Una segunda caravana migrante salió durante la noche del lunes 20 de abril de Tapachula, Chiapas, en medio de la lluvia y condiciones adversas, la cual está integrada por aproximadamente mil personas que buscan avanzar hacia el centro y norte del país en busca de mejores oportunidades de vida.
El contingente, conformado por familias completas —incluidas niñas, niños y personas adultas—, emprendió la caminata tras permanecer varados por más de un año en esta ciudad fronteriza sin respuesta a sus trámites migratorios ni acceso a empleos formales.
¿De qué países son los integrantes de la caravana migrante?
De acuerdo con reportes, la mayoría de los migrantes son originarios de Haití, quienes representan entre el 70 y 80 por ciento del grupo. También participan personas provenientes de Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, quienes buscan llegar a lugares como la Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara, Cancún y Tijuana.
La salida ocurrió luego de una intensa lluvia que no detuvo el avance del grupo, cuyos integrantes portaban impermeables improvisados para protegerse del clima mientras iniciaban su recorrido por la carretera costera.
Darío Alexander Arias, migrante de República Dominicana, relató que tras un año en Tapachula, sin oportunidades laborales ni documentos, la situación se volvió insostenible.
“Estamos pasando mucha necesidad (…) aquí no hay trabajo, no hay papeles, no hay nada”, expresó.
Los migrantes señalaron que su objetivo es llegar al norte del país y, eventualmente, a Estados Unidos, aunque por ahora piden a las autoridades acompañamiento y seguridad durante el trayecto.
En el mismo sentido, Rubén, migrante venezolano, describió como “demasiado difícil” la estancia en la ciudad, marcada por altos costos de renta, falta de empleo y discriminación.
“No se lo deseo a nadie. La mejor opción fue caminar”, señaló, al explicar que muchos llevan hasta dos años esperando respuesta a sus trámites sin éxito.
Flujo migratorio es cada vez más constante
Esta movilización ocurre a menos de un mes de que una primera caravana, de alrededor de 500 migrantes, partiera también desde Tapachula por razones similares: la falta de empleo y el rezago en los procesos de regularización.
La repetición de estos éxodos refleja la presión migratoria en la frontera sur de México, donde miles de personas permanecen en un limbo legal que les impide avanzar o integrarse plenamente a la vida laboral.
Para quienes integran esta segunda caravana, la caminata representa no solo un trayecto físico, sino la única alternativa ante la falta de respuestas institucionales y la urgencia de mejorar sus condiciones de vida.