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Jueves , 18.04.2019 / 10:15 Hoy

Diez mil kilómetros entre Nápoles y Tecalitlán

Tres integrantes de la familia Russo, que fueron vistos por última vez en Jalisco, son comerciantes ambulantes, según explican desde Nápoles sus parientes al diario Repubblica

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Diez mil 708 kilómetros de distancia hay entre Nápoles, Italia, y Tecalitlán, Jalisco. Esa es la distancia que Raffaele Russo y parte de su familia, entre ellos un hijo y un sobrino, recorrieron desde su casa en la ciudad italiana, hasta el poblado jalisciense donde buscaban hacer negocios y desaparecieron hace ya más de tres semanas, según denuncian sus familiares.

Raffaele Russo es comerciante, uno que compra productos chinos en Nápoles y luego vende en México. Eso es lo que su esposa, Silvana Esposito, dijo a la agencia de noticias ANSA luego de hacerse público que el señor Russo, su hijo Antonio y su sobrino Vincenzo Cimmino, visitaron Tecalitlán y ya no se sabe de ellos.
En la entrevista de la agencia ANSA, que fue publicada en el sitio web del diario italiano Repúbblica, la señora Silvana niega que su marido sea un criminal.

"Éste es mi hogar, y ésta soy yo", clama la señora Esposito. "¿Parezco la esposa de un narcotraficante?". En la entrevista dada a conocer por Repubblica, la esposa, madre y tía de los desparecidos, reconoce que su esposo ha tenido algunas situaciones con la justicia de su país, pero asegura que son "pequeñas cosas, una acusación de intento de fraude, cosas que nunca nos han enriquecido".

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La presencia en Jalisco de italianos que hacen negocio con productos diversos es común para los transeúntes del Área Metropolitana de Guadalajara, quienes de manera frecuente son abordados por hombres venidos de Italia, o al menos que así se presentan, que ofrecen casimires u otros productos a precios bajos, siempre con el argumento de que son promotores de grandes empresas que visitaron Jalisco para colocar su mercancía en las grandes exposiciones de la ciudad, y buscan rematar sus muestras para no llevarlas de regreso a su país de origen.

Por eso no sorprende que un pariente de Raffaele Russo negara ante el periodista de la agencia ANSA la posibilidad de que su familiar esté metido en el mundo del tráfico de drogas. "Mentira", dice. "Mi tío siempre ha hecho magliaro" enfatiza Gino Bergame. Magliaro es la palabra italiana que identifica al vendedor de cosas usadas, de baratijas, o de productos menores; una suerte de vendedor ambulante.

"Ha viajado mucho en el extranjero, siempre ha hecho este trabajo", explica Bergame en el diario Repubblica. "Sus dos hijos han nacido en Bélgica y Francia. Y es con este trabajo que la familia puede llegar a fin de mes. Lo ha hecho en Estados Unidos, en México", subraya. Y remata: "si hubiera sido traficante de drogas, hubiera sido más fuerte que Pablo Escobar".

Hay que señalar que hace apenas unos días el Ejército mexicano descubrió un laboratorio clandestino de drogas químicas en la zona montañosa de Tecalitlán, aunque no detuvo a nadie en el sitio. El laboratorio producía 30 kilos por semana de droga sintética, y en el mismo presuntamente operaba una gran cantidad de personas, incluyendo niños, a juzgar por la ropa encontrada en el sitio utilizado como dormitorio.

La familia Russo que está en Nápoles, Italia, está desesperada por la que considera inacción de las autoridades mexicanas. Afirman que Raffaele desaparición sin saber qué ocurrió con él, pero que su hijo Antonio y su sobrino Vincenzo fueron detenidos por policías de Tecalitlán y que desde entonces nada se sabe de ellos. Gino Bergame, sobrino de Raffaele, tiene una exigencia para las autoridades italianas: "Deben contactar a la presidencia mexicana, tienen que decirnos la verdad; porque saben la verdad allí, pero tienen miedo de hablar y no quieren decirlo".

MC

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