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Miércoles , 20.03.2019 / 20:54 Hoy

Para todo te entrenan, menos para ser papá: piloto de la PF

Ángel es piloto de un helicóptero Black Hawk y acumula 6 mil horas de vuelo durante las cuales ha enfrentado a criminales y sorteado las peores condiciones del clima.

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Abordo de un helicóptero Black Hawk esquivó fuego antiaéreo, salvó vidas, se enfrentó a delincuentes de gran peligrosidad y sorteó las peores condiciones de clima sin instrumentos de navegación.

Para este condecorado piloto de la Policía Federal, sin embargo, su misión más difícil es ser padre. “Para todo te pueden entrenar, todo lo puedes hacer con esfuerzo, pero para ser papá nadie te entrena”, asegura a pregunta del reportero.

El capitán Ángel es uno de los mejores de México. Certificado por el Ejército de Estados Unidos y forjado en la Fuerza Aérea Mexicana, cuenta con más de 6 mil horas de vuelo.

Ha visto y enfrentando de todo. Más de nueve años dedicados a misiones como piloto en la Policía Federal, otros tantos en la Fuerza Aérea Mexicana.

Hace algún tiempo su vida cambió: se convirtió en lo que coloquialmente se denomina “papá soltero”.

Se hace cargo totalmente de sus dos hijos; la “chiquita”, como amorosamente le dice a la niña de 13 años, y de su joven hijo de 18.

Es la víspera del Día del Padre, el capitán, que también fue instructor y piloto de pruebas del helicóptero UH-60, accede a compartir algunos pasajes de su vida.

El capitán Ángel recibió en 2011 la Condecoración al Mérito Policiaco de Primera Clase, como un reconocimiento a sus labores en beneficio de la nación.

—¿Capitán, cómo combina su profesión de alto riesgo con su familia?

—Siempre me tengo que concentrar en la misión asignada, pero a la vez también mis hijos siempre están en mi mente… nada de esto representa problema, no me distrae, son mis obligaciones y mis hijos, mis cariños, obligaciones que atiendo con todo el cariño, con todo mi corazón.

“Tal vez es difícil de explicar, pero son mis tres amores: mis hijos y mi profesión, volar y servir a México”.

—Usted navega en el aire una de las máquinas más poderosas, ¿qué le dicen sus hijos?

—Fíjate que siempre que voy a una misión trato de decirles que no se preocupen, muchas veces están dormidos, les doy un beso, a lo mejor ni cuenta se dan… pero yo sí siento ese beso paterno porque son mis amores.

—¿Le han dicho literalmente que se baje del aire?

—Una cosa súper curiosa es que respetan mi profesión; no sé, tal vez se guardan algún temor o miedo, nunca me lo dicen… eso sí, cuando alcanzo a verlos me dicen ‘que te acompañe Dios, papi’.

—Con más de 6 mil horas de vuelo ha visto casi todo.

—He estado en múltiples misiones contra la delincuencia, de vigilancia, de seguir objetivos, de todo…

—Algún caso que siga en su mente?

—Hay muchos, no quiero hablar de aquellos contra criminales, pero hay algunos como el puente aéreo que hicimos en La Pintada, aquella comunidad de Guerrero que fue sepultada.

“Yo pilotaba, tenía que ser fuerte, rescatamos a mucha gente, señoras, niños, gente de la tercera edad...cuando ya no había cupo y debía elevarme en el helicóptero, se me hacía un nudo en la garganta”.

Ángel manifestó que este ejemplo lo cuenta a sus hijos, con quienes trata de convivir todo el tiempo posible.

Al capitán le gusta caminar con sus hijos, ir a un parque, tratar de hacer ejercicio. Procura no tener teléfono celular para no distraerse.

Ellos lo saben e intentan no estar chateando mientras están con su padre.

—Capitán, ¿cómo ve a México?

—Me gusta mi país, estoy seguro que México puede ser mejor, no merecemos situaciones de violencia como las que se han dado, somos más los buenos que los malos —dice de manera entusiasta.

Lo que lo llevó a separarse de su esposa no es tema que quiera abordar.

El rostro le cambia cuando habla de ese “papá soltero” que es.

“Mi hijita, la chiquita, va en secundaria, mi hijo ya en bachillerato…¡cómo pasan los años!” (risas).

—¿Cómo es usted como padre?, ¿es estricto con sus hijos? Usted tiene formación militar.

—Soy muy estricto solo en las cuestiones de escuela… los estoy checando siempre, que no vayan mal en las materias…. que las que no les gusten o reprueben me digan por qué.

—Usted como piloto tuvo que ser bueno para las materias, sobre todo las matemáticas.

—Claro que sí, me costaba mucho trabajo, pero con paciencia y esfuerzo, como te dije, todo se puede, y eso se los inculco a mis hijos.

—Oiga, ¿y sus hijos son buenos en las materias?

—La verdad son muy nobles, mi “chiquita” de repente falla en matemáticas, pero yo la veo y me pongo a estudiar con ella; el mayor, bueno también…

—¿Qué es más difícil, ser piloto de Black Hawk o padre?

—¿Que qué es más difícil si ser padre o piloto? Pues ser padre... porque para lo demás te entrenan, pero nadie para ser papá.

Es Día del Padre y el capitán recuerda al suyo: “Tiene más de 70 años, es médico, de los buenos, si no el mejor, somos de origen humilde, pero nos abrimos camino, es mi ejemplo, mi héroe”.

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