"Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo". Así, es el inicio de la Gran Novela Mexicana por Antonomasia, en toda su extensión. Su creador, Juan Nepomuceno Carlos Pérez Rulfo Vizcaíno, mejor conocido como Juan Rulfo, fue el jalisciense nacido en Apulco-pero registrado en Sayula-el 16 de mayo de 1917 y fallecido en la ciudad de México el 7 de enero de 1986. Y hace 20 días, se cumplieron los 30 años de su muerte.
Escritor, fotógrafo, burócrata y antropólogo honorario es conocido y admirado, nacional y universalmente, por sus obras literarias: El Llano en Llamas, Pedro Páramo y El Gallo de Oro. Principalmente, Pedro Páramo, es la novela mexicana más conocida y más traducida a varios idiomas. Dentro de sus admiradores, también escritores o personajes famosos, están: "Mario Benedetti, José María Arguedas, Carlos Fuentes, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Susan Sontag, Elias Canetti, Tahar Ben Jelloun, Urs Widmer, Gao Xingjian, Kenzaburo Oe, Enrique Vila-Matas y muchos otros. Encuestas hechas en México, España, Alemania, Noruega y otros sitios ubican siempre los títulos de Juan Rulfo en un lugar prominente de la literatura universal. Sus lectores en las más diversas lenguas se renuevan continuamente y las nuevas traducciones no cesan de aparecer. Juan Rulfo es el escritor mexicano más leído y estudiado en su país y en el extranjero" (Página Oficial de Juan Rulfo).
Otro gran profesor que tuvimos en CTI-UIA, lo fue el jesuita Javier Martínez. Nos impartía una asignatura llamada Lingüística. Por ella, llevábamos una libreta especial de ejercicios sobre las lecturas que nos obligaba a hacer. Sobre todo, libros de cuentos, de ensayos, de historietas y hasta algunos técnicos. Pero, los que más gozábamos eran los literarios (también novelas o fragmentos de algunas de ellas). Por supuesto, eran autores destacados de las literaturas locales, latinoamericanas -el BOOM estaba todavía en su apogeo- y de las universales. Después, intercambiábamos los cuadernos, los evaluábamos entre los compañeros bajo la guía de Javier, y así, de manera intensiva, nos adentrábamos al conocimiento del mundo literario, entre ellos, con Juan Rulfo, García Márquez, Edmundo Valadez, Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Tito Monterroso, J.J. Arreola, E. Allan Poe, Hemingway, Wenceslao Flores, y otros autores. También, Javier, nos daba atención personalizada. Cuando le comenté lo decisivo que estaba siendo Rulfo con su Pedro Páramo y, algunos cuentos del Llano en Llamas en mi formación humanista y literaria, me comentó que a él también le influenciaron mucho y que, inclusive, hizo un viaje para conocer Comala en el estado de Colima y que igualmente, sin ser semejante al Comala Rulfesco, le impactó su tranquilidad, lugareños y ambiente. Y que supo el significado de Comala "Tierra de comales", saboreando unos "sopitos" (sopes) y libando un "vaso de Tuba" (agua de palma de coco con cacahuates).
En el ahora, Javier Martínez labora en el Iteso de Guadalajara donde acaba de ser reconocido por sus aportaciones a la comunicación y a la literatura. Enhorabuena, Padre Javier y, gracias por tus orientaciones y por la amistad...
Volviendo a Rulfo, compartimos: "En su obra más conocida, Pedro Páramo (1955), Rulfo dio una forma más perfeccionada a dicho mecanismo de interiorización de la realidad de su país, en un universo donde cohabitan lo misterioso y lo real; el resultado es un texto profundamente inquietante que ha sido juzgado como una de las mejores novelas de la literatura contemporánea(...)El protagonista de la novela, Juan Preciado, llega a la fantasmagórica aldea de Comala en busca de su padre, Pedro Páramo, al que no conoce. Las voces de los habitantes le hablan y reconstruyen el pasado del pueblo y de su cacique, el temible Pedro Páramo. Preciado tarda en advertir que en realidad todos los aldeanos han muerto, y muere él también, pero la novela sigue su curso, con nuevos monólogos y conversaciones entre difuntos, trazando el sobrecogedor retrato de un mundo arruinado por la miseria y la degradación moral. Como el Macondo de Gabriel García Márquez, la ardiente y estéril Comala se convierte en el espacio mítico que refleja el trágico desarrollo histórico del país, desde el Porfiriato hasta la Revolución Mexicana" (Biografías y Vidas).
Finaliza la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo: "Sintió que unas manos le tocaban los hombros y enderezo el cuerpo, endureciéndolo.
—Soy yo, don Pedro—dijo Damiana—. ¿No quiere que le traiga su almuerzo?
Pedro Páramo respondió:
—Voy para allá. Ya voy.
Se apoyó en los brazos de Damiana Cisneros e hizo intento de caminar. Después de unos cuantos pasos cayó, suplicando por dentro; pero sin decir una sola palabra. Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras".