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Lunes , 18.03.2019 / 10:58 Hoy

Así vivimos…La resiliencia en Seguridad Pública

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El año 2017 es ya considerado el año con más homicidios dolosos de los últimos 20 años, más de 29 mil víctimas en nuestro país.

Esta cifra supera a la que se tenía registrada el año 2011, considerado en ese entonces como el año más violento en la historia reciente. En esos últimos siete años, la tasa de homicidios en el país se ha incrementado un 13%, pero dado a la naturaleza extensa de nuestro territorio existen claros contrastes del comportamiento delictivo. Hay estados en donde la historia ha sido distinta y se han registrado disminuciones significativas. Dos de las cinco entidades que registran más homicidios en el país han mostrado descensos en los niveles de homicidio doloso en el último sexenio, el caso de Chihuahua (25%) y el Estado de México (11%), no obstante las dos entidades que han registrado el mayor porcentaje de disminución son Coahuila y Durango con descensos del 72% y 65% respectivamente. Estas entidades son las que más se han recuperado y repuesto a los adversos niveles de violencia que se vivieron desde el 2012.

Coahuila y Durango han mostrado (al menos en cifras) la capacidad para reponerse ante un impacto social desfavorable de inseguridad, y que hacen notorias ciertas características resilientes. La resiliencia en términos generales se refiere al proceso para adaptarse positivamente a situaciones de adversidad, ya sea de manera individual o colectiva, sin embargo este proceso de resiliencia no garantiza que ya no resurjan circunstancias y acontecimientos adversos, pues se está en una latente vulnerabilidad que muchas veces no se puede prever ni pronosticar, tal es el caso del municipio de Torreón que en este mes de Enero 2018 ha duplicado el promedio de homicidios de todo el 2017. La responsabilidad pues del Estado de garantizar y mejorar la seguridad es ineludible y debe transitar a un modelo con un enfoque integral. Si la percepción de inseguridad sigue en deterioro, pues entonces deben hacerse cambios decisivos a las estrategias que no están resultando ser efectivas. La inseguridad se ha vuelto un reto crucial y si no se fortalecen las capacidades institucionales, si no se cierran las brechas de desigualdad y se mejora la cohesión social estaremos destinados a ser vulnerables a cambios sociales, amenazas y crisis.

Hay sin duda claras evidencias de que es posible reducir esa vulnerabilidad, definiendo políticas adecuadas e implementando soluciones que minimicen ese riesgo. La conclusión estimado lector es, que construir comunidades resilientes es posible y mucho está en nuestras manos. #AsíVivimos


direccion@ccilaguna.org.mx

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