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“Me colocaron frente a mi esposo y me violaron”, recuerda Mónica

Historia

El caso de tortura ocurrido en 2013 será presentado ante la ONU.
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El 13 de febrero de 2013, en boletines de prensa retomados por medios de comunicación, autoridades de Torreón, Coahuila, revelaron que un día antes, en la tarde, agentes operativos de la policía municipal de esa ciudad visualizaron a un sujeto que portaba un arma larga. Con el apoyo de fuerzas especiales del Ejército, la Policía Federal y de la entidad lo siguieron. Tras una persecución, lo capturaron con tres individuos más, quienes, de acuerdo con la versión oficial, tenían secuestradas a tres personas.

Entre los detenidos estaban Mónica Esparza, su hermano Edgar y su esposo. Su versión de los hechos, documentada por Amnistía Internacional y el Centro Miguel Agustín Pro Juárez, contrasta con lo que informaron las autoridades. Los tres fueron brutalmente torturados y la Comisión Nacional de Derechos Humanos lo acreditó con las pruebas correspondientes.

"Ellos fueron detenidos por policía municipal sin ninguna orden de aprehensión, sin ninguna orden de presentación. Fueron sometidos a distintos sucesos que constituyen tortura y tortura sexual. Estuvieron retenidos ilegalmente 14 horas", dijo a MILENIO, Gabriela Carreón Lee, una de sus abogadas.

De acuerdo con la versión de los acusados, Mónica, su esposo y su hermano fueron detenidos por la mañana del 12 de febrero de 2013. Iban en una camioneta cuando elementos de la policía municipal en una patrulla les marcaron el alto. Los hicieron bajar del vehículo y les pidieron identificaciones. Los oficiales le dijeron a Mónica que era un chequeo de rutina, que solo iban a revisar unas cosas, porque les habían reportado que los querían matar. Al final los detuvieron. Al esposo y hermano de Mónica los esposaron y los subieron en la parte de atrás. A ella, sin esposas, en la parte de adelante.


"Bajen a la vieja"

La policía los llevó a una bodega de la dirección de Seguridad Pública de Torreón, donde metieron primero al esposo y al hermano de Mónica. Ella se quedó en la camioneta. Después de un rato fueron por ella.

“Empezaron a decir: ‘bajen a la vieja’. Me quitaron mis cosas, mi bolsa, mi celular, joyería; me subieron la blusa y me taparon los ojos. Después me la quitaron y me dijeron ‘bienvenida a la fiesta’”, declaró Mónica en mayo de 2013.

Ya en la bodega, Mónica pudo ver que su hermano y esposo estaban desnudos y eran golpeados con tablas en el pecho y en la espalda. Le empezaron a preguntar que dónde estaban las casas de seguridad. Ella les dijo que no sabía. En el lugar vio hombres vestidos de militares y como policías municipales.

Como no respondía a lo que querían, le pegaron en el estómago. Frente a su esposo comenzaron a ahogarla en un tambo de agua hasta que perdió el conocimiento. Después de despertarla, la asfixiaron con bolsas de plástico, lo que también hicieron con su pareja y su hermano. Mónica fue golpeada con una tabla en los glúteos y con los puños y piernas, en todo el cuerpo, mientras le decían que la iban a descuartizar. Pudo identificar otros objetos con los que también fue golpeada, como látigos con espuelas, navajas y martillos.

Mientras la martirizaban, la hicieron ver cómo torturaban a sus familiares. Contra su pareja usaron un látigo de espuelas que le arrancaba pedazos de piel de la espalda. A su hermano le apretaban los pezones con unas pinzas y a ella, los dedos de la mano.

“Después de golpearnos se fueron y nos dejaron solos en la bodega mucho rato, cuando estaba oscureciendo regresaron y sentaron a mi esposo en una silla negra y a mí me quitaron toda la ropa, me pusieron frente de mi esposo y me empezaron a violar. Los policías me dejaron ahí tirada y con un cuchillo le quitaban a él la piel de las piernas… mi esposo gritaba y luego agarraron una botella de vidrio y se la metieron dos veces por detrás”, describió Mónica en su declaración en 2013.

El caso de Mónica está en el informe “Sobrevivir a la muerte, tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México”, publicado en 2016 por Amnistía Internacional, y en “Mujeres con la frente en alto, informe sobre la tortura sexual en México y la respuesta del Estado”, publicado en 2019 por el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez. Este miércoles será presentado en la ONU como un caso más de tortura contra personas en reclusión.

Una declaración ya elaborada

De acuerdo con lo documentado, los tres fueron retenidos de manera injustificada por más de 14 horas, antes de ponerlos a disposición del agente del Ministerio Público de la Federación. Justo al llegar a la Procuraduría General de la República los volvieron a torturar y en el estacionamiento el esposo de Mónica murió dentro de la camioneta en la que fueron trasladados.

"Ahí afuera todavía nos estaban poniendo los toques y mi esposo se quejaba mucho. Después hizo un suspiro muy fuerte y se cayó a lado mío y ya no respiraba y no contestaba nada, llegaron los policías le pusieron unos toques porque decían que se estaba haciendo. Después salió el médico y dijo que ya no tenía signos vitales y dijo que ya estaba muerto", se lee en la declaración de Mónica de mayo de 2013.

El agente ministerial la amenazó con hacerle algo a su madre e hijas si no firmaba la declaración que ya tenían elaborada. Mónica firmó sin conocer el contenido del mismo. Así se autoinculparon.

Otra de sus abogadas, Melissa Zamora, dijo a MILENIO que "las pruebas con las que se les acusa se recabaron cuando ellos estuvieron detenidos de forma ilegal y las declaraciones se obtuvieron derivadas de violaciones a derechos humanos, particularmente tortura". También cuentan con dictámenes médicos que acreditan el testimonio de Mónica y de Edgar en cuanto a la tortura sufrida. La CNDH emitió una recomendación en la que acreditó la existencia de retención ilegal, tortura, violencia sexual y ejecución arbitraria.

Mónica está presa en el penal de Coatlán del Río, en Morelos. Su hermano está detenido en Durango. Ambos son acusados de secuestro y posesión de armas de uso exclusivo del Ejército. Los tres rescatados del secuestro del que se les acusa no dieron seguimiento al caso, no volvieron a presentarse ante el juez.

En entrevista con MILENIO desde el penal de Morelos, Mónica dijo que ha sido difícil estar en prisión lejos de su familia y sus hijos. "Mi hermano y yo hemos pasado por cosas fuertes al igual que mi mamá y aún estamos aquí pasando todo esto y las personas que nos hicieron esto andan afuera como si nada".

De acuerdo con las abogadas de Mónica y Edgar, la Procuraduría de Justicia de Coahuila abrió una investigación contra los elementos que presuntamente los torturaron, sin que se hayan dado a conocer detalles de la misma, ni si hay alguien señalado o detenido como responsable.


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