De cara a las elecciones intermedias de 2027, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) presenta una reducción en su número de militantes, esto desde que Alejandro Moreno Cárdenas asumió su dirigencia nacional. En MILENIO, te damos los datos.
Era 2019, el partido tricolor acababa de salir de la presidencia, con el fin del mandato de Enrique Peña Nieto y el triunfo en las elecciones presidenciales de 2018 de Andrés Manuel López Obrador, abanderado por Morena.
En ese contexto, Alito Moreno llegó a la dirigencia del partido, tras unas elecciones en las que solo participó el 27 por ciento del padrón electoral del PRI.
Su triunfo estuvo enmarcado por la controversia, pues su oponente de candidatura, Ivonne Ortega, renunció al partido tiempo después de darse a conocer los resultados, luego de casi tres décadas de militancia.
"Ayer vivimos una de las jornadas más vergonzosas en la vida democrática del PRI y del país (...) El PRI de la mano de la cúpula solo tiene una ruta: la extinción. (...) Tengo claro que el PRI que se vio el domingo 11 de agosto no es el partido que me representa”, señaló Ortega en ese tiempo.
La reelección
Posteriormente, en agosto de 2024, Moreno fue reelegido para ostentar el cargo hasta 2028, con el voto del 97 por ciento del Consejo Político, órgano afín al campechano, quien presumió un proceso interno democrático.
En su primer discurso tras su reelección, el priista aseguró que el desafío era replantear el rumbo, porque el partido se encontraba en la posición más compleja, al perder apoyo popular.
"No somos pocos, aquí están los que tenemos la responsabilidad y el compromiso. Claro que quisiéramos más, pero somos suficientes para sacar a nuestro partido del letargo", dijo.
El descenso
No obstante, a pesar del desafío planteado, el número de militantes del partido registra una baja constante, pues, de acuerdo con datos del Instituto Nacional Electoral (INE), el PRI contaba con 6 millones 764 mil 615 de personas afiliadas en 2019, año en que inició el primer mandato de Moreno Cárdenas, cantidad que cayó hasta un millón 411 mil 889 militantes en 2023, previo a que el priista se reeligiera.
Para inicios del 2026, el Instituto reportó que el partido tiene 894 mil 220 integrantes. Por tanto, desde que comenzó la era de Alito Moreno, el PRI ha perdido el 86.78 por ciento de sus militantes.
En Durango y Coahuila, los únicos dos estados con gobernadores del partido tricolor, este reporta 31 mil 941 y 155 mil 303 afiliados, respectivamente.
En tanto, en entidades como Baja California Sur (945), San Luis Potosí (mil 873) y Morelos (2 mil 575) no rebasa los tres mil militantes. Estado de México es todavía su bastión con 212 mil 624 personas en sus filas, a pesar de ya no ostentar ahí la gubernatura.
Cabe señalar que el PRI ha realizado acciones para aumentar su apoyo popular y volver a ganar terreno político, como la designación de coordinadores de la defensa del voto en los estados donde habrá elecciones el próximo año, acercamientos con el PAN y Movimiento Ciudadano para alianzas rumbo a los comicios intermedios, así como la realización de jornadas de afiliación en algunas entidades.

La variable más importante, el desprestigio
Ante este panorama, Rogelio Hernández Rodríguez, doctor en Ciencia Política y autor del libro Historia mínima del PRI (2016), aseveró en entrevista para MILENIO que la caída en la militancia del partido tricolor se explica, entre otras cosas, por su desprestigio asociado a factores sociodemográficos, como los conocimientos e imagen negativa que tienen las nuevas generaciones sobre los partidos políticos.
"La variable más importante para explicar la caída de la militancia está en el desprestigio del partido. Es tradicional la mala fama que tiene el PRI. El desprestigio, aunque ya venía constatado hacia varios años, tuvo un quiebre radical hacia la baja con el gobierno de (Enrique) Peña Nieto por varios factores que son imputables a su administración y, básicamente, al perfil del presidente".
"Hay otro factor importante que tiene causas sociodemográficas, es decir, los jóvenes que tienen entre 26 y 30 años y que podrían convertirse en aspirantes a políticos tienen una imagen del PRI que es desproporcionadamente negativa, no solo hay un desprestigio acumulado, sino que viven un periodo en el que el PRI es absolutamente el malo de todo. Para ellos, el PRI no es un partido que tenga mayor rendimiento electoral, tiene tan poca presencia ya en los puestos de elección popular, que cualquiera que compita por el PRI sabe que tiene altas probabilidades de no ganar".
En ese sentido, el investigador señaló que la crisis actual del partido es la peor que ha atravesado, la cual, reiteró, se desencadenó después de la presidencia de Peña Nieto, por los escándalos de corrupción que comprometieron al extitular del Ejecutivo, a sus colaboradores y a varios gobernadores, así como su incapacidad para responder adecuadamente a los conflictos políticos –en especial, la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa–, como detalló en su artículo 'La importancia de gobernar. La administración de Enrique Peña Nieto y la caída del PRI'.
"Indudablemente, la caída de la votación del priismo es más o menos constante desde los años 70, pero el solo hecho de que hubiera mantenido durante toda la alternancia la mayoría de las gubernaturas, la mayoría simple del Congreso y que hubiera recuperado la presidencia en 2012 es un indicativo muy fuerte de que el desprestigio no era la principal variable para explicar la presencia del partido".
"Sin embargo, con el gobierno de Peña Nieto la caída ha sido brutal, si comparas la situación actual con antes del 2012, es el peor momento en el que ha estado el PRI".
Acerca de la dirigencia de Alejandro Moreno, Hernández Rodríguez apuntó que muchos políticos que han dejado el PRI han acusado malas actitudes de su líder, lo que lleva a que vaya desintegrándose.
"Hay que añadir que la dirigencia no representa, precisamente, una buena imagen de liderazgo. El PRI en los últimos tiempos no solo no ha ganado militancia, sino que la ha perdido en términos de sus cuadros ya integrados, hay una gran cantidad de políticos priistas que han abandonado el partido por muchas razones, si lo vemos en los últimos tiempos, muchos de esos políticos han ido acusando a la dirigencia de malas actitudes y comportamiento".
No obstante, subrayó que un cambio de dirigencia no podría considerarse fácilmente una solución por sí misma a la crisis del partido, pues debe tomarse en cuenta que no hay otros liderazgos reconocibles que compitan con 'Alito' Moreno.
"Es muy difícil de pensar el alcance de un posible cambio, muy poco se le ha prestado atención al hecho de que no hay figuras destacadas que le disputen el liderazgo a Moreno, está ahí no solo porque quiera, sino porque no hay muchos que quieran estar en ese lugar".
"También hay otros factores que tienen que ver con su presencia en los estados, su presencia local, el que no haya liderazgos locales. La militancia no solo depende de lo bien o mal que se vea el partido, sino también de cómo opera en la República".
Finalmente, el experto consideró que la falta de apoyo popular que atraviesa el priismo no necesariamente significa que este vaya a desaparecer, pues "tiene una enorme resistencia", y "habrá que ver cómo le va al partido en las elecciones de medio término, pues en las encuestas aún se mantiene en las preferencias de voto".
Con información de Alejandra Sigala
IYC