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Domingo , 21.04.2019 / 13:58 Hoy

El sexódromo

El enorme poder de un buen beso

Verónica Maza Bustamante

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Hoy es el Día Internacional del Beso. Se aceptan aplausos, gritos, fanfarrias, abrazos y, por supuesto, unos jugosos, largos y curiosos ósculos a quien sea merecedor o merecedora de ellos.

El beso sigue siendo el campeón entre todas las prácticas eróticas que ha habido, hay y habrá, seguramente. Lo mismo puede ser el increíble preámbulo de un encuentro entre dos seres que la despedida de dos amantes que quisieran seguir uniendo sus labios sin parar. Entre estas dos posibilidades existen incontables escalas.

Hay unos besos con más significado, como aquellos que se dan después de haber practicado el sexo oral como demostración del incomparable sabor de aquellos otros labios o de un miembro receptivo a las caricias que se pueden realizar con la boca y que también podemos considerar como besos. O quizá aquel que se brinda a la mitad de la faena, cuando se hace urgente ver los ojos de quien nos acompaña aunque el gusto dure unos breves segundos, pues los ojos se cierran cuando llevamos a cabo algo que nos gusta mucho.

Están los besos en donde se explora con la lengua todo el contorno de los labios yendo más allá, hasta los bordes de la cara, hacia las mejillas, llegando a la nariz, sin vergüenza alguna por salivar de más ni por gemir ante la inmensidad de lo que se siente. O los besos tímidos o demasiado hambrientos que sirven de puente para pasar a otras acciones un poco más fuertes o que requieren quitarse el bochorno y las inseguridades.

Me gustan los kikos que comienzan en los labios y siguen en el cuello, bajan hasta los hombros, se divierten en los senos, se solazan en los pezones, llegan a la cintura, se aventuran por la cadera, dan la vuelta hacia las nalgas, se acercan a los muslos pero, traviesos, se instalan en la vulva, arremetiendo contra el clítoris.

Dicen que se eligió el 13 de abril para celebrar este día debido al beso más largo que se haya registrado, el cual duró 58 horas y fue protagonizado por una parejita de tailandeses que en 2013 rompió su propio récord, ganado un año antes, que marcaba 46 horas consecutivas. Aunque lo hayan hecho para ganar los premios que se ofrecían, les agradezco que su hazaña haya creado una celebración para esta actividad que, de tan común, parece muy simple.

Pero, mucho cuidado, porque incluso hay, en el beso, un poder político, ya que en ciudades en donde se han prohibido las expresiones físicas en público, las protestas han utilizado a este aliado para demostrar que lejos de crear confusión o herir susceptibilidades, una caricia así es capaz de generar treguas donde el odio ha dominado, de transformarse en una disculpa cuando todo parecía perdido, de demostrar que podemos hacer el amor en lugar de la guerra y servirnos como tabla de salvación cuando creemos que todo está perdido.

Así que, ¿qué están esperando? ¡A besarse ya!

***

Algunos besos famosos

* El récord por el beso más largo en una película lo ganó en 2010 Elena Undone, donde la pareja protagonista está integrada por dos mujeres, Pyton y Elena, una escritora de éxito y la esposa de un pastor, quienes se conocen por casualidad pero no niegan lo que comienzan a sentir, aunque estar juntas signifique perder sus vidas estructuradas y políticamente correctas.

* Cinco horas antes de que fuera asesinado por Mark David Chapman, John Lennon realizó un estudio fotográfico para Annie Leibovitz para la revista Rolling Stone. En una de las imágenes parece acostado en posición fetal y desnudo junto a Yoko Ono, vestida completamente de negro. Él la besa en la mejilla, mientras ella mira hacia otro lado. Dicen que cuando Lennon vio la Polaroid de prueba, le dijo a la fotógrafa: “Has capturado nuestra relación con exactitud”. Como para perder el rato interpretando la imagen.

* Uno de los más impactantes besos en el cine es el protagonizado por Burt Lancaster y Deborah Kerr en De aquí a la eternidad. Ambos, en la playa, recostados donde aún llegan las olas, se dan uno de aquellos para luego continuar con otros en la arena. Aunque se ve apasionadísimo, lo cierto es que besarse en la playa no siempre resulta tan bueno como parece, ya que la arena, el agua salada y el sol pueden jugar malas pasadas al secar la boca, acalorar de más o dejar el cuerpo pegajoso. Claro, nada que una margarita no pueda quitar para luego volver a proceder.

*De los besos entre personas del mismo sexo que destacan, está el de Brokeback Mountain, con Heath Ledger y Jake Gyllenhaal en medio de las montañas y con su ropa como de vaqueros de Marlboro; aquel que se dieron Madonna y Britney Spears tras culminar su participación musical en la entrega de premios MTV Video Music Awards de 2003, y el endiabladamente apasionado ósculo que se brindaron en 2008 Scarlett Johansson y Penélope Cruz en la película Vicky Cristina Barcelona, de Woody Allen, quien no se quedó con las ganas de ofrecer un momento semejante entre dos de las actrices más bellas de la década pasada.

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

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