecha: de José Vasconcelos a López Obrador | Especial
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Las denuncias de fraude electoral han acompañado buena parte de la historia política contemporánea de México. 

Mucho antes de la creación de organismos electorales autónomos y de la transición democrática de finales del siglo XX, distintos candidatos presidenciales acusaron al gobierno en turno de manipular las elecciones para garantizar la permanencia del partido oficial en el poder.

Aunque cada episodio ocurrió bajo circunstancias políticas distintas y con evidencias, alcances y consecuencias diferentes, todos contribuyeron a moldear el debate nacional sobre la transparencia electoral y la necesidad de construir instituciones capaces de garantizar la autenticidad del voto ciudadano.

A continuación, de manera cronológica, te contamos algunos de los casos más emblemáticos.

José Vasconcelos: el intelectual que llamó a desconocer la elección

La primera gran denuncia de fraude electoral del México posrevolucionario tuvo como protagonista al filósofo, escritor y educador José Vasconcelos Calderón, quien contendió por la Presidencia de la República en 1929 frente al candidato oficial, Pascual Ortiz Rubio.

Para entonces, Vasconcelos era una de las figuras intelectuales más respetadas del país. Había sido rector de la Universidad Nacional, primer secretario de Educación Pública y uno de los principales promotores del proyecto educativo nacional impulsado tras la Revolución Mexicana. También participó junto a Francisco I. Madero en el movimiento antirreeleccionista y defendió durante años la construcción de una democracia basada en la educación y la participación ciudadana.

Su campaña presidencial despertó entusiasmo entre amplios sectores urbanos, estudiantes, intelectuales y grupos opositores al recién creado Partido Nacional Revolucionario (PNR), antecedente del PRI.

Sin embargo, una vez celebradas las elecciones, el gobierno declaró vencedor a Ortiz Rubio.

Vasconcelos rechazó inmediatamente los resultados y sostuvo que la voluntad popular había sido sustituida por una maquinaria política organizada para garantizar el triunfo del candidato oficial.

Su respuesta fue uno de los actos de oposición más importantes del periodo posrevolucionario.

En diciembre de 1929 proclamó el Plan de Guaymas, mediante el cual llamó a desconocer la elección presidencial y denunció que el país vivía bajo un régimen que impedía la competencia democrática.

Aunque el movimiento no logró revertir los resultados ni provocar un levantamiento nacional, la postura de Vasconcelos quedó registrada como la primera gran impugnación electoral del México moderno.

Su derrota también marcó el inicio de un largo exilio durante el cual continuó escribiendo y reflexionando sobre el futuro político del país.

Su denuncia dejó instalada una idea que acompañaría durante décadas a la oposición mexicana: la existencia de un aparato gubernamental capaz de controlar las elecciones mediante el uso de las instituciones del Estado.

Un antecedente de la oposición moderna

La campaña vasconcelista representó uno de los primeros intentos por desafiar electoralmente al partido que comenzaba a consolidar el régimen surgido de la Revolución.

Aunque el movimiento fue derrotado, muchos historiadores consideran que sembró las bases del pensamiento democrático que posteriormente retomarían diversas generaciones de opositores.

La experiencia también mostró las limitaciones de un sistema electoral controlado prácticamente en su totalidad por el gobierno federal, situación que permanecería durante varias décadas.

Juan Andreu Almazán: la elección más violenta del México posrevolucionario

Once años después, México vivió otra elección profundamente cuestionada.

El general Juan Andreu Almazán contendió por la Presidencia contra Manuel Ávila Camacho, candidato respaldado por el gobierno y por el Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

La campaña se desarrolló en un ambiente de fuerte polarización política.

Mientras el gobierno impulsaba la candidatura de Ávila Camacho como continuidad del proyecto cardenista, Almazán reunió el apoyo de empresarios, sectores conservadores, grupos militares e incluso de organizaciones religiosas inconformes con el rumbo político del país. Para respaldar su candidatura, fundó el Partido Revolucionario de Unificación Nacional (PRUN).

Desde antes de la jornada electoral, sus simpatizantes advertían que existía la posibilidad de un fraude.

El 7 de julio de 1940, día de la elección, la tensión derivó en uno de los episodios de violencia política más graves del siglo XX mexicano.

En diversas casillas se registraron enfrentamientos entre simpatizantes de Almazán, policías, militares e integrantes de organizaciones afines al gobierno.

Las cifras de víctimas variaron según las fuentes periodísticas.

Algunos diarios reportaron poco más de una veintena de fallecidos, mientras otros elevaron considerablemente el número de muertos y heridos.

