México tiene una oportunidad laboral con las personas migrantes que decidieron quedarse en el país tras el cierre de vías legales hacia Estados Unidos, pero la falta de documentos mantiene a miles fuera del empleo formal, impiden que cubran vacantes disponibles y limita su aportación fiscal mediante el pago de impuestos.
Dana Graber, jefa de Misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en México, explicó en entrevista a MILENIO que el país enfrenta una paradoja laboral porque hay vacantes disponibles, empresas interesadas en contratar y personas migrantes con intención de trabajar, pero los procesos de regularización siguen siendo trámites que demoran demasiado tiempo.
“Vemos la migración laboral como una oportunidad tremenda en México. Hay muchas vacantes, se estiman más de 1.3 millones de vacantes en el país. Desde el sector privado muchas empresas se nos acercan preguntándonos cómo pueden contratar a personas migrantes porque tienen vacantes”, señaló.
La representante de la OIM, que el 30 de junio terminará su periodo de seis años en el país, explicó que el mayor obstáculo está en abrir más vías de regularización para quienes llegaron a México y decidieron quedarse en nuestro país antes de regresar a ambientes más hostiles en sus naciones de origen.
Graber fue todavía más específica en señalar que los migrantes pueden ser una solución a la oferta de mano calificada que ofrecen en las ciudades industriales del país e incluso ayudar a mejorar la situación del campo mexicano.
“Estas oportunidades están en las ciudades donde hay mucha industria como Monterrey, San Luis Potosí, Guadalajara, también en las ciudades fronterizas. Hay muchas oportunidades para las personas migrantes y también en la agricultura, en el sur también estamos trabajando con el gobierno para ampliar las oportunidades de tarjetas fronterizas para organizar a las personas que vienen”, detalló.
Además, Graber indicó que la inclusión financiera de migrantes irregulares pueden beneficiar las finanzas del país, pues existe interés de bancos e instituciones financieras por atender a esta población; sin embargo, existen obstáculos para integrar a cientos de miles de personas migrantes porque los procesos son complicados ante la falta de documentos necesarios para el sistema financiero.
El cambio en la política migratoria de Estados Unidos abrió una nueva etapa para México, pues la cancelación de CBP One y otros programas de ingreso regular dejó sin posibilidad de cruzar a 270 mil personas que ya se encontraban en territorio mexicano y que ahora buscan opciones para establecerse.
Resultados sexenales
La representante de la OIM en México señala que la ayuda humanitaria está viviendo momentos difíciles por la reducción de financiamiento que se ha originado de la volatilidad financiera internacional y a que gobiernos han decidido cerrar programas presupuestarios para mejorar las condiciones migratorias.
“Estamos viendo una situación difícil en términos de recortes y financiamiento. Todas las agencias de las Naciones Unidas y también muchas ONG han tenido que cerrar sus oficinas en el terreno por no tener financiamiento. Hay recortes por parte de los donantes que antes contribuyeron mucho al sistema de la ONU o a la sociedad civil, por ejemplo el gobierno de Estados Unidos”, detalló.
Pese a esos recortes, la OIM reportó que en 2025 atendió a más de 90 mil personas en sus distintos programas en México, desde asistencia humanitaria hasta migración laboral, prevención de trata, cambio climático y acompañamiento técnico a gobiernos.
La representante señaló que el trabajo de la organización también busca modificar narrativas de racismo y xenofobia mediante información y campañas que muestren las razones por las que las personas migran y las aportaciones que pueden hacer en las comunidades de destino.
“Muchas veces no es por querer, es por necesidad. Entonces esas personas salen por la pobreza extrema, por violencia, por la situación política, por falta de acceso a la educación o los servicios básicos médicos o por desastres naturales debido al cambio climático”, dijo.
Además, la OIM desarrolló en los últimos seis años programas para combatir la trata y tráfico de personas migrantes mediante capacitación de autoridades estatales y organizaciones civiles para identificar rutas de atención, proteger víctimas y facilitar su retorno o reubicación.
Graber agregó que este acompañamiento se combina con tareas de protección, manejo responsable de datos y asistencia a personas vulnerables que requieren canalización institucional mediante la atención en 350 albergues donde brindan apoyo técnico, alojamiento, alimentación y protección.
A esos trabajos se suman la atención a la movilidad asociada al cambio climático, especialmente en el sur del país, donde inundaciones, sequías, erosión costera y el aumento del nivel del mar han obligado a comunidades de Chiapas y Tabasco, principalmente, a replantearse sus formas de vida, adaptar sus actividades productivas o considerar procesos de reubicación.
HCM