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La Armada de México, con tecnología de punta para misiones aeronáuticas

Tecnología. Protección de migrantes, operaciones de rescate y combate al crimen, objetivo de las aeronaves automatizadas.
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Una sigilosa flotilla de aeronaves no tripuladas de la Secretaría de Marina surca el cielo mexicano para cumplir misiones como monitoreo del volcán Popocatépetl, vigilancia de caravanas migrantes, operaciones de rescate, lucha contra la delincuencia y protección de la vaquita marina.

La Armada de México cuenta con tecnología aeronáutica propia y de última generación. Ha puesto en el aire tres drones de diseño y fabricación totalmente mexicanos, y actualmente desarrolla un prototipo de avión automatizado de despegue y aterrizaje vertical, como lo hace un helicóptero.

En este caso, el plan a futuro es construirlo y utilizarlo en buques, así como en patrullas oceánicas e interceptoras, explicó el contralmirante Abel Trejo, director del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico de la Armada de México. Para el éxito de los proyectos ha sido fundamental el apoyo del Conacyt.

El proyecto de Sistema Aéreo No Tripulado de Despegue y Aterrizaje Vertical busca mayor capacidad de respuesta y de cobertura en diversas operaciones, hacerlas más precisas, pero menos riesgosas y costosas.

Se trata de la siguiente fase del programa Sistemas de Patrullaje Autónomo de Reconocimiento Táctico Aéreo de la Armada de México, el cual permitió la construcción de tres aeronaves no tripuladas de manufactura ciento por ciento nacional.

Junto con 12 drones que fueron adquiridos en el extranjero, realizan también labores de salvaguarda de la vida humana en el mar, así como de protección de ecosistema y de instalaciones estratégicas y de ductos de Pemex.

El capitán de Fragata Julián Ramos Granados, líder del proyecto de sistemas aéreos no tripulados, comentó que en la primera etapa concluyó con el diseño, construcción y puesta en operación de tres aeronaves que tienen más de ocho horas de autonomía de vuelo, alcance de 50 millas y una altitud de hasta 11 mil 200 pies.

“Superamos inclusive las capacidades de los tres requisitos mínimos; en autonomía, en pruebas controladas, llegamos a volar 11 horas con 38 minutos, en el alcance llegamos a los 51 millas y en altitud llegamos a 13 mil pies”.

“La capacidad más importante es el hecho de que nosotros nos propusimos que el sistema sea autónomo, no como muchos sistemas tanto nacionales como en el extranjero que requieren de alguien que los esté manipulando (…) plantemos esa meta y lo logramos”.

Dijo que el siguiente objetivo es contar con una aeronave no tripulada de despegue y aterrizaje vertical que no requiera de una pista, calle o avenida. “Ahora nos estamos enfrentando ante este reto, primeramente porque no en todos lados se tiene un aeropuerto, o una carretera y, por otro lado, al final, para la Secretaría de Marina el hábitat natural es el mar, este proyecto puede servir como preámbulo para que más adelante tengamos aeronaves en los buques y por qué no que sustituyan a los helicópteros y al King Air”.

Manifestó que la Semar puede utilizar su flotilla de drones en diversas tareas como incendios, protección a la fauna, monitoreo del Popocatépetl, vigilancia en las zonas marítimas costeras, zonas portuarias, entre muchas más.

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