Más allá de la cifra exacta, la jornada quedó marcada por el uso de la fuerza pública y por las denuncias de represión contra los seguidores del candidato opositor.

La denuncia formal ante las autoridades

Tras la elección, Almazán promovió recursos legales para denunciar las presuntas irregularidades.

En una de sus declaraciones más conocidas afirmó:

"El Partido Revolucionario de Unificación Nacional y otros partidos independientes... están formulando dos memorias... a fin de que este alto Tribunal designe comisionados especiales que investiguen las violaciones al voto público y a preceptos de la Ley Electoral, cometidos en las elecciones del 7 de julio último".

La declaración reflejaba su intención de llevar el conflicto por la vía institucional, aunque también sostenía que las autoridades electorales habían permitido numerosas irregularidades.

Entre las acusaciones figuraban presiones sobre funcionarios de casilla, intervención de fuerzas de seguridad, violencia contra simpatizantes de oposición y alteración de los resultados en distintos estados.

Con el paso de los años, historiadores han señalado que la elección de 1940 representó uno de los momentos de mayor tensión política del México posrevolucionario y un antecedente de posteriores demandas por elecciones más transparentes.

Una derrota que dejó huella

Pese a las denuncias, Manuel Ávila Camacho asumió la Presidencia de la República.

Almazán finalmente desistió de emprender una insurrección armada, opción que algunos de sus seguidores contemplaban.

No obstante, las acusaciones de fraude y la violencia registrada durante aquella elección permanecieron como uno de los episodios más controvertidos de la historia electoral mexicana.

Décadas después, ese proceso continuaría siendo citado por especialistas como ejemplo de las prácticas de control político que caracterizaron al sistema electoral durante buena parte del siglo XX.

Salvador Nava Martínez desafió la hegemonía del PRI en San Luis Potosí

A lo largo del siglo XX, México fue escenario de múltiples movimientos que exigieron democracia, transparencia y elecciones libres. Uno de los casos más representativos fue el encabezado por Salvador Nava Martínez, quien denunció fraude electoral en las elecciones para la gubernatura de San Luis Potosí en 1961 y se convirtió en una de las principales figuras de oposición al régimen priista.

Conocido como el "médico del pueblo", Nava surgió como un líder independiente que desafió el control político ejercido durante décadas por el PRI y por el llamado cacicazgo de Gonzalo N. Santos, exgobernador del estado entre 1943 y 1949. Aunque dejó el cargo, Santos mantuvo una fuerte influencia sobre los gobiernos posteriores mediante una red de funcionarios afines, lo que permitió la continuidad de su poder político.

Durante la década de 1950, Salvador Nava consolidó un movimiento cívico respaldado por estudiantes, profesionistas, intelectuales, obreros, maestros y ferrocarrileros, quienes cuestionaban la simulación de procesos electorales y la imposición de candidatos oficiales. En 1958 impulsó la creación del Frente Cívico Potosino, organización que promovía la democratización de la vida política del estado.

El primer triunfo del movimiento ocurrió el 1 de enero de 1959, cuando Nava asumió la presidencia municipal de San Luis Potosí con la propuesta de impulsar la "democratización de la vida municipal". Sin embargo, el conflicto con el régimen se intensificó en 1961, cuando el PRI postuló a Manuel López Dávila como candidato a la gubernatura.

Las elecciones estatales del 2 de julio de ese año estuvieron marcadas por un clima de tensión y denuncias de represión contra simpatizantes del movimiento navista. Tras la jornada electoral, Salvador Nava acusó que los resultados fueron manipulados para otorgar el triunfo al candidato priista, denunciando un fraude electoral que, aseguró, vulneraba la voluntad de los ciudadanos.

La inconformidad derivó en una campaña de resistencia civil encabezada por Nava y sus seguidores. El momento más crítico ocurrió el 15 de septiembre de 1961, cuando alrededor de mil 500 personas se manifestaron en la Plaza de Armas de San Luis Potosí para protestar contra el resultado de la elección. De acuerdo con reportes de la entonces Dirección Federal de Seguridad, poco antes de la medianoche se interrumpió el suministro eléctrico y se registró un enfrentamiento armado.

Testimonios de la época señalan que francotiradores dispararon desde edificios cercanos, entre ellos el Palacio Municipal y el Hotel Virreynal, provocando la muerte de varios manifestantes. Posteriormente, elementos del Ejército destruyeron las instalaciones del periódico Tribuna, medio identificado con el movimiento navista.

