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Lunes , 18.03.2019 / 17:10 Hoy

El sexódromo

¿Qué nos deja el festejo del 14 de febrero?

Verónica Maza Bustamante

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El Día del Amor y la Amistad tiene adoradores y detractores. Los más jóvenes suelen ser los más entusiastas y creativos cuando se trata de demostrar sus sentimientos, quizá porque no tienen un poder adquisitivo alto. Entonces, se concentran en agradar a la persona que les gusta o que aman con detalles como cartas o regalos hechos a mano. Con el paso del tiempo, las responsabilidades cotidianas, la reducción de tiempo libre al comenzar a trabajar y la exigencia de consumo cambian este hábito.

Otras personas consideran la celebración como algo innecesario que limita la vivencia del amor y del deseo a un solo día, cuando tendría que llevarse a cabo durante todo el año.

Desde dos o tres días antes, en los medios de comunicación se preparan artículos especiales para los que se dan el permiso de hablar sobre temas “incómodos” o “secretos”, como los hoteles del amor, las prácticas eróticas menos comunes, la infidelidad, los romances de una noche y todas aquellas cosas que suelen perder importancia apenas se acaba el 14 de febrero.

Por ello, terminada la celebración de San Valentín decidí que en lugar de quejarme tendría que pensar en lo positivo que tiene el que se hable cuando menos cada 12 meses sobre estos asuntos que son de vital importancia, aunque no les hayamos dado el lugar que se merecen en nuestra vida cotidiana.

A las parejas que no suelen expresar sus emociones, deseos y sentimientos, les puede resultar de utilidad el bombardeo de información que estalla en estas fechas. ¿Les gustaría tener sexo anal con sus compañeras o se les antoja que ellos se animen a practicarlo pero no saben cómo expresar su deseo? Dejen a su alcance algún artículo que les parezca confiable e interesante para que abra la conversación al respecto. Podría ser que su reacción sea de rechazo, a pesar de lo que lea. En ese caso sería una buena idea preguntar los motivos, para tener en claro qué es lo que impide que den el paso (no mejor ni peor que otras prácticas, pero sí único, con lo que ganarían experiencia y, en una de esas, se la pasarían bomba) para comprender si pueden cambiar de idea o de plano comprender que no es algo que vayan a realizar.

Pareciera que es obligación hacer un regalo en estos días. Hacerlo por gusto es una decisión personal válida, que además llega a ser divertida. Por ello se podría ejercer de manera constante, buscando regalos simbólicos y económicos o regresando a la creatividad juvenil. ¿Qué tal que cada mes intercambien algo que los emocione o les alegre el día?

Lo mismo recomiendo con las salidas. Justo el 14 de febrero hay mucha gente en la calle, cine, restaurantes. Mejor hacer esas reuniones de pareja una vez al mes, para incentivar la complicidad, comunicación y amor.

¡Intentarlo no es difícil! Vamos a ver en el siguiente apartado algunas cositas del placer que se podrían implementar para variar la experiencia del deseo.

***

Tres reflexiones para alebrestar al anhelo

• Comprender que el deseo y la capacidad de sentir placer no se pierden con el paso del tiempo, sino que puede incrementarse y ofrecer una experiencia muchísimo mejor que la que se tuvo en la juventud. Estamos acostumbrados a poner en un altar los años en los que vivimos nuestras primeras experiencias eróticas, creyendo que esos tiempos no volverán. Esto limita las posibilidades de gozo pues, bajo la premisa de que “ya no se tiene edad para esas cosas”, algunas parejas dejan de tener intimidad. Sin embargo, la edad te da una mayor capacidad de escuchar, entrenar y usar el cuerpo si se aprende a ver a la práctica sexual como algo mutable, siempre diferente, que va mejorando. Algunas personas pierden el miedo por el desempeño, cediendo paso a la simple alegría de compartir la anatomía con alguien más. Así que el disfrute cachondo debería ejercerse toda la vida, no solo cuando la piel es tersa.

• La vergüenza no debería estar presente en las relaciones de pareja o de placer. Es común escuchar justificaciones como “me da pena que me vea sin ropa”, “prefiero apagar la luz”, “no sé cómo tratarla”, “qué va a pensar de mí” que están basadas en la idea de que el cuerpo humano es algo que debe mantenerse oculto bajo la ropa o las sábanas, cuando se trata de nuestro hogar, de la manera más tangible de percibir nuestro ser integral. Compartirlo con alguien debería ser una fiesta, no un trago amargo.

• Se puede hacer de todo, pero con protección. La experimentación se vale a cualquier edad. Entrarle con ganas al gozo, no ponerse límites, ser imaginativ@s, apasionad@s, innovadores, suele representar una ganancia más que un error. No obstante, hay que saber protegerse para que la vivencia sea irrepetible. Me refiero a tener siempre un condón a la mano, pero también a cuidar nuestro cuerpo y nuestro corazón. Buscar la honestidad, ser directos, hablar de la relación, comprender que el o la otr@ no nos pertenece y establecer nuestros límites es también una forma de cuidarse y cuidar a quienes nos acompañan en este camino del erotismo que puede ser sumamente divertido si nos liberamos de prejuicios.



elsexodromo@hotmail.com

@draverotica

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