En reunión con madres buscadoras, el obispo auxiliar Francisco Javier Acero le pidió al crimen organizado y a las personas que han elegido el camino de la violencia, dejar vivir en paz y agregó que: “matar es pecado y es un delito”.
También llamó a que cambien de vida: “conviértanse, dejen de hacer el mal, entreguen sus armas, nosotros también rezamos por ustedes, por su conversión, conviértanse , se los suplico”.
Obispo muestra apoyo a las madres buscadoras
Pidió también que las autoridades reciban a las madres buscadoras.
“Ellas están, con pesar porque reciben a cantantes, animales, y aún no están ellas dentro de esa lista. El llamado es a que la reciban. No hacen daño las lágrimas, recibir las lágrimas del prójimo hace mucho bien, humaniza a la política y nos humaniza a toda la población”.
Asimismo, adelantó que se busca tender puentes entre las madres buscadoras y la sociedad con la instalación de los buzones de la paz, los cuales estarán en 420 templos de la Arquidiócesis de México.
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, la Arquidiócesis Primada de México sostuvo un encuentro con madres buscadoras para colocar a las víctimas en el centro de su labor pastoral.
Durante la reunión, el obispo auxiliar Francisco Javier Acero lanzó un contundente llamado al crimen organizado para cesar la violencia y exigió a las autoridades sensibilidad ante el dolor de las familias.
Un llamado directo al cese de la violencia y exigencia a autoridades
Ante representantes de colectivos de búsqueda, el obispo Francisco Javier Acero se dirigió a quienes participan en organizaciones criminales para exigirles vivir en paz:
Por otro lado, el obispo criticó la falta de empatía institucional hacia las familias afectadas. Señaló que las autoridades reciben a otros sectores, pero mantienen relegadas a las madres buscadoras.
"Buzones de Paz", información anónima y segura: ¿Qué son?
Como respuesta concreta, frente a una realidad en la que las autoridades se encuentran rebasadas, la Arquidiócesis extenderá la instalación de Buzones de Paz en 420 templos y parroquias de la Ciudad de México, un proceso que se proyecta tener listo para Navidad.
Estos buzones —elaborados de forma artesanal por las propias madres con materiales como cartón, metal o madera— tienen el propósito de tender puentes entre la sociedad y las familias afectadas.
Funcionarán como un canal seguro y completamente anónimo para que cualquier persona que posea información útil pueda compartirla, ya que "hay gente que aunque sepa le da miedo".
Monseñor Acero aclaró que la recolección de esta información la realizan directamente las madres buscadoras para salvaguardar la integridad de los párrocos, entregando los datos a la fiscalía. Esta estrategia ya trajo resultados positivos en zonas del sur de la capital, como en el Ajusco.
Cuatro acciones eclesiales y el dolor de las familias
La implementación de los buzones se suma a las medidas prácticas convocadas por el Diálogo Nacional por la Paz y la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM):
- Acogida en celebraciones: Integrar a las familias en las misas semanales para ofrecerles un espacio de consuelo y escucha empática
- Buzones de paz: Facilitar los templos para la colocación de buzones y permitir que la feligresía envíe mensajes de esperanza
- Invocaciones explícitas: Permitir que, durante las oraciones comunitarias, se utilice la categoría de "desaparecidos"
- Acompañamiento en actividades: Respaldar las movilizaciones y actos conmemorativos de las familias
Durante el encuentro, las madres de familia compartieron el desgaste físico, psicológico y económico al que se enfrentan diariamente.
Testimonios de padres de víctimas
Olivia Rosales, mamá de Ximena López, señaló que parte de la sociedad pertenece a la iglesia y recalcó: "yo creo que nadie debería de vivir esto que nosotros vivimos", además de pedir que ninguna madre se siga uniendo a esta lucha.
Asimismo, otra madre buscadora expresó su sentir ante la falta de empatía social: "lo que quiero de la sociedad es que no juzgue, no nos ignore; que sea súper solidaria, nos ayude a buscar que nos presenten sus ojos, sus pies y su fuerza".
Por su parte, la mamá de Francisco Javier Osiris defendió las movilizaciones de los colectivos:
"Hay ocasiones en las que tenemos que llegar a cerrar una avenida, pero es para ser escuchados, no para causar problemas, pues seguimos con la fe, la fe bien grande y agradecida por todos ustedes, y como decimos hasta encontrarlos y hasta que él decida".
Finalmente, Lucrecia Franco, abuela de Ana Ameli, pidió: "qué nos brinden una oración como ayuda para poder combatir todo este mal que existe, porque creo yo que es lo que estamos viviendo. Es por tanta maldad que hay que nos hemos alejado de la oración de Dios".
RM