De los 12 Centros de Reinserción Social (Ceresos) de Hidalgo en 11 de ellos las mujeres privadas de su libertad están recluidas, en situaciones distintas dependiendo de cada panal, bajo deficiencias como la falta de atención médica, la no separación con hombres, no tienen regaderas, tampoco área maternal, los espacios de su internamiento son reducidos, presentan agresiones de sus mismas compañeras, además de que hay personal insuficiente de seguridad y custodia, de acuerdo con el Informe Anual de Centros de Reinserción Social y de Internamiento para Adolescentes 2025, elaborado por la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH).
Estas deficiencias se presentan en los Ceresos de Actopan, Apan, la Huasteca Hidalguense, Huichapan, Ixmiquilpan, Jacala de Ledezma, Mixquiahuala, Molango, Pachuca, Tenango de Doria, Tula y Tulancingo. El penal de Ixmiquilpan es el único que no presenta deficiencias en la reclusión de las mujeres.
Hay 604 mujeres en prisión
El documento señala que en los 12 penales del estado hay cinco mil 724 personas privadas de su libertad, de las cuales cinco mil 120 son hombres y 604 cuatro mujeres.
El área femenil de Pachuca registra la mayor cantidad de mujeres en prisión con 328, le sigue el penal de Tula con 89 mujeres, Tulancingo con 71 mujeres, Ixmiquilpan con 27, Actopan con 21, la Huasteca Hidalguense con 19, Molango con 16, Mixquiahuala con 12, Tenango de Doria con 7, Apan con 5, Huichapan con 5 y Jacala con 4 cuatro mujeres.
Espacios reducidos
De acuerdo con el informe de la Comisión de Derechos Humanos el área femenil del Centro de Reinserción Social de Tulancingo, es un anexo del Cereso y se encuentra en un espacio muy reducido. Cuenta con cocina, dormitorios y una estancia infantil que no reúne las condiciones adecuadas debido a su tamaño limitado y a la falta de iluminación. El área femenil no cuenta con personal médico propio por lo que la atención es brindada por personal del Centro de Salud adscrito a la jurisdicción sanitaria.
El área femenil del Cereso de Pachuca tiene personal de custodia insuficiente pues cuenta solo 11 mujeres de seguridad para la vigilancia de las 328 internas. Aquí las mujeres llegan a compartir cama, no hay personal médico adscrito y se suelen apoyar del personal del área varonil, de un médico altruista o a través de consultas externas.
La Comisión de Derechos Humanos documentó que en el penal de Molango el área femenina está separada de la masculina y dispone de servicios sanitarios y agua corriente, pero no cuenta con regaderas. La limpieza del espacio depende de las personas privadas de su libertad quienes deben adquirir los insumos necesarios para ello, además de que no existe un área maternal ni espacios para talleres de estimulación temprana o desarrollo infantil.
En el Cereso de Apan no existe separación entre hombres y mujeres, hay constantes conflictos por el consumo de sustancias psicoactivas, no tienen un lugar designado para guardar sus pertenencias, no tienen un espacio para consumir sus alimentos y hay un trato desigual basado en el nivel socioeconómico.
La Comisión detectó que en este Cereso existen agresiones físicas constantes contra las mujeres por parte de otra compañera y que las autoridades no han actuado de manera inmediata para identificar el problema y solucionarlo, ya que todo se incrementa por el consumo de sustancias psicoactivas.
No tienen atención médica especializada
El informe señala que el penal de Actopan no cuenta con servicio médico general ni especializado por lo que tampoco existe atención médica dirigida a mujeres, quienes, menciona, tienen poco tiempo de acceso al patio.
En el Cereso de la Huasteca Hidalguense, ubicado en el municipio de Jaltocán, en el área femenil la atención médica es brindada por un médico adscrito, ya que no existe atención especializada, las mujeres no cuentan con suficientes espacios de almacenamiento para guardar sus pertenencias.
Por su parte, en el área femenil del Centro de Reinserción de Huichapan las condiciones de limpieza son deficientes y las personas privadas de la libertad son responsables de mantener la higiene, registrando sus actividades en bitácoras.
En el Cereso de Jacala no existe separación física estricta entre hombres y mujeres durante el día ya que se comparten espacios para diversas actividades.
Mientras que el penal de Mixquiahuala no hay atención médica especializada disponible en el área femenil. En el Cereso de Tenango de Doria las mujeres tienen poco tiempo para salir al patio cuando los hombres no están, no tienen tienda ni algún otro servicio y hay mujeres indígenas que necesitan un traductor para comunicarse.
Finalmente, el Cereso de Tula no cuenta con un servicio médico especializado para mujeres y no existe personal médico. Solo hay una enfermera que atiende tanto el área varonil como la femenil.
La Comisión de Derechos Humanos del estado concluyó que es crucial que el sistema penitenciario de Hidalgo adopte medidas que aseguren el cumplimiento de derechos y necesidades, garantizando un tratamiento adecuado para las mujeres privadas de su libertad.