Al día siguiente, las autoridades detuvieron a cerca de 50 dirigentes opositores acusados de subversión. Varios fueron trasladados al Campo Militar Número 1 en la Ciudad de México, mientras que Salvador Nava fue encarcelado en la prisión de Lecumberri. Aunque recuperó su libertad tiempo después, en 1963 volvió a ser detenido y trasladado a la cárcel de Charco Verde, donde denunció haber sido víctima de tortura.

En una de sus frases más recordadas, Nava expresó: "La semilla está sembrada y esa semilla tendrá que dar frutos, y esos frutos no tienen más que un solo destino: la democracia en San Luis Potosí que sirva como ejemplo para conseguir la democracia en México".

Cuauhtémoc Cárdenas: la "caída del sistema"

La elección presidencial del 6 de julio de 1988 constituye uno de los episodios más controvertidos de la historia democrática del país. La candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, abanderado del Frente Democrático Nacional (FDN), logró aglutinar a partidos de izquierda, organizaciones sociales y a miles de ciudadanos inconformes con el modelo político encabezado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que llevaba casi seis décadas en el poder.

La contienda enfrentó a Carlos Salinas de Gortari, candidato del PRI; Cuauhtémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional; Manuel J. Clouthier, candidato del Partido Acción Nacional (PAN); y Rosario Ibarra de Piedra, del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).

Desde el inicio de la campaña, Cárdenas planteó la necesidad de democratizar al país, combatir el autoritarismo y garantizar elecciones auténticamente libres. Su candidatura despertó una movilización ciudadana inédita y puso en riesgo, por primera vez en muchos años, la continuidad electoral del partido gobernante.

Sin embargo, la jornada electoral quedó marcada por un hecho que se convertiría en símbolo de la historia política mexicana: la llamada "caída del sistema".

Mientras comenzaban a llegar los primeros resultados electorales, el sistema de cómputo de la entonces Comisión Federal Electoral dejó de funcionar durante varias horas. La interrupción provocó incertidumbre en todo el país y alimentó las sospechas de una manipulación de los resultados.

Cuando finalmente se reanudó el flujo de información oficial, las cifras favorecían ampliamente a Carlos Salinas de Gortari.

La explicación oficial nunca logró disipar las dudas de la oposición.

Para millones de mexicanos, aquella interrupción marcó el inicio de una de las mayores crisis de credibilidad electoral del siglo XX.

"Hemos ganado la elección presidencial"

Horas después de la votación, Cuauhtémoc Cárdenas emitió un mensaje dirigido al pueblo de México en el que afirmó que el gobierno estaba alterando los resultados electorales.

En una de las declaraciones más recordadas expresó:

"La captación directa de cifras electorales y, sobre todo, informaciones que nos merecen toda credibilidad (...) nos permiten afirmar que hemos ganado la elección presidencial".

El ingeniero sostuvo que las irregularidades no habían comenzado el día de la elección, sino mucho antes.

En su mensaje denunció que el fraude se preparó desde la modificación de la legislación electoral y que durante la jornada se registraron múltiples prácticas destinadas a favorecer al candidato oficial.

Entre las anomalías mencionó:

  • Casillas con votaciones cercanas o superiores al 100 por ciento del padrón.
  • Expulsión de representantes de la oposición.
  • Brigadas de votantes itinerantes.
  • Manipulación de paquetes electorales.
  • Retraso deliberado en la difusión de resultados.

Cárdenas aseguró que el gobierno pretendía modificar el sentido de la voluntad popular mediante recursos administrativos y legales.

"Consumar el fraude equivaldría técnicamente a un golpe de Estado. Empeñarse en consumar el fraude (...) equivaldría técnicamente a un golpe de Estado. No reconoceré a autoridades que pudieran surgir del fraude electoral".

Lejos de convocar a acciones, pidió a sus simpatizantes defender el voto mediante movilizaciones pacíficas y utilizando los recursos legales disponibles.

Su discurso se convirtió en uno de los documentos políticos más importantes de la transición democrática mexicana.

El inicio de una nueva etapa democrática

Aunque el Colegio Electoral declaró presidente electo a Carlos Salinas de Gortari, la elección de 1988 transformó profundamente la vida política nacional.

La crisis de legitimidad derivó en una intensa presión para reformar el sistema electoral.

Durante los años siguientes se fortalecieron las instituciones encargadas de organizar las elecciones, se amplió la participación de los partidos políticos en la vigilancia de los comicios y comenzó el proceso que culminaría con la autonomía del entonces Instituto Federal Electoral (IFE).

Muchos especialistas consideran que la elección de 1988 marcó el principio del fin de la hegemonía política del PRI y el inicio de la transición democrática en México.

