La ministra Loretta Ortiz Ahlf ofreció una disculpa pública por las expresiones que utilizó el pasado 18 de agosto, durante el debate sobre los derechos de las personas con discapacidad auditiva.
De manera inusual, la sesión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) inició con la petición de la togada para que se le permitiera el uso de la palabra para realizar un comentario, ante un salón de Plenos donde están presentes personas con discapacidad auditiva.
La togada comentó que, después de aquel debate, tuvo oportunidad de conversar con personas con discapacidad auditiva y con integrantes de organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos.
“Estas conversaciones me permitieron conocer otras experiencias y reflexionar sobre el alcance de mis palabras. En aquella ocasión, mi intervención estuvo dirigida a defender la participación de las personas con discapacidad en las decisiones que inciden directamente en sus derechos. Sostuve que esta Suprema Corte no debe sustituir su voz mediante una valoración propia sobre lo que pudiera resultarles favorable.
“Al recibir las observaciones que me hicieron llegar las personas que hoy amablemente me acompañan y otro grupo de personas a las cuales también representan, básicamente personas que no me refería a ellas de manera adecuada, más bien de manera incorrecta y que llevan una vivencia distinta, un modo de vivir distinto y que hay que fortalecer desde la actividad no solamente estatal, administrativa, sino también de esta Suprema Corte”, expresó.
¿QUÉ DIJO?
En dicha sesión, la Corte analizó una acción de inconstitucionalidad y se perfiló por matizar el criterio que por años le permitió invalidar de manera automática leyes que incidan de manera directa en los derechos de las personas sin realizar una consulta previa. El debate se llevó dos días.
En esa primera sesión, Loretta Ortiz narró que usa un implante coclear y soltó estas frases:
“No saben de verdad lo que significa no escuchar de un oído, no lo saben, no se pueden poner en nuestros zapatos, no saben lo que nos beneficia o no nos beneficia. A mí otra persona cuando me dice, ‘ay, pues pobre, no’. Toda mi educación lo padecí… por eso recurrí tanto a los libros, porque no me quedaba de otra”.
Pero continuó diciendo lo siguiente:
“Una persona sordomuda no tiene futuro, no tiene futuro y va a ser una carga fiscal para el país. Ya con un oído, pues, medio la libras. ¿Y saben cuántas personas hay sordomudas en el país? Millones de personas. ¿No les debemos preguntar? Claro que sí, sí les debemos preguntar.”
CHZ