Morena acusó persecución política contra la excandidata presidencial de izquierda, Luisa González, luego de que fuera detenida y acusada de irregularidades en el financiamiento de su campaña en la elección.
En un comunicado, el partido que dirige Ariadna Montiel denunció que la detención de González “forma parte de una ofensiva del presidente Daniel Noboa contra la izquierda”.
"Desde Morena, condenamos la persecución política contra Luisa González, excandidata presidencial de Revolución Ciudadana y referente de un proyecto progresista con amplio respaldo popular en el hermano país de Ecuador.
"Expresamos nuestra solidaridad con ella y con el pueblo ecuatoriano. Su detención forma parte de una ofensiva autoritaria del gobierno de Daniel Noboa contra la izquierda y los movimientos populares”, señaló.
Regeneración Nacional señaló a Noboa de “utilizar el poder para impedir que el pueblo elija demuestra miedo a la voluntad popular” y añadió que la democracia se debilita “cuando se cierran los espacios de participación y se trata a las fuerzas progresistas como enemigas”.
“Ningún gobierno puede invocar la defensa de las instituciones para atropellar las libertades que está obligado a proteger.
"Denunciamos el uso selectivo de la justicia como arma de persecución política, una práctica que la ultraderecha ha vuelto cotidiana en América Latina. Con ella pretende desgastar a dirigentes de izquierda, desarticular movimientos y cerrar caminos electorales: resolver con fiscales, tribunales y cárceles lo que corresponde decidir a los ciudadanos”, apuntó.
El instituto político guinda recordó que el presidente ecuatoriano ordenó irrumpir por la fuerza en la embajada de México en Quito para detener a Jorge Glas y agredió a diplomáticos.
“Aquel atropello, condenado por la OEA, mostró su disposición a violar el derecho internacional para imponer su voluntad.
"Las presiones contra jueces, el hostigamiento denunciado por medios críticos y la criminalización de la protesta agravan esta escalada autoritaria. Todo gobierno se debe a su pueblo; quien lo encabeza no es dueño del país”, sostuvo.
Añadió: “Lo que ocurre en Ecuador exhibe la derrota moral de la ultraderecha: invoca la democracia mientras combate la organización popular. Advertimos rasgos neofascistas en esa forma de gobernar que justifica la represión en nombre del orden”.
EHR