M+.- A cuatro meses de asumir la dirigencia nacional de Morena, Ariadna Montiel intensificó la operación territorial del partido de cara a las intermedias del 2027, conservando una amplia ventaja sobre sus competidores.
Su estrategia de regresar a las plazas, las asambleas y el contacto casa por casa ha propiciado que en redes sociales se hable de bienestar, transformación y derechos de las mujeres.
En términos organizativos, puso al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en movimiento.
Con un estilo confrontativo frente a las oposiciones y críticos de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y el despliegue de modos negociadores al interior del partido, la exsecretaria del Bienestar mantiene un 65 por ciento de aprobación digital desde junio, una cifra que resulta intrigante porque las presiones de Estados Unidos, los escándalos sobre visas canceladas, las sospechas de corrupción y el exhibicionismo de lujos de algunos militantes del partido han estado un día sí y otro también en el debate público.
Sin embargo, la imagen positiva de Morena salió de un tambaleante 50 por ciento durante los primeros cuatro meses del año a un estable 60 por ciento de buenas vibras en redes sociales. A nadie le hace daño recibir 5.4 millones de comentarios y reacciones de apoyo cada mes.
Mucho menos cuando el Instituto Federal Electoral (INE) acaba de dar el banderazo de salida para la carrera electoral que culminará con las elecciones del 6 de junio de 2027.
Un análisis de MilenIA, la Central de Inteligencia Artificial de Multimedios, revela que Ariadna Montiel es la dirigente de partido mejor evaluada por los usuarios de redes sociales.
Debajo de su 65 por ciento de aceptación, aparecen Jorge Álvarez Máynez, de Movimiento Ciudadano (MC); Karen Castrejón, del Partido Verde Ecologista de México (PVEM); y Alberto Anaya, del Partido del Trabajo (PT), con 55, 35 y 25 por ciento, respectivamente.
Los presidentes de los partidos que acaban de conseguir su registro para competir en los comicios para renovar 17 gubernaturas, la totalidad de la Cámara de Diputados y un titipuchal de municipios se (re)estrenan en la arena electoral con niveles bajos de aprobación: el conservador Hugo Eric Flores, de PAZ, despierta simpatías en el 30 por ciento de la banda que usa medios sociodigitales, mientras que el veterano Guadalupe Acosta Naranjo solo enciende al 25 por ciento de los aldeanos digitales.
La marca Bienestar
La explicación de la fortaleza digital de Ariadna Montiel aparece, en buena medida, en los términos que los propios usuarios colocan alrededor de su nombre.
La nube de palabras elaborada por MilenIA con las interacciones registradas en TikTok, YouTube, X, Facebook e Instagram dibuja una dirigente cuya identidad pública todavía está profundamente ligada a su experiencia en la administración pública: “bienestar”, “programas sociales”, “pensiones”, “adultos mayores” y “mujeres” dominan la conversación.
Las reacciones digitales también revelan que esa identidad comienza a mudarse a la zona política. Junto a “bienestar” aparecen “Morena”, “Sheinbaum”, “4T”, “transformación”, “territorio” y “2027”. Es decir, empieza a convertirse en la jinete electoral del partido: ella sostiene las riendas y calza las espuelas. El desafío será saber si puede trasladar hacia Morena el prestigio acumulado durante años como responsable de la política social del gobierno.
El proceso ya parece producir resultados. Montiel conserva exactamente el mismo 65 por ciento de aprobación que tenía en junio, mientras sus competidores se mueven: Máynez bajó cinco puntos, de 60 a 55 por ciento; Castrejón subió de 30 a 35; Alberto Anaya permanece en 25 y Jorge Romero, presidente del PAN, sigue estacionado en 20 por ciento.
Alejandro Alito Moreno cierra la clasificación: cayó de 15 a apenas 10 por ciento de aprobación.
Que hablen de ti no siempre es bueno
El priista, sin embargo, puede presumir una victoria: nadie genera tanta conversación como él. Durante el periodo analizado, del 12 de agosto al 11 de septiembre, Alito Moreno produjo 10.6 millones de interacciones, por encima de los 8.3 millones de Montiel y los 8.2 millones de Máynez. El pequeño problema es que buena parte de esa atención llega acompañada de rechazo.
Tan sólo durante el último mes, el dirigente del PRI suscitó un millón de comentarios positivos y 9.6 millones de interacciones negativas en redes sociales. En ese mismo periodo, y sin incluir las menciones neutras, la presidenta de Morena despertó 5.4 millones de reacciones de apoyo y 2.9 millones de expresiones adversas.
La comparación sirve para entender una de las trampas favoritas de la política digital: ser viral no significa ser popular. Alito encabeza el volumen de conversación y ocupa simultáneamente el sótano de aprobación. Montiel consigue una combinación bastante más rentable: es segunda en notoriedad y primera en aceptación.
Después de los tres primeros, vienen Jorge Romero, con 6.1 millones de interacciones; Karen Castrejón, con 5.4 millones; y Alberto Anaya, con 4.9 millones. Los recién llegados todavía tienen mucho territorio digital por conquistar: Guadalupe Acosta Naranjo genera 4.1 millones de conversaciones y Hugo Eric Flores apenas 3.5 millones.
El lado incómodo del Bienestar
Pero ninguna nube política está formada únicamente por palabras bonitas. Entre pensiones, mujeres y transformación aparecen también “clientelismo”, “uso electoral”, “oficialismo” y “servidores de la nación”. Es el reverso de la principal fortaleza de Montiel y probablemente el flanco por donde la oposición intentará golpear a Morena durante los próximos meses.
Porque la misma maquinaria social que alimenta su buena imagen puede convertirse en su mayor vulnerabilidad. Mientras sus simpatizantes ven derechos sociales, sus críticos ven una estructura electoral; donde unos encuentran atención a los desfavorecidos, otros denuncian clientelismo; donde Morena habla de trabajo en el territorio, la oposición observa actos anticipados de campaña.
Ahí estará una de las batallas políticas rumbo a 2027. Por ahora, los datos indican que Montiel arranca bien colocada. Tiene 65 por ciento de aprobación, genera 8.3 millones de interacciones mensuales y ha conseguido mantener estable su imagen mientras Morena recupera 10 puntos de valoración positiva respecto de los primeros meses del año.
Quizá por eso una de las palabras que aparecen con mayor fuerza alrededor de su nombre sea “territorio”. Ariadna Montiel no proyecta la imagen de una dirigente construida desde los reflectores, sino la de una operadora que conoce la estructura y las entrañas del movimiento.
La incógnita es si esa fórmula alcanzará para atravesar la tormenta electoral que viene. Porque tener apoyo en redes sociales y mejorar la imagen de Morena es una buena carta de presentación, pero convertir ese impulso en votos implica disciplinar a un partido bronco, rejego, con múltiples expresiones, intereses y visiones de futuro.
Con información de Omar Cordero.
(Fact checking: JRH)
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