La presión en México en contra del tráfico de fentanilo ha orillado a las organizaciones criminales a buscar nuevas rutas desde Sudamérica hacia Estados Unidos, las cuales han quedado reveladas con el hallazgo del primer narcolaboratorio de este opioide sintético en Colombia.
El 16 y 17 de mayo de este año, bajo el nombre de 'Bastión Norte', una fuerza conjunta de la Policía Nacional de Colombia y la DEA desmanteló dos laboratorios destinados a la síntesis de clorhidrato de fentanilo.
Es el primer caso confirmado en la historia del país en que el opioide sintético es procesado de manera autónoma y en polvo; habitualmente, en los laboratorios clandestinos de Colombia se procesa la hoja de coca.
La localización se da siete años después de que se incautaran las primeras ampolletas de contrabando en Colombia, por lo que ahora el fenómeno muta hacia la manufactura doméstica, consolidando de paso una primera ruta de exportación hacia Estados Unidos.
El despliegue se ejecutó en los departamentos de La Guajira, Norte de Santander y el Valle del Cauca (Cali), dejando como resultado la captura de cinco personas con fines de extradición requeridas por cortes de los Estados Unidos. Entre los detenidos se encuentra el hombre señalado de liderar las exportaciones hacia México y Estados Unidos, Jesús Elber González, alias Chucho.
Durante la operación, ejecutada por un grupo especial de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol (Dijín) de la Policía Nacional, las autoridades habrían frenado el envío de 16 kilos de clorhidrato de fentanilo que tenían como destino México y la ciudad de Chicago, en Estados Unidos.
Según las investigaciones, las fábricas artesanales operaban en Cali y en el Cauca, y estaban equipadas con maquinaria especializada para prensar pastillas que la organización importaba clandestinamente desde Asia.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se encargó de destacar el golpe policial en sus redes sociales, presentándolo como un acierto contundente frente a las mafias transnacionales a pocas semanas de las elecciones en las que el país elegirá a su sucesor y a los nuevos representantes populares. El mandatario encara la recta final de su administración con una aprobación del 46 por ciento.
Exalcalde, en alianza con cárteles mexicanos
El perfil de la red conecta directamente con la política nacional. Jesús Elber González, conocido en su comunidad como El Profe Chucho, exalcalde de Guachené (Cauca) y uno de los primeros mandatarios locales tras la consolidación de ese territorio como municipio independiente.
González estudió Química Pura en la Universidad del Valle, realizó una especialización en Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, cursó una maestría en Química Analítica y se ha asumido como activista de los derechos afrocolombianos.
En el pasado intentó ser candidato a la Cámara de Representantes por el partido Cambio Radical en el departamento del Cauca, pero no resultó favorecido en la contienda interna.
Hoy, su perfil cambió radicalmente y es señalado de coordinar la logística de producción y tráfico del opioide sintético mediante complejas alianzas operativas que van desde los cárteles mexicanos de Sinaloa (CDS) y Jalisco Nueva Generación (CJNG), hasta organizaciones insurgentes y paramilitares locales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo.
El brigadier general, William Castaño Ramos, director de Antinarcóticos de la Policía Nacional, confirmó la apertura de la primera ruta de distribución hacia Estados Unidos:
“La estructura criminal enviaba cocaína y drogas sintéticas hacia Centroamérica y posteriormente hacia los Estados Unidos, esto en alianzas con grupos armados organizados como el ELN y el Clan del Golfo, y cárteles mexicanos como el de Jalisco y Sinaloa”.
De acuerdo con el alto mando, la investigación permitió establecer que la afectación financiera a la organización criminal supera los 48 millones de dólares por el valor del fentanilo incautado en el mercado internacional, sumado a la inmovilización de 200 mil dólares en efectivo vinculados a operaciones de lavado de activos.
Entrevistado por Caracol Radio, Petro manifestó su preocupación ante las economías ilícitas en Colombia y alertó sobre el riesgo latente de que esta droga se arraigue en el territorio nacional:
“Las principales economías ilícitas tienen que ver con la cocaína, con el oro, e intentamos que no surja el fentanilo; aunque ya encontramos la primera ruta, de un exalcalde de Cambio Radical que intentó hacer eso... le fue mal, hoy está por ser extraditado. Pero sería terrible para Colombia que entrara dentro de los circuitos de la economía mundial ilícita el fentanilo”, enfatizó.
En siete años se transformó el mercado
La cacería contra el fentanilo en Colombia comenzó en 2019, cuando el Sistema de Alertas Tempranas emitió sus primeros avisos tras detectar ampolletas en el mercado negro. En esta fase, la totalidad de la sustancia correspondía a presentaciones farmacéuticas extraídas de los hospitales.
En 2022, el Ministerio de Justicia confirmó un cambio en las dinámicas callejeras cuando el fentanilo comenzó a ser empleado como un adulterante de bajo costo para abaratar otras drogas sintéticas, detectada en los mercados de la sustancia local conocida como tusi.
De acuerdo con el último informe oficial sobre fentanilo de la Policía Nacional, el mercado ilegal mutó aceleradamente hacia volúmenes mayores y combinaciones de alta peligrosidad.
El récord histórico se impuso en febrero de 2024, cuando las autoridades incautaron dos mil ampolletas de fentanilo clínico en un parqueadero de Maicao (La Guajira), ubicando desde entonces la zona como un nodo de tránsito y salida.
En paralelo, los laboratorios forenses de la Policía encendieron las alarmas al identificar muestras callejeras donde el opioide se enviaba mediante correo disuelto en formato de pasta, mezclado con heroína, o dosificado en pastillas azules combinado con metadona o ketamina.
La presión judicial estadunidense sobre este fenómeno registró otro episodio clave con la captura en el departamento de Meta (2022) y posterior extradición (2023) de Dábinsson Niño Mayer alias Davinson, integrante del Clan del Golfo en el norte antioqueño, y el primer colombiano extraditado por tráfico de fentanilo.
Acusado de liderar una red que comercializó grandes cantidades de esta droga sintética mezclada con heroína y cocaína a Nueva York y Pensilvania.
Pese al crecimiento de la infraestructura logística y al desmantelamiento de laboratorios, los indicadores sanitarios muestran que el fentanilo aún no se ha consolidado como una droga de uso masivo o recurrente entre los consumidores locales.
Durante este proceso de transición de casi una década, la Policía Nacional acumuló un total de 70 casos de incautación. Estos operativos se concentraron en puntos clave de tránsito y salida como Bogotá, Medellín, Cali, Pereira, Villavicencio, Maicao y San Andrés.
Mientras que el cruce de datos forenses y los registros de salud pública reportan un estimado de 30 muertes asociadas al uso de fentanilo en Colombia.
IOGE