Cuauhtémoc Cárdenas habla sobre fraude de 1988 | VIDEO

Manuel Clouthier: la resistencia civil frente a los presuntos fraudes

Paralelamente a las denuncias encabezadas por Cuauhtémoc Cárdenas, otro de los principales protagonistas de la oposición fue Manuel Jesús Clouthier del Rincón, conocido popularmente como 'Maquío'.

Empresario sinaloense y candidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN), Clouthier convirtió la denuncia de presuntas irregularidades electorales en uno de los ejes centrales de su actividad política.

Su confrontación con el sistema electoral comenzó incluso antes de buscar la Presidencia.

1986: las elecciones en Chihuahua y Sinaloa

En 1986 contendió por la gubernatura de Sinaloa; durante aquella campaña denunció presiones políticas, hostigamiento hacia sus empresas e invasiones a propiedades vinculadas con su actividad empresarial.

Tras la elección, acusó al gobierno de haber favorecido al candidato priista Francisco Labastida Ochoa mediante prácticas fraudulentas e irregularidades en el proceso electoral.

Ese mismo año, el PAN también denunció fraude en la elección para gobernador de Chihuahua, donde competía Francisco Barrio Terrazas.

Las protestas dieron origen a diversas movilizaciones de resistencia civil que se extendieron a entidades como Sonora, Baja California y Sinaloa.

El episodio fue tan polémico que incluso dentro del propio PRI surgió la expresión "fraude patriótico", utilizada para justificar la permanencia del partido oficial en el poder frente al avance de la oposición.

Como resultado de aquellas experiencias, Clouthier publicó posteriormente el libro Cruzada por la salvación de México, donde documentó las irregularidades que, según su versión, afectaron la contienda electoral.

La campaña presidencial de 1988

En noviembre de 1987, el PAN eligió a Clouthier como su candidato presidencial.

Su campaña recorrió prácticamente todo el país y logró conectar con sectores ciudadanos que reclamaban mayores libertades políticas.

Durante la contienda denunció censura en medios electrónicos y restricciones para difundir sus propuestas, al tiempo que criticó el control gubernamental sobre los procesos electorales.

Tras conocerse los resultados oficiales de la elección presidencial de 1988, Clouthier coincidió con Cuauhtémoc Cárdenas en señalar que la voluntad popular había sido alterada.

Aunque ambos representaban proyectos políticos muy distintos, coincidieron en exigir una revisión de los resultados.

La huelga de hambre y la desobediencia civil

Luego de la elección, Manuel Clouthier impulsó una estrategia de resistencia civil pacífica.

Organizó movilizaciones ciudadanas, promovió actos de desobediencia civil y llevó a cabo una huelga de hambre en el Ángel de la Independencia para exigir la anulación de la elección presidencial y una reforma profunda del sistema electoral mexicano.

Su movimiento insistía en que el país necesitaba autoridades electorales independientes del gobierno federal y reglas que garantizaran igualdad de condiciones para todos los partidos.

Las movilizaciones encabezadas por Clouthier contribuyeron a mantener viva la presión social a favor de reformas democráticas.

El legado político de 'Maquío'

Aunque no consiguió revertir los resultados de la elección presidencial, Clouthier dejó una profunda huella en la oposición mexicana.

Su discurso sobre la necesidad de elecciones limpias fortaleció las demandas ciudadanas por instituciones electorales imparciales y contribuyó al proceso de transformación política que experimentó México durante la década de los noventa.

Su fallecimiento en octubre de 1989 puso fin a una trayectoria política que se convirtió en referente para diversas generaciones de opositores y que ayudó a consolidar el debate nacional sobre la transparencia electoral.

Denuncia de fraude electoral de Manuel Clouthier | VIDEO

AMLO: el "voto por voto" y la mayor movilización postelectoral del siglo XXI

La elección presidencial del 2 de julio de 2006 representó uno de los procesos electorales más competidos de la historia contemporánea de México y dio origen al conflicto poselectoral más importante desde los comicios de 1988.

Los principales contendientes fueron Felipe Calderón Hinojosa, candidato del Partido Acción Nacional (PAN), y Andrés Manuel López Obrador, abanderado de la coalición Por el Bien de Todos, integrada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia.

Desde el cierre de las casillas, la diferencia entre ambos candidatos fue mínima. Tras el cómputo oficial realizado por el entonces Instituto Federal Electoral (IFE), Felipe Calderón obtuvo una ventaja cercana a 0.56 puntos porcentuales, equivalente a poco más de 233 mil votos sobre López Obrador, la diferencia más reducida registrada en una elección presidencial mexicana hasta ese momento.

La estrechez del resultado abrió un intenso debate político y jurídico.

