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Lunes , 18.03.2019 / 08:10 Hoy

Conviviendo con los parásitos

Tan sólo en el intestino de la persona promedio la amplia gama de especies presentes supera al inventario de tipos de aves reportados para México (poco más de mil especies).

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Visto como bioma, el cuerpo humano se asemeja más a las poderosas junglas del Borneo que a la estepa siberiana. Somos un entorno salvaje repleto de fieras minúsculas: herbívoros, depredadores, simbiontes y comensales partícipes de una intrincada red trófica. Ácaros en las pestañas, hongos en el cuero cabelludo, nematodos sobre la piel y bacterias en absolutamente todos los resquicios de nuestro ser. Literalmente, hay millones de especímenes distintos que nos llaman hogar; tantos que se estima que de cada 10 células corporales apenas una es propiamente humana. El resto conforma una taxonomía desquiciada que recubre cada centímetro de nuestra fisionomía desde el nacimiento. Nos referimos, por si hubiera duda, al microbioma humano: tan dependiente e inseparable de nosotros como nosotros de él. Una amalgama heterogénea de entidades intrínsecas al sujeto orgánico que nos define.

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JOS

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