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Martes , 26.03.2019 / 15:49 Hoy

El nuevo orden

Belinda: boba, "nice" y punk

Wenceslao Bruciaga

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De lo que se pierden los jotos, el slam es como una orgía, nomás que con los pantalones puestos, porque a veces hasta las camisetas salen volando…

Pensaba justo cuando los Buzzcocks, de los principales actos que formaron parte del Festival Marvin 2018, se echaban “Orgasm addict” en el escenario de El Plaza Condesa, el desmadroso himno a las primeras chaquetas adolescentes lanzado en 1977 como carta de presentación en su primer sencillo Whatever happened to...? . Aunque yo la escuché por primera vez en aquella antología de principios de los noventa, A different compilation. Supe de su existencia hasta que un número de la Spin anunciaba que Kurt Cobain los había pedido de teloneros por algunas ciudades europeas en su gira del 94 si recuerdo bien. Sería el último tour. Después vendría escopetazo y el fin de una inocencia disfuncional. La nota aseguraba que Kurt amaba a los Buzzcocks. Con la fe ciega encargué el cassette de A different compilation, junto con uno más de los 10000 Maniacs, en su primera etapa con Natalie Merchant. Dos meses después los escuché por primera vez.

Según mis obtusas manías, no soy fan de la banda de Bolton, pero los Buzzcocks son tan indispensables en el punk que en algún momento sentí que debía aprenderme buena parte de su repertorio, en su mayoría canciones de inspiración pop sobre relaciones amorosas de manita sudada y a las que les hace falta buenas dosis de lubricante; historias no tan distintas de la melcocha que corean los gays de distintas edades en los antros gays de la Zona Rosa y Polanco. La diferencia, además del provocador nombre (¿podría ser algo más gay que los penes zumbantes?), es la velocidad de metralleta de la guitarras de Steve Diggle y Pete Shelley, y la aguerrida defensa por el afecto hasta sus últimas consecuencias.

Cuando en algún momento el movimiento LGBTTTI adoptó el pop hecho en México como estandarte, implícitamente cedió a ser carne de cañon de la indefensión y parte de un mundo de fantasía de minorías sobrevalorada donde nuestras desventuras cobraban relevancia frente a otros grupos vulnerables, y cualquier clase de disrupción se tomaba como intolerancia u homofobia interiorizada.

Es en esa fantasía que Belinda libera un tuit apoyando a López Obrador. Poquísimas veces un ídolo gay de tal magnitud había soltado una postura política de radicalismo terrorista, aún más cuando también hacía pública su simpatía por el Partido Verde Ecologista de México. Sus verdaderas intenciones me tienen sin cuidado. Me divierte ver a los gays topándose con una disrupción emitida desde uno de los iconos de la comunidad más venerados y socorridos que ellos mismos construyeron. Por el momento hay un silencio incómodo al interior del gueto rosa.

Desde luego me sumo a la indignación homosexual que provoca la despreciable alianza entre Morena y ese engendro evangélico llamado Partido Encuentro Social. Pero qué son nuestros desencuentros y derechos gays frente a los casi 4 millones de mexicanos que se han sumado a las filas de la pobreza según el Coneval en los últimos ocho años para que en 2016 se reportaran 53.4 millones de pobres, muchos de ellos homosexuales que a su vez tienen que vivir una doble discriminación. En este mismo espacio escribí que la pobreza extrema no debería ser razón para que la diversidad sexual se relegara a un segundo plano. Lo sostengo. Mas no puedo evadir la desigualdad que en este país ha llegado a extremos indignantes, arrinconándonos en una interfecta bifurcación, ¿egoísmo o empatía? ¿Votar contra la homofobia o a favor de los más desprotegidos, a los que el matrimonio igualitario no les sirve para llenar el estómago?

Ahórrense sus jitomates. Soy un pedante con mis tiranías musicales. El grunge y el punk sonaron mientras probé las primeras carnes de mi mismo sexo, y como buen puto, soy cursi y pues eso, que me marcaron. Pero en especial el punk, lo que sea que eso signifique, un movimiento, una farsa sobrevalorada por la historia, un montón de estoperoles cosidos al elástico, chingadazos bisoños en el slam, me llenó de furia para sacarle jugo a la putería sin tener que andar justificándome con los hetero y arreglármelas sin tanto discurso político. Incluso los de Belinda.

Twitter: @distorsiongay

stereowences@hotmail.com

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