Política

Más del 73% de la población en México tiene esquema de vacunación contra el sarampión incompleto

La Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2022, reveló los datos sobre la falta de vacunas.

En México solo 26.6 por ciento de los niños de 12 a 35 meses contaba con un esquema completo de vacunación documentado en su cartilla, lo que incluye la aplicación de la vacuna triple viral (SRP), de acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2022.

El resurgimiento del sarampión en México ocurrió en un contexto de coberturas de vacunación infantil críticamente bajas y en el que el 73.4 por ciento de los menores de 12 a 35 meses no había completado su esquema.

La propia encuesta estimó que la población representada de niñas y niños de uno a seis años asciende a 12 millones 282 mil 658 menores, lo que permite dimensionar el impacto del rezago en términos absolutos.

La primera dosis de la vacuna SRP debe aplicarse a los 12 meses de edad; sin embargo, en 2022 únicamente 61.8 por ciento de los niños menores de cinco años había recibido al menos una dosis documentada, una reducción significativa frente al 72.6 por ciento registrado en 2021.

Por lo tanto, el 38.2 por ciento no había recibido ninguna dosis documentada de la vacuna que protege contra el sarampión, la rubéola y la parotiditis.

De acuerdo con la Ensanut 2022, la población nacional estimada sin protección vacunal de sarampión ascendía a 4.7 millones de menores de cinco años.

El rezago es todavía mayor cuando se analiza el esquema completo, que incluye la dosis de refuerzo de la SRP.

Con una cobertura nacional de apenas 26.6 por ciento, la Ensanut muestra que casi tres de cada cuatro niños de 12 a 35 meses no habían completado su esquema de vacunación.

En números absolutos, esto equivale a aproximadamente nueve millones de niñas y niños con esquemas incompletos, muchos de ellos sin la protección necesaria para interrumpir la transmisión del virus.

Los investigadores del Instituto Nacional de Salud Pública ya advertían en su estudio que esta acumulación de millones de niños no vacunados o parcialmente vacunados creaba escenarios epidemiológicos propicios para una reemergencia del sarampión, situación que actualmente México enfrenta.

También en el estudio, los especialistas advierten que el problema no se limita a un retraso temporal, sino que refleja fallas sostenidas en la continuidad del esquema de vacunación, particularmente entre la primera y la segunda dosis de la SRP.

Los autores enfatizan que la disminución en la cobertura no inició con la pandemia de Covid-19, aunque reconocen que las interrupciones en los servicios de salud entre 2020 y 2021 afectaron de manera crítica a las cohortes nacidas en ese periodo, justo cuando debían completar su esquema básico. A ello se suman fallas en la atención primaria, problemas de abasto, disminución en la demanda de vacunación y debilidades en el seguimiento de las cartillas, que impiden recuperar a tiempo a los niños rezagados.

Cobertura por regiones

La caída en la cobertura de la vacuna triple viral y de los esquemas completos se observa en todas las regiones del país, sin excepción. Ninguna alcanza la meta mínima de 90 por ciento necesaria para interrumpir la transmisión del sarampión.

En la región Pacífico-Norte, integrada por Baja California, Baja California Sur, Nayarit, Sinaloa y Sonora, la cobertura de la primera dosis de la vacuna contra sarampión se estimó en 64.4 por ciento y el esquema completo a los dos años alcanzó 33.6 por ciento.

En la región Frontera, conformada por Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, registró una cobertura de primera dosis de SRP de 54.4 por ciento, una de las coberturas más bajas a nivel nacional. El esquema completo al primer año se sitúa en 43.7 por ciento, pero desciende a 26.8 por ciento al segundo año, lo que evidencia interrupciones tempranas en la vacunación infantil.

En la región Pacífico-Centro, que agrupa a Colima, Jalisco y Michoacán, la primera dosis de SRP se ubicó en 56 por ciento y el esquema completo a los dos años cayó a 14.4 por ciento, lo que implica que la gran mayoría de los niños no cuenta con protección completa contra el sarampión. Se trata de la región que presenta uno de los rezagos más pronunciados.

La región Centro-Norte, integrada por Aguascalientes, Durango, Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas, mostró los mejores resultados relativos, con 65.9 por ciento en la primera dosis de SRP y 41.9 por ciento en esquema completo a los dos años, aunque aún lejos de la meta internacional, lo que confirma un rezago relevante en la aplicación del refuerzo.

En la región Centro, conformada por Hidalgo, Tlaxcala y Veracruz, la cobertura de la primera dosis de SRP fue de 66.7 por ciento y el esquema completo a los dos años se ubicó en 24 por ciento, lo que muestra un abandono progresivo del esquema de vacunación.

La Ciudad de México y Estado de México, las zonas de mayor concentración poblacional del país, pese a concentrar una de las mayores infraestructuras sanitarias del país, registró 61.7 por ciento de cobertura en la primera dosis de SRP y apenas 23.8 por ciento en esquema completo a los dos años, lo que confirma que el rezago también afecta a áreas metropolitanas con amplia infraestructura sanitaria.

En Pacífico-Sur, integrada por Guerrero, Morelos, Oaxaca y Puebla, la primera dosis de SRP alcanzó 64 por ciento y el esquema completo a los dos años se situó en 27.5 por ciento.

