Ariadna Montiel, presidenta nacional de Morena, contrastó los rumbos políticos que ha tomado México en las últimas décadas.
Sobre la mesa, la exsecretaria de Bienestar analizó el legado de la administración de la llamada 4T, impulsada por Andrés Manuel López Obrador, con el sexenio del panista Felipe Calderón Hinojosa.
Los datos y las visiones muestran dos proyectos de nación diametralmente opuestos en economía, seguridad y bienestar social.
Las realidades económicas
En su exposición, Montiel Reyes defendió que López Obrador concluyó su gestión como un presidente de alta popularidad, mientras que Calderón, la izquierda lo ha calificado como un mandatario cuya legitimidad quedó en entredicho desde la elección de 2006.
El terreno de los indicadores sociales es donde se registra uno de los choques más profundos.
Durante el sexenio de la autodenominada cuarta transformación, las mediciones oficiales reflejaron un impacto positivo en las clases más vulnerables: se estima que 13.5 millones de mexicanas y mexicanos lograron salir de la pobreza gracias a la inyección directa de recursos y la dinamización del mercado interno.
De los intermediarios al Banco del Bienestar
La estructura para la entrega de apoyos gubernamentales también dio un giro de 180 grados.
Con la creación del Banco del Bienestar, la administración lopezobradorista consolidó una red de banca pública que permite entregar los programas sociales de forma directa a los beneficiarios, eliminando intermediarios y reduciendo los márgenes de corrupción en el territorio nacional.
Por el contrario, durante el gobierno de Felipe Calderón no existía una infraestructura bancaria pública dedicada exclusivamente a la dispersión de programas sociales, lo que obligaba al uso de la banca privada o a padrones y mecanismos de entrega que constantemente eran señalados por su opacidad y uso clientelar.
El eje de seguridad
De acuerdo con lo mencionado por Ariadna Montiel, Felipe Calderón basó su estrategia en la llamada 'guerra contra el narco', una política de confrontación frontal que disparó los índices de violencia en el país.
El colapso de esta estrategia quedó evidenciado tras la detención y juicio en Estados Unidos de Genaro García Luna, su entonces secretario de Seguridad Pública, quien fue hallado culpable de aliarse con el narcotráfico mientras dirigía la estrategia nacional.
La propuesta de la 4T viró hacia una doctrina de "atención a las causas", enfocada en ofrecer oportunidades económicas a los jóvenes para evitar su reclutamiento por el crimen organizado.
Para la operatividad en campo, el gobierno obradorista disolvió la Policía Federal y creó la Guardia Nacional, un cuerpo de seguridad de carácter permanente que busca pacificar las regiones más conflictivas bajo un mando unificado.
IOGE