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Domingo , 21.04.2019 / 17:33 Hoy

De neblinas y Don Goyo

La Cultura, desde el Vaticano y la Unesco, para el 2017 (II)

Víctor Bacre Parra

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Feliz Noche Vieja y Próspero Año Nuevo

Sumamos a los conceptos fundamentales de la Unesco para el próximo año: RE-PENSAR LAS POLÍTICAS CULTURALES, a los elementos vitales del también mensaje cultural de Navidad 2016 lanzado por el Papa Francisco I, URBI ET ORBI, a la Cristiandad y al mundo desde el balcón central de la Basílica del Vaticano (y, próximamente, continuaremos con el articulado que nos propone y entrega el organismo de la ONU surgido de la Convención de 2005, sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales).

Mientras tanto, en el ahora de nuestro país y de nuestra entidad, junto a las cenas-recalentados y brindis, se entonaron y escucharon la Noche de Paz, los Villancicos, los conciertos, a los gruperos, y se obsequiaron los abrazos, los reencuentros y se dieron los parabienes y los mejores deseos... Pero, el consumismo, el comercio y la publicidad jugaron su gran y eficiente papel. Los endeudamientos y los tarjetazos otearon y se adueñaron de poblanos, ciudadanos mexicanos y de la mayoría de los habitantes de la República Mexicana ¡Qué pena...!

En este contexto que nos dominó, la voz de Francisco y su Mensaje, subrayó:

"Queridos hermanos y hermanas, feliz Navidad. Hoy la Iglesia revive el asombro de la Virgen María, de San José y de los pastores de Belén, contemplando al niño que ha nacido y que está acostado en el pesebre: Jesús, el salvador.

En este día lleno de luz, resuena el anuncio del Profeta: «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado; lleva a hombros el principado, y es su nombre; Maravilla del Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz» (Is 9, 5).

El poder de un Niño, Hijo de Dios y de María, no es el poder de este mundo, basado en la fuerza y en la riqueza, es el poder del amor. Es el poder que creó el cielo y la tierra, que da vida a cada criatura: a los minerales, a las plantas, a los animales; es la fuerza que atrae al hombre y a la mujer, y hace de ellos una sola carne, una sola existencia; es el poder que regenerar la vida, que perdona las culpas, reconcilia a los enemigos, transforma el mal en bien. Es el poder de Dios. Este poder del amor ha llevado a Jesucristo a despojarse de su gloria y a hacerse hombre; y lo conducirá a dar la vida en la cruz y a resucitar de entre los muertos. Es el poder del servicio, que instaura en el mundo el reino de Dios, reino de justicia y de paz.

Por esto el nacimiento de Jesús está acompañado por el canto de los ángeles que anuncian: «Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que Dios ama» (Lc 2,14)".

"(...)Paz a los hombres y a las mujeres de la martirizada Siria, donde demasiada sangre ha sido derramada. Sobre todo en la ciudad de Alepo, escenario, en las últimas semanas, de una de las batallas más atroces, es muy urgente que, respetando el derecho humanitario, se garanticen asistencia y consolación a la extenuada población civil, que se encuentra todavía en una situación desesperada y de gran sufrimiento y miseria. Es hora de que las armas callen definitivamente y la comunidad internacional se comprometa activamente para que se logre una solución negociable y se restablezca la convivencia civil en el país.

Paz para las mujeres y para los hombres de la amada Tierra Santa, elegida y predilecta por Dios. Que los israelíes y los palestinos tengan la valentía y la determinación de escribir una nueva página de la historia, en la que el odio y la venganza cedan el lugar a la voluntad de construir conjuntamente un futuro de recíproca comprensión y armonía. Que puedan recobrar unidad y concordia Irak, Libia, Yemen, donde las poblaciones sufren la guerra y brutales acciones terroristas.

Paz a los hombres y mujeres en las diferentes regiones de África, particularmente en Nigeria, donde el terrorismo fundamentalista explota también a los niños para perpetrar el horror y la muerte. Paz en Sudán del Sur y en la República Democrática del Congo, para que se curen las divisiones y para que todas las personas de buena voluntad se esfuercen para iniciar nuevos caminos de desarrollo y de compartir, prefiriendo la cultura del diálogo a la lógica del enfrentamiento".

"(...)Pedimos concordia para el querido pueblo colombiano, que desea cumplir un nuevo y valiente camino de diálogo y de reconciliación. Dicha valentía anime también la amada Venezuela para dar los pasos necesarios con vistas a poner fin a las tensiones actuales y a edificar conjuntamente un futuro de esperanza para la población entera.

(...)Paz —no de palabra, sino eficaz y concreta— a nuestros hermanos y hermanas que están abandonados y excluidos, a los que sufren hambre y los que son víctimas de violencia. Paz a los prófugos, a los emigrantes y refugiados, a los que hoy son objeto de la trata de personas. Paz a los pueblos que sufren por las ambiciones económicas de unos pocos y la avaricia voraz del dios dinero que lleva a la esclavitud. Paz a los que están marcados por el malestar social y económico, y a los que sufren las consecuencias de los terremotos u otras catástrofes naturales(...)".

Y, recordemos que LA CULTURA ES, el producto humano y social -junto otras acciones a realizar para eliminar las otras causas y razones que las conforman- más eficaz y eficiente contra la violencia, la inseguridad, la corrupción, la ignorancia, el egoísmo y la pobreza...

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