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Martes , 23.04.2019 / 17:34 Hoy

Taller sie7e

Y el jazz es azul

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¿Cómo se agradece tanto Amor? El día 19 amaneció brillante el puerto, el atardecer se puede confundir con un amanecer, pero el tiempo fluye inquebrantable. La Casa de la Cultura una vez más, fue el escenario para la obra poética de Juan Jesús Aguilar. El salón te recibía con “Le Chat”, fotografía del poeta frente a la escultura estilizada y sin rasgos, característica de la abstracción de su autor Alberto Giacometti. Ambos cruzando sus miradas, imagen y poesía como dardo al centro del tablero: Echado sobre su propio olvido un gato/ es un perpetuo otear sin dar a qué / mientras su soledad eterna le contempla desde el preciso centro de su silencio pío / y al olvido de algo que nos quiere decir / la paradoja de maullar con mansedumbre / y rebeldía mientras nos mira. Caminabas unos pasos y cruzabas a un patio porteño, helechos, palmeras, jaulas, sillas para mitigar el calor y la piñanona planta que trajo su padre de la pluviosillaorizabeña. Cada detalle se fue adaptando de una fotografía de la casa de su infancia, donde nació Juan Jesús en la calle Madero entre Alameda y Morena. Hiram Céspedes fue quién ambientó el recinto. Iniciamos con «Fragmento de verano» los ojos niños nos llevaron a vivir su niñez cerca del Pánuco, el bullicio, las costumbres, la música aromando cada verso. Francisco Gámez desde una mecedora de época conducía el programa, y al decir iniciemos este amoroso viaje por la obra de Juan Jesús…el silencio, la exaltación, la sorpresa al escuchar: Buenas tardes Tamaulipas, les habla Juan Jesús Aguilar desde su cripta, viajar en las ondas hercianas es materializar la magia de la ubicuidad, su voz presente contando la historia de su familia, daba la impresión de que llegaba a saludarte. Más tarde una escena costumbrista del puerto desde la calle Oaxaca a la calle Veracruz en autobús, nos arrancó una sonrisa como era su costumbre, y luego cantó.Los poemas de sus libros inundaban la atmosfera, compartimos lo último que escribió: “En el ocaso”.Y al ritmo de As time goesby de la película Casa Blanca corrieron las imágenes de su vida desde sus primeros pasos. Los amigos, sus lectores, los que siempre lo acompañaron en sus presentaciones, en sus lecturas, de pie aplaudíamos por minutos. Taller Sie7e feliz, brindamos todos por la magia de su vida en nosotros con un buen tinto, jazz y la buenaventura de tanto Amor. Carpe diem.

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