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Miércoles , 20.02.2019 / 14:46 Hoy

Atuendos actuales para Niño Dios distorsionan la tradición

Este día se celebra el Día de la Candelaria, fecha en la que se viste al Niño Dios con ropajes especiales para llevarlo a oír misa como acto de veneración y festejo
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“Vestir o reparar al Niño Dios es un arte, que requiere su tiempo”, señala Guadalupe Villanueva mientras nos muestra los modelos que fabrica y las figuras que tiene ya listas para entregar en su local y taller. Relata que le gusta hacer las cosas bien y con detalles, por ello demora una media hora para vestir a una figura. “Para que todo el año esté bien vestido”.

Con poco más de 42 años en este oficio, cuenta que anteriormente también los reparaba, pero ahora por falta de tiempo actualmente un familiar le apoya en esa tarea. “Es algo muy laborioso, tanto para vestirlos como para repararlos, para que quede un trabajo bien hecho. Bien restaurado”.

Indica que para lograr una buena restauración se requieren por lo menos dos días, pues es complicado juntar las piezas una a una, colocar un brazo o una pierna, rehacer los dedos o la nariz.

“Porque hay que taladrar, poner alambre, ajustarlo bien, porque de lo contrario se pueden volver a romper y no quedan bien. Además de que se debe de pintar todo otra vez”.

El 2 de febrero se celebra el Día de la Candelaria, fecha en la que se viste al Niño Dios con ropajes especiales para llevarlo a oír misa como acto de veneración y festejo. Esto forma parte de la tradición católica y se conmemora a 40 días de la Navidad.

La comerciante lamenta que entre los jóvenes se pierda esta tradición. “Sólo la gente de mayor edad lleva a sus figuras a vestir, los jóvenes ya no, tal vez por tanta tecnología, se la pasan en el celular y jugando, ya no cuenta uno con ellos, es muy raro los jóvenes a los que sus padres les inculca esta tradición”.

Asimismo, manifiesta su molestia porque ahora la gente lo tome a juego y quiera vestir al Niño Dios de lo que se les ocurra.

Señala que le han solicitado vestir a los Niños Dios de huachicolero, de abogado, policía, chef, del “Peje”, futbolista, bombero o del señor de las Maravillas, “con todo y su corona de espinas, pero para mí no, no va con lo que tiene que ser un niño Dios. Lo visto de morado, por decir, El Niño de las Maravillas, pero de morado con una aureola, pero sin espinas. Le digo a la persona, ‘si lo quiere castigar depende de usted, no de mí’”.

Añade que no se vale que distorsionen la tradición “porque es algo muy sagrado para uno, y yo, la verdad, no, no lo visto, lo visto con lo que es un Niño Dios”.

Resalta que los atuendos clásicos son: del Niño de las palomas, de las azucenas, de la primera comunión, del bautizo, de la guía, entre otros.

Insiste que es una tradición católica que debe de respetarse. “Ahí están mis Niños Dios de muestra y ninguno de los que acabamos de decir, son Niños Dios, bien. Vistiéndolos así rebajas al Niño Dios y él es Dios”.

Instalada en el interior del mercado Zaragoza, informa que la afluencia de clientes “ya no es como antes. Es más o menos una tercera parte de lo que vendía hace algunos años. Pienso que es por lo económico, todo va subiendo, por eso la gente lo piensa para poder vestir”.

Apunta que en promedio viste a unos 500 niños durante la temporada y que los modelos que fabrica tienen un costo que va de los 70 a los 390 pesos.

Cuenta que inició a trabajar a los ocho años de edad, cuando ayudaba a sus padres. Entonces se instalaban en las calles del centro histórico.

Recuerda que en esa época recibía para reparar figuras fabricadas en madera, incluso de iglesias, pero actualmente entre la competencia y los nuevos materiales más sencillos dejó de recibir niños Dios de porcelana o complementados con vidrio. “Para el comercio, el centro seguirá siendo el centro y un mercado es muy diferente, y donde ahora estoy muy poca gente viene a reparar muñecos en madera”.

Menciona que sus hijos conocen el oficio, “aunque al cien por ciento no, por eso les digo que aprendan para que esto siga y no se pierda la tradición. Que no se pierda, porque la verdad es algo muy bonito”.

Aunque fabrica la ropa para las figuras, también adquiere otros artículos, esto porque el mismo cliente se los solicita. “Tengo que ir a surtirme a otras partes, por ello es que también acudo a las expos que en los recientes años se han programado. El 50 por ciento los hago y el resto los adquiero para tener calidad y precio”.

Finalmente, dice que su oficio es muy laborioso, “pero me gustó y sigo en él. El resto del año vendo ropa para caballero y otros accesorios más”.


ARP

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