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Mujeres trabajadoras por un mundo mejor

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Conoce la historia de esta dos mujeres que día con día se esfuerzan para ser un ejemplo a seguir

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¿Qué tienen en común una docente y una policía? las dos trabajan por construir un entorno mejor, cuidan a la ciudadanía, educan y moldean diariamente su ambiente, son las protagonistas de un mundo donde su figura ha sido vista como un apoyo, en ocasiones una figura materna y un ejemplo a seguir por la gente cercana a ellas.

María Elizabeth Acosta Sierra, de 35 años, se dedica desde hace 10 años a cuidar a los leoneses, a velar por la seguridad de todos en las calles de la ciudad, ella es policía municipal.

Su pasión por la profesión surgió en la infancia, cuando sentía admiración por los patrulleros expresó la joven mujer, su padre un hombre honorable dedicado a la fabricación de zapatos y su madre una mujer dedicada a su familia y a inculcar valores en sus hijos le enseñaron el respeto por los demás y lo importante que es convivir en un lugar de armonía.

Aunque al principio su mamá no estaba de acuerdo, por los peligros que enfrentan a diario los policías, al final terminó entendiendo la vocación de su hija.

“Pues es que el miedo en sí como tal a lo mejor a veces te gana la adrenalina y en ese momento no lo sientes, ya hasta después como que reflexionas y dices 'ah caray o sea si era algo grave', pero en el momento no lo he sentido, me gusta ayudar a la gente, sí me gusta lo que hago”, afirmó.

María Elizabeth es madre de dos hijos, una mujer adolescente de 18 años y un varón adolescente de 15 años. El papel doble que desempeña en la sociedad el de madre y policía le ha conllevado diversos retos.

“Es difícil porque de repente cumpleaños de ellos, escuelas, graduaciones pues a veces no estás y es muy triste porque a lo mejor por querer darles lo mejor o que no les falte algo pues no estás en los momentos más importantes para ellos”, dijo.

Sin embargo, ella hace lo posible por convivir y aprovechar el tiempo de calidad, las películas favoritas de la familia son las comedias

“En la casa a veces tapamos las ventanas tipo cine, compramos palomitas, vemos películas, ponemos una colchoneta en el piso y estamos viéndolas”, expresó con una sonrisa en el rostro María Elizabeth, quien agregó que su esposo en todo momento le ha mostrado su orgullo y apoyo.

“Me motiva en primera mis hijos, porque también son parte de la ciudadanía, poder ayudar a la gente y que se acerquen a mí, es un gusto, ya hay mucha gente que no lo hace, los niños todavía nos tienen estima y eso es muy bonito”, aseguró.

En el día internacional de la mujer ella envía un mensaje para todas:

“Que se sientan orgullosas de ser mujeres, que nadie las intimide, no nada más hoy hay que festejar el día de la mujer no importa la profesión que sea, somos importantes y cada día salimos adelante”.

Karina Victoria Gálvez, 34 años, es una ingeniera industrial que al ser madre decidió buscar una estrategia para dedicarle tiempo a sus hijos y trabajar al mismo tiempo, se especializó en el idioma inglés, realizó exámenes para obtener certificaciones internacionales que le permitan ejercer la docencia.

“Hacer algo bien trabajar hacer algo por el país y la sociedad fue lo que me convenció para impartir clases”, asegura.

Ella lleva a sus hijos por las tardes a actividades deportivas y recreativas. Como maestra, en ocasiones, le ha tocado representar a una amiga, una consejera y una guía de adolescentes que están en busca de definir su personalidad y tomar decisiones fundamentales como elegir una profesión.

“Los chavos cuando te llegan a agarrar mucha confianza, empiezan a tomarte la medida, a convencerte, a chiquearte y a veces te ganan y hacen que uno les dé uno por su lado, pero el carácter, la preparación de día a día, los cursos que nos imparten en el colegio, el estarte actualizando, te ayudan a saber lidiar con ellos y manejar sus inquietudes, dijo la maestra.

Las mujeres son quienes principalmente se acercan a ella para pedirle un consejo, para ser escuchadas. Karina ha tenido que ejercer el papel de guía emocional con mucho cuidado, profesionalismo y preocupación.

“Sí bastante, sí les he dado a veces jalón de orejillas, a veces mi punto de vista muy personal, a veces he tratado de que me escuchen y me he concentrado en varias chicas que veces han tenido problemas familiares, personales, emocionales, a veces por la edad, simplemente hay chicas que se deprimen mucho, con problemas muy fuertes que digo 'cómo le hacen' porque a su edad yo no lidié con esos problemas, entonces creo que hemos formado un bonito equipo entre todo el departamento psicológico, y los profesores, a saberlos encaminar y tomar mejores decisiones”, señala.

Ser docente para Karina es un trabajo que no dura únicamente en horario de escolar, es una lucha constante por mejorar el entorno que la rodea, una misión que a diario emprende pensando en el bien de toda la sociedad.

“Quiero la verdad un mejor país, sí soy de las mujeres que piensan en un mejor mundo, tengo hijos, estoy educando chicos, entonces día a día me digo que tengo que hacer lo mejor dar mi granito de arena, para que en un futuro todos seamos mejores.

"A veces uno se encuentra con situaciones muy feas, jóvenes muy desubicados y día a día me levanto y pienso 'hoy haré que tengan un día bonito', hay días difíciles, hay días que me peleo con los chicos o cosas así, hay días que todo fluye perfecto pero día a día me levanto con que va a ser un bonito día y voy a sembrar una semilla para que dé un buen fruto”.


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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