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Jueves , 18.04.2019 / 10:09 Hoy

De neblinas y Don Goyo

Rosa María Mejía Rosales (I)

Víctor Bacre Parra

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A los profesores:
Bruno Pérez Vázquez
y Raúl Rubalcaba

Menciona Óscar Sánchez Márquez que: “Cultura, sugiere agricultura y, Civilización, indica ciudad(...)y, en la ciudad-yendo del campo-, se encuentran los mercaderes y con ellos se intercambian géneros e ideas(...)donde también algunas personas, hombres o mujeres, son apartados de las cosas materiales y producen ciencia y filosofía, literatura y arte”(...)”Por obra de la religión, de la familia, la escuela, o del medio que se elija, debe existir una norma moral unificadora que dé a la conducta algún orden y regularidad, alguna dirección y estímulo(...)debe existir también alguna unidad de creencia, alguna fe, que eleve esa moralidad y haga noble el significado de la Vida” (Sánchez, M.O. “Yuku Jeeka”, No. 19, Cajeme, Son. 1999).

Familia, pues, consideramos que es la unidad básica que le da sentido y dirección a los diferentes grupo que integran una sociedad. Y, la Sierra Nororiental del estado de Puebla no escapa a esta realidad pasada, presente y tal vez, hasta futura.

Antier, estuve participando en la presentación de dos libros en la comunidad de Atempan (“Lugar junto a la orilla del Río”, en lengua Náhuatl) a 45 minutos de Teziutlán y a la que tenía más de dos lustros de no visitar. La hospitalidad y actitud de su presidente municipal, secretario, regidores y cronista oficial así como del director del Centro Cultural “Tocotín” (gracias, Fernando Delgadillo Salazar), junto con el regidor de educación, fueron de lo más generoso, solidario y amable, haciéndonos sentir y conocer el desarrollo sustentable armónico de la comunidad dónde, el también eje básico de ese progreso, ha sido-según mención que ello nos hicieron-producto del trabajo dentro de las familias y las relaciones que se han establecido por medio de sus redes y colaboraciones entre las propias familias del lugar.

Igualmente, la politóloga y abogada, Rosa María Mejía Rosales, nos describe y comparte la dinámica y breve historia que, su familia nuclear, al calor de la neblina y chipi-chipi y de la frescura envuelta, al mismo tiempo, en calidez, amor y apoyos morales y filiales, supo darle a su niñez, adolescencia y juventud por parte de sus padres, hermanos y amistades. Esto, ya en Teziutlán que, junto con Atempan, son lugares centrales de esta región-corazón del Totonacapan Poblano-Veracruzano. Nos dice Rochy:

“Mis padres: Rosa Rosales Rodríguez y Carlos Mejía Hernández. Mis hermanos:

Carlos, Francisco, Luis, Leticia, Guillermo, Rosa María y Ernesto (Leticia murió de dos años y medio en 1951). Francisco, Luis y Ernesto ya no viven. Mi domicilio: Juan Crisóstomo Bonilla # 9 (ahora 205). Cuando se instalaron en Teziutlán, eran dueños de una tienda en la calle Lerdo. Posteriormente, mi papá se dedicó a elaborar rejas para empacar frutas y garrafones de agua”.

“Los amigos de mi padre, con los que charlaba, discutían, reían y jugaban dominó: Eduardo Acevedo, Jesús Casado, Dr. Manuel Pascual, Dr. Elías Saideno, Dr. Facundo Martínez casco, Enrique Amezcua, Alberto Vega, Rubén Ortíz , Jorge García, Carlos Munguía y Jorge Vázquez”.

“Amigas de mi madre con las que, paralelo a sus ocupaciones jugaban Canasta: Alicia Escoto, Conchita Acevedo, Leonor Miranda, Ma. Elena Amezcua, Ma. De los Ángeles Peredo y su hermana Cecilia Peredo, Adelina Casado, Margot Subikurski y Ma. Elena Subikurski, Leticia Gómez, Ma. Victoria de la Sierra y Leticia Agüera.

(Durante muchos años, cada 30 de agosto, mis padres, invitaban a las amigas y amigos a comer los Chiles en Nogada. Las señoras en la tarde jugaban canasta y, los señores por la noche, el dominó)”.

“La fundadora de la Mesa Redonda Panamericana en Teziutlán, fue Albertina Tuñón de Salamanca el 21 de julio de 1966. Rosita Rosales de Mejía se integra como socia en noviembre de 1966, representando al país de Canadá. Fue secretaria de correspondencia. Directora adjunta, Historiadora y miembro del Comité de Enlace Nacional, entre otros cargos. En 1966, en San Antonio Texas, se presentó una ponencia para elegir cada dos años a una dama que llevara el título honorífico de “MUJER PANAMERICANA” como reconocimiento y estímulo a la labor que realiza la socia de una Mesa Panamericana”

“El título es vitalicio e indica que se le deben rendir honores en los eventos que realicen las socias. Rosita Rosales Rodríguez fue nombrada en la ciudad de Lima, Perú-a la que asistió- “Mujer Panamericana 1988-2000”. El 11 de diciembre de 1998 recibió un homenaje en el Palacio Municipal, organizado conjuntamente por el Ayuntamiento y por la Mesa Redonda Panamericana de Teziutlán. Realizó varios trabajos históricos relacionados con los países que conforman las mesas redondas panamericanas: sus himnos nacionales con autores de música y letras. De México poesía, heráldica y leyendas. Oraciones panamericanas y acrósticos”.

“Compañeras de la Mesa Redonda Panamericana: Alicia Sofía Escoto Primera Directora de la Mesa Redonda Panamericana de Teziutlán; Evelia Huerta. Carmelita Grau. Carmelita Manilla, Rosa María de la Fuente, Adela Vargas, Lourdes Bello, Aidé Pérez de Castellanos, Magali Náder, Rosa Elías, Herlinda Ortega, María Luisa Valdez, Gloria Luz Jiménez, Martha Martínez, Osvelia Toledano, Vitty Virues y Felicidad Huergo”.

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