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Jueves , 25.04.2019 / 07:13 Hoy

El nuevo orden

2016: el año blanco

Wenceslao Bruciaga

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El Brexit aplastando los pronósticos, lo mismo que Donald Trump convenciendo a cientos de mujeres a pesar de sus bravuconerías misóginas que no disuadió ni por altruismo estratégico a su campaña. Las encuestas aseguraban que serían el voto femenino quien nos salvaría de los disparates de Trump. La indignación contra la tiranía de la testosterona, casi siempre sobreactuada y en sonsonete de mamá fastidiada, no traspasó el cómodo universo del clickbaity, verdaderos machos y homofóbicos dominaron la presidencia del país más poderoso del mundo.

En México tuvimos nuestra bravata particular: los del Frente Nacional por la Familia convocando a marchas blancas a lo ancho del país, en contra de los matrimonios entre personas del mismo sexo, su adopción de niños y cualquier cosa no heterosexual que alterara la postal de la boda feliz; detracción homofóbica auspiciada por una Iglesia católica que se hizo pendeja con las manifestaciones, pero se dio vuelo argumentando sobre las desventajas celestiales del sexo anal en sus panfletos y rematándolos en la institución del matrimonio.

“La Iglesia no sólo no las odia (a las personas homosexuales) sino que las ama, quiere su salvación y su integración a la Iglesia, que es madre. Hay que distinguir: se condena el pecado de homosexualidad como se condena el robo o el adulterio, pero la Iglesia por eso no odia ni al ladrón ni al adúltero, sino que a todo pecador le hace ver lo que es pecado y sus consecuencias”, declaró Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis de México, en junio de este año que perece.

Hubo una respuesta a la provocación inflada con niños acarreados y globos blancos. Activistas LGBTTTI se movilizaron, pero mordiendo el anzuelo de los del Frente y la Iglesia católica, sólo tuvieron agallas para salvaguardar el matrimonio, desaprovechando la oportunidad de ampliar el espectro de la diversidad que supuestamente respaldaban, como un grito de protesta contra los asesinatos a mujeres trans o la defensa del ejercicio de la sexualidad gay, anónimo, orgiástico, sin hostigamiento o acoso. Un patético ensayo de no verse pecadores frente a ese pelotón de mochos artífices de la doble moral normalizada.

El desmadre se concentró solo y sólo en el matrimonio. Punto para los del Frente.

Lo cierto es ante la reciente ola de persecución y clausura de cogederos gays que ha emprendido el Gobierno de la Ciudad de México, muchos de los que manifestaron su oposición a las posturas conservadoras del Frente Nacional por la Familia y los sermones homofóbicos de la Iglesia católica, custodiaron mustio silencio.

Los malabares aún no terminan.

Leo una nota: la vicepresidenta de la Comisión de Diversidad de la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México tuvo un acercamiento con el cardenal Norberto Rivera para emprender un “diálogo respetuoso” que disminuya los discursos de odio contra nosotros, los pecadores que merecemos el mismo correctivo que un ladrón por nuestra naturaleza homosexual, dando por hecho que en este país laico algunos no conciliamos el sueño, pues los jerarcas católicos no aprueban eso que nos determina como jotos; de nuevo, a reducirnos a las convicciones de unos cuantos. Una foto capturó el momento.

El secretario de la vicepresidenta defendió el acercamiento con el cardenal citando algunos versículos, como aquel de poner la otra mejilla. Chale. ¿Y dónde quedamos los salvajes que nos vale madre la soberbia bendecida y respondemos con un chingadazo? Me acordé de esa rola de los Ministry, su santidad del rock-industrial-infernal, Psalm 69, que pone de manifiesto algunas insinuaciones vengativas de la Biblia.

¿Diálogo o vil nepotismo para mendigar aceptación de una institución amparada en dogmas y culpas?

2017 pinta complicado mientras que 2016 será recordado como el año en que el conservadurismo nos enseñó los dientes y las encías, nos sacó la lengua, retándonos a un altercado en busca de una distópica restauración de ciertos valores anticuados y represores, que como matrioska, escondían otros desafíos y dilemas, como por ejemplo ¿en el fondo, qué tan liberales o progresistas somos?, ¿y qué tan lejos estamos dispuestos a llevar nuestra lucha por nuestros derechos, supuestamente liberales?

Twitter: @wencesbgay

stereowences@hotmail.com

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