Incalificable acto ocurrió en un domicilio de la capital potosina donde una inocente criatura murió con múltiples fracturas que le provocó su propio padre. No lo dejaba dormir y la tundió a patadas.
El presunto asesino de apenas 22 años quiso engañar a los médicos, diciendo que la pequeña de 1 año y 10 meses de edad se había atragantado con una "sabrita" pero los resultados de la necropsia lo delataron y terminó por confesar lo que había hecho.
"Llegué a la casa (el martes) como a las ocho de la mañana y me fui a dormir; como a las doce me levanté a comer y estuve con la niña en la mesa. Acabé y me fui a acostar otra vez. De repente desperté porque oía sus lloridos, le di una patada en la espalda, Se cayó y yo creo que se pegó en la cabeza. Se levantó y le seguí pegando en la cara con las manos y la agarré a patadas".
Cuando Ximena dejó de llorar la recostó en la cama y se volvió a dormir. Despertó - dijo - como a las 14:30 horas y se dio cuenta que no se movía.
Intentó reanimarla dándole respiración de boca a boca pero la pequeña seguía inerte por lo que decidió llevarla a la Clínica 45 en la misma ciudad de San Luis Potosí, donde le dijeron que ya no tenía signos vitales.
"Estaba comiendo unas sabritas y se atragantó", fue lo que dijo a los médicos.
Al lugar llegaron policías ministeriales y un agente del Ministerio Público, que ordenó su traslado al Servicio Médico Legal. La necropsia arrojó que murió con trauma craneoencefálico severo, toráxico abdominal severo y politraumatismo.
Cuando los ministeriales fueron a su domicilio en la calle Tulipán del fraccionamiento Dalias, confesó lo que realmente había ocurrido.
Su mamá ya sabía del maltrato
Los policías buscaron a la madre de Ximena que no estuvo en el lugar cuando su progenitor le quitó la vida, pero aceptó que ya sabía que le pegaba mucho. " Nunca quise denunciarlo", dijo Eustorgia, de 23 años quien, por omisión, también fue esposada y subida a una patrulla y ahora junto a Luis Ángel rinden su declaración al Ministerio Público.