El esquema completo al primer año alcanza 48.4 por ciento, pero al segundo año cae a 27.5 por ciento, dejando a más de dos terceras partes de los niños sin la protección completa establecida en la cartilla.

En la región Península, conformada por Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco y Yucatán, reportó una cobertura de primera dosis de SRP de 63.7 por ciento y un esquema completo a los dos años de 22.9 por ciento.

El rezago no se limita a la triple viral

El deterioro de la cobertura vacunal en México es generalizado y medible. Los investigadores responsables del análisis de la Ensanut 2022 advierten que ninguno de los inmunógenos del esquema básico infantil alcanza la meta de 90 por ciento, establecida por la Organización Mundial de la Salud como umbral mínimo de protección poblacional, lo que evidencia un debilitamiento estructural del programa de vacunación infantil.

En los niños menores de cinco años, la vacuna BCG, que debe aplicarse al nacimiento, alcanzó una cobertura nacional de 78.5 por ciento, lo que implica que más de dos de cada diez recién nacidos no recibieron oportunamente esta protección.

Los especialistas señalan que la caída de la BCG es particularmente relevante porque históricamente era uno de los biológicos con mejor desempeño, y su descenso refleja fallas tempranas en la vacunación desde el primer contacto con los servicios de salud. Las coberturas más bajas se concentran en regiones del Pacífico-Centro, Pacífico-Sur y Península, así como en hogares ubicados en el tercil más bajo del índice de bienestar.

La vacuna contra hepatitis B mostró una cobertura nacional de 65.1 por ciento, lo que significa que casi 35 por ciento de los niños no completó las tres dosis durante el primer año de vida. Los investigadores subrayan que la omisión de la dosis al nacimiento incrementa el riesgo de transmisión perinatal y de infección crónica, con consecuencias a largo plazo como cirrosis y cáncer hepático.

Aunque la introducción de la vacuna hexavalente permitió un aumento cercano a ocho puntos porcentuales frente a mediciones previas, el nivel observado sigue lejos de la cobertura universal, particularmente en regiones del Centro, Pacífico-Centro y Península.

En el caso de la vacuna pentavalente o hexavalente, clave para prevenir difteria, tosferina, tétanos, poliomielitis y enfermedades graves por Haemophilus influenzae tipo b, la cobertura fue de 69 por ciento. Esto implica que tres de cada diez niños no recibieron el esquema completo durante el primer año de vida.

Los autores del estudio enfatizan que este rezago no responde a un solo punto de falla, sino a interrupciones acumuladas en el seguimiento del esquema, con mayor impacto en zonas rurales, en hogares de menor bienestar y en regiones como Pacífico-Centro, Centro y Península.

La vacuna antineumocócica conjugada registró la cobertura más alta del esquema básico, con 88 por ciento; aun así, uno de cada ocho niños quedó sin protección completa frente a neumonía, meningitis y sepsis.

Los investigadores advierten que incluso brechas aparentemente pequeñas en este biológico tienen un impacto relevante en morbilidad y hospitalización, especialmente en entidades del Pacífico-Centro y la Península, y entre niños de hogares con menor nivel socioeconómico.

En cuanto a la vacuna contra rotavirus, cuya cobertura nacional fue de 81.6 por ciento, el estudio documenta una brecha socioeconómica clara.

En hogares del tercil más bajo del índice de bienestar, la cobertura se ubicó alrededor de 76.7 por ciento, mientras que en el tercil más alto alcanzó 94.2 por ciento, una diferencia de casi 18 puntos porcentuales.

Los especialistas destacan que esta desigualdad se traduce en mayor riesgo de diarreas graves y hospitalizaciones prevenibles en regiones del sur y sureste del país.

De manera transversal, los investigadores subrayan que los sectores más afectados por el rezago vacunal son los niños que viven en hogares con menor bienestar, en zonas rurales y en regiones del sur y sureste, donde las coberturas de múltiples biológicos se ubican sistemáticamente por debajo del promedio nacional.

No obstante, enfatizan que el problema no es exclusivo de estos grupos, ya que en zonas urbanas y metropolitanas, incluida la Ciudad de México y el Estado de México, el esquema completo al segundo año de vida no supera 24 por ciento, lo que confirma que el abandono del esquema es un fenómeno nacional.

Los autores señalan que solo 42.6 por ciento de los niños logró completar su esquema de vacunación al primer año de vida, y que esta proporción se reduce a 26.6 por ciento al segundo año, cuando debe incluirse la vacuna SRP.

Para los especialistas, esta caída progresiva refleja una pérdida sistemática de seguimiento del esquema infantil, más que un problema aislado de acceso inicial.

“La acumulación de niños con esquemas incompletos incrementa de forma sostenida el riesgo de brotes de enfermedades prevenibles, no solo de sarampión, y revierte avances logrados durante décadas. Sin una recuperación sostenida, homogénea y con enfoque territorial y social, el país seguirá expuesto al resurgimiento de padecimientos que habían sido controlados mediante la vacunación sistemática”.

rdr

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Blanca Valadez
  • Blanca Valadez
  • Periodista formada en la UNAM. Con 33 años de oficio, impulsada por la curiosidad y la aventura. Ha captado la voz de ilustres como Octavio Paz y Carlos Fuentes. Hoy explora los enigmas del cuerpo y la mente en relatos que resuenan en prensa, TV, radio y web.
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