Policía
  • Operan CERFI como los ‘cerebros’ de inteligencia militar y civil contra el crimen organizado

  • Estos complejos blindados operan como rompecabezas digitales para desmantelar cárteles mediante el cruce de llamadas, geolocalizaciones y mapas de vínculos criminales.
El modelo de los CERFI consolida la información dispersa de seguridad pública, operando como centros de análisis táctico blindados. | Diseño: IA
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Los Centros Regionales de Fusión de Inteligencia (CERFI) son núcleos especializados en los que distintas instituciones de seguridad concentran, cruzan y analizan información sobre organizaciones criminales, objetivos prioritarios y amenazas a la seguridad, con el propósito de generar inteligencia que pueda orientar investigaciones y operaciones.

De acuerdo con fuentes de seguridad consultadas, el diseño de estos centros respondió a la necesidad de enfrentar fenómenos delictivos de carácter regional, como secuestro, robo de vehículos, delincuencia organizada y otros mercados criminales, a partir de información que hasta entonces permanecía dispersa entre distintas dependencias.

La intención fue reunir esas piezas, encontrar conexiones, identificar objetivos y generar información que pudiera servir para investigaciones, detenciones, cateos, aseguramientos o despliegues operativos.

Dicho modelo de inteligencia comenzó a desplegarse en 2015, durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, como una extensión regional del Centro Nacional de Fusión de Inteligencia (CENFI) y vinculados al entonces Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), que hoy es el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).

En aquel entonces, la federación dividió al país en cinco zonas —noroeste, noreste, occidente, centro y sur-sureste— con la finalidad de contar con un centro en cada una de éstas. Para 2016, la Secretaría de Gobernación reportó operaciones en tres de los cinco centros.

Fusión, palabra clave

La principal característica de los CERFI es la fusión. ¿Qué significa?

No se trata únicamente de compartir información entre dependencias, sino de integrarla y analizarla como piezas de un rompecabezas para encontrar relaciones que difícilmente podrían advertirse desde una sola institución.

En su concepción original participaban la Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina, CISEN, Policía Federal y Procuraduría General de la República, además de autoridades estatales.

Con las sucesivas transformaciones del aparato de seguridad, el CISEN fue sustituido por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), desapareció la Policía Federal, surgió la Guardia Nacional y la PGR se convirtió en Fiscalía General de la República (FGR).

La premisa, sin embargo, se mantuvo, siendo ésta colocar información proveniente de distintas instituciones dentro de un mismo circuito de análisis.

¿Cómo funcionan estas instituciones de seguridad?

El funcionamiento puede entenderse como una cadena.

El Ejército aporta información de inteligencia militar; la Marina, inteligencia naval; las instituciones civiles, información de seguridad e inteligencia; la FGR, datos derivados de investigaciones ministeriales; y las fiscalías y policías estatales, información obtenida en sus respectivas regiones.

Ese cúmulo de datos puede incluir nombres y alias de integrantes de organizaciones criminales, números telefónicos, domicilios, vehículos, movimientos financieros, rutas, ubicaciones, zonas de influencia, vínculos familiares y empresariales, relaciones con autoridades y antecedentes de investigaciones.

El valor del CERFI aparece cuando esos datos aparentemente aislados se cruzan.

Una persona identificada por una autoridad estatal puede aparecer también en una investigación federal; un número telefónico puede estar relacionado con diferentes objetivos; un vehículo detectado en una entidad puede reaparecer en otra; o distintas investigaciones pueden revelar que células aparentemente independientes forman parte de una misma organización.

A partir de esos cruces pueden elaborarse mapas criminales, redes de vínculos, líneas de tiempo, análisis de zonas de operación y perfiles de objetivos.

Por ello, los CERFI funcionan más como centros de producción y análisis de inteligencia que como centros de mando policial.

La información regional, además, se vincula con el Centro Nacional de Fusión de Inteligencia (CENFI), con el que fueron concebidos para mantener un intercambio permanente. La lógica es que un dato obtenido en un municipio pueda contrastarse con información estatal y nacional y, posteriormente, convertirse en un producto de inteligencia útil para una investigación u operación.

Centros bajo reserva

Desde su origen, la ubicación y operación de los CERFI han estado sujetos a criterios de seguridad debido a la naturaleza de la información que concentran.

Cuando comenzó a desplegarse la red, el gobierno informó que tres de los cinco centros serían instalados en instalaciones militares y los otros dos en instalaciones navales.

En 2015, durante la apertura del CERFI de la región Centro, en Iguala, Guerrero, la Secretaría de Gobernación destacó el carácter restringido de estos espacios y el acceso limitado a personal autorizado.

Ese nivel de reserva responde al tipo de información que puede concentrarse en ellos: objetivos prioritarios, estructuras criminales, fuentes de información, comunicaciones, investigaciones y operaciones en curso.

Una parte de ese trabajo sólo se vuelve visible cuando una operación concluye. El resto permanece protegido por las disposiciones aplicables a información de inteligencia y seguridad.

En 2020, el entonces titular de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, anunció la creación de un CERFI en Ciudad Juárez, Chihuahua, que se sumaría a los existentes en Guerrero, Nuevo León, Sinaloa, Colima y Veracruz.

La expansión de esta infraestructura continuó. Este 11 de agosto, el actual secretario de la Defensa, Ricardo Trevilla Trejo, informó sobre la implementación de un centro de inteligencia en Uruapan, Michoacán, con el propósito de fortalecer acciones de seguridad relacionadas con empresarios aguacateros e inspectores sanitarios de Estados Unidos.

Lo que revelaron los Guacamaya Leaks

El hackeo de los servidores de la Secretaría de la Defensa Nacional en 2022 permitió conocer con mayor detalle el trabajo que realizaban algunos de estos centros.

Entre los documentos filtrados aparecieron reportes del CERFI Centro, en Guerrero, que daban cuenta de actividades de monitoreo de comunicaciones, obtención de registros de llamadas (CDR), geolocalización, consulta de redes sociales y recuperación de información mediante herramientas de análisis forense digital.

Los archivos también mostraron la elaboración de productos de inteligencia sobre organizaciones y células criminales, entre ellos tarjetas informativas, diagnósticos, reportes y alertas.

De acuerdo con un análisis de Artículo 19 sobre los documentos filtrados, el CERFI Sureste produjo información relacionada con ejecuciones, 'narcomantas', robo de combustible, tráfico de migrantes y presuntos vínculos entre funcionarios y grupos criminales.

Entre los documentos aparecieron referencias, desde 2021, a Hernán Bermúdez Requena, entonces secretario de Seguridad de Tabasco, así como información sobre la estructura criminal de La Barredora. 

Los archivos permitieron observar también otro de los alcances de estos centros como son la elaboración de perfiles de funcionarios y la reconstrucción de operaciones criminales a partir del análisis de comunicaciones y otros datos.



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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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