La muerte de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD) trae a la conversación nuevamente su trayectoria política y la relevancia que tuvo para la izquierda de México.
Considerado el arquitecto de la transición democrática en México, irrumpió en 1987 con la Corriente Democrática. Las elecciones de 1988, que lo tuvieron como protagonista, son históricas porque se considera que le fue robada la presidencia al fundador del PRD, un hecho que MILENIO explorará.
La contienda electoral de 1988
Antes de las elecciones de 1988, y con la aprobación del Código Federal Electoral en ese contexto, el PRI dejó clara su intención política: mantener a toda costa su posición hegemónica.
De acuerdo con la investigadora de la UNAM, Irma Campuzano Montoya, este código reglamentaba las reformas constitucionales en materia electoral, las cuales habían sido diseñadas para impedir que el PRI perdiera el control de la Cámara de Diputados.
Se amplió la representación proporcional en esta Cámara a 200 escaños, incluyendo por primera vez al partido gobernante en un sistema originalmente diseñado para partidos minoritarios.
La caída del sistema
Es en este contexto cuando el PRI lanzó a Carlos Salinas de Gortari como su único candidato. De parte del Partido Acción Nacional (PAN), contaban con Manuel Clouthier. La izquierda se dividió: la centroizquierda apoyó a Cuauhtémoc Cárdenas con el Frente Democrático Nacional, y la izquierda anticapitalista postuló a Rosario Ibarra de Piedra.
El 2 de julio de 1988, días antes de las elecciones, mientras Cuauhtémoc estaba de gira en Michoacán, fue informado del secuestro de Javier Ovando y Román Gil en la Ciudad de México. Ambos, abogado y asistente, eran responsables de la red electoral del FND.
Sus cuerpos aparecieron al día siguiente en un coche abandonado en la Merced Balbuena. Así, el FND llegó a las elecciones con dos homicidios y la pérdida de su red de contactos.
Tras una jornada electoral empañada por el PRI, Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación y titular de la Comisión Federal Electoral, anunció que "el sistema se cayó".
Aún se desconoce si se refirió a callar o caer. Lo cierto es que nunca se revelaron los resultados del 45% de las casillas y Salinas se declaró ganador.
Lo que nació de la decepción
Tras la calificación de las elecciones de 1988 y la disolución del FDN, Cárdenas impulsó la creación de un instrumento político institucionalizado para la inconformidad popular. Así, el 5 de mayo de 1989 se fundó el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
El PRD surgió de la fusión de la Corriente Democrática disidente del PRI con partidos y movimientos de la izquierda mexicana, como el Partido Mexicano Socialista (PMS) y otras organizaciones comunistas, socialistas e independientes.
Con información de César Cabrera y Alejandro Almazán