López Obrador sostuvo que durante el proceso se habían presentado diversas irregularidades y afirmó que la elección había sido manipulada para impedir su llegada a la Presidencia.

"Voto por voto, casilla por casilla"

Ante los resultados oficiales, el candidato de izquierda exigió un recuento total de los votos.

Su principal consigna fue: "¡Voto por voto, casilla por casilla!".

La frase rápidamente se convirtió en el símbolo del movimiento postelectoral y fue repetida durante semanas por miles de simpatizantes que participaron en marchas y concentraciones en distintas ciudades del país.

López Obrador argumentó que la reducida diferencia entre ambos candidatos hacía indispensable revisar todas las actas y abrir la totalidad de los paquetes electorales para despejar cualquier duda sobre el resultado.

Su equipo presentó diversas impugnaciones ante el entonces Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), señalando inconsistencias en actas, errores aritméticos y presuntas irregularidades ocurridas durante la jornada electoral.

Las movilizaciones y el plantón en Paseo de la Reforma

Mientras avanzaba la revisión judicial de la elección, López Obrador encabezó una serie de movilizaciones masivas en la Ciudad de México.

Miles de simpatizantes participaron en asambleas informativas celebradas en el Zócalo capitalino y posteriormente instalaron un plantón permanente que ocupó varios kilómetros del Paseo de la Reforma, una de las principales avenidas del país.

Durante semanas, el campamento se convirtió en el centro de la disputa política nacional; para sus seguidores, representaba una forma de defender el voto ciudadano.

Para sus críticos, significó una medida que afectó la movilidad y la actividad económica del centro de la capital y las manifestaciones reflejaron la profunda polarización que vivía el país tras una elección sumamente cerrada.

La resolución del Tribunal Electoral

Después de analizar cientos de recursos legales, el Tribunal Electoral ordenó el recuento parcial de los votos correspondientes a alrededor del 9 por ciento de las casillas instaladas en el país.

La revisión modificó ligeramente las cifras finales, pero no alteró el resultado de la elección.

El 5 de septiembre de 2006, el Tribunal declaró válida la elección presidencial y entregó la constancia de mayoría a Felipe Calderón Hinojosa como presidente electo.

En su resolución, los magistrados reconocieron la existencia de irregularidades aisladas durante el proceso, pero concluyeron que no eran suficientes para modificar el resultado final de la contienda, sin embargo, López Obrador rechazó el fallo.

"Al diablo con sus instituciones"

Durante el conflicto poselectoral, Andrés Manuel López Obrador lanzó una de las frases que más marcarían su trayectoria política al referirse a las autoridades electorales expresó: "¡Al diablo con sus instituciones!" y la declaración generó una amplia controversia.

Mientras sus simpatizantes la interpretaron como una crítica a instituciones que consideraban incapaces de garantizar elecciones plenamente transparentes, sus adversarios señalaron que representaba un desconocimiento del marco institucional encargado de resolver los conflictos electorales.

Tras la resolución judicial, López Obrador convocó a una Convención Nacional Democrática en el Zócalo de la Ciudad de México.

El 20 de noviembre de 2006, fue proclamado simbólicamente como "Presidente Legítimo de México", figura que sostuvo durante varios años como parte de su movimiento político.

Aunque dicha investidura no tenía reconocimiento jurídico, representó la continuidad de su estrategia para denunciar que la elección presidencial había sido producto de un fraude.

Durante los años siguientes mantuvo esa postura y reiteró en numerosas ocasiones que le habían sido arrebatados los comicios de 2006.

Del conflicto electoral a la Presidencia de la República

Pese a las denuncias de fraude, López Obrador continuó participando en la vida política nacional. Volvió a competir por la Presidencia en 2012, elección en la que fue derrotado por Enrique Peña Nieto, y posteriormente fundó el partido Morena en 2014.

Finalmente, en la elección de 2018 obtuvo una victoria contundente con más de 30 millones de votos, convirtiéndose en el primer presidente emanado de Morena.

Ya como titular del Poder Ejecutivo, continuó haciendo referencia al fraude de 2006 como uno de los episodios que, desde su perspectiva, justificaban mantener una vigilancia permanente sobre los procesos electorales. En distintos discursos sostuvo que era necesario evitar que en México se repitieran prácticas que, según afirmó, caracterizaron elecciones del pasado.

AMLO realiza mitin en el Zócalo de CdMx | VIDEO

LG

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Lizette Guadarrama
  • Lizette Guadarrama
  • Un día, el periodismo derribó mi puerta y dijo: serás editora de redacción; apasionada por la lectura y escritura de temas coyunturales, fanática de Harry Potter, pero publico en la sección de política.
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