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Jueves , 25.04.2019 / 23:33 Hoy

Escuela Libre de Derecho de Puebla

Revocar mandato: miedo al miedo

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El reciente dictamen emitido por la cámara de origen la de diputados con la reforma constitucional que propone la revocación de mandato para el Ejecutivo, discusión que ahora se turna a la cámara de revisión la de senadores, levanta polémica social, política y jurídica, por ser una iniciativa que algunos actores políticos refieren que es el camino de la reelección presidencial del actual mandatario.

La idea sembrada en Latinoamérica de los dictadores es un miedo escénico, mediático construido y maximizado alrededor de las experiencias latinoamericanas de las reelecciones practicadas por gobiernos de la llamada ideología de izquierda. Recordemos que la Constitución de un país es un acuerdo de carácter político-jurídico que acumula y refleja las distintas ideologías, fases, etapas e historia de un país sobre el estilo de vida que pretenden desarrollar. En el caso mexicano la constitución tiene 102 años de vigencia, la cual ha sido reformada en más de setecientas ocasiones moldeando los intereses de cada grupo de poder que ha tenido la “posibilidad jurídica” de hacerlo, con los resultados que todos conocemos. Pero el principal miedo de la reforma a la Constitución que ha sido un rechazo sistemático es siempre poner en la mesa la reelección del Ejecutivo, lo anterior, por las experiencias históricas que México como país ha vivido en el siglo XIX con dos dictaduras en su historia y sobre todo por la última de hace más de 100 años que tuvo como consecuencia la revolución mexicana. El contexto social, fáctico, económico y jurídico, dista de aquellos tiempos de un estado joven y débil, a la realidad actual a la ahora consolidación democrática de un estado que ha maduro, pero su sistema de elección y vigilancia de las autoridades continua siendo débil, por lo que corresponde a esta nueva generación de mexicanos, tornar y dotar al estado mexicano como un ente ágil, eficiente y que cumpla con la dinámica de mantener a sus integrantes del poder público con la mayor vigilancia e eficiencia posible. Por ello, un camino para vencer las zonas de confort que se construyeron a base de la corrupción de los grupos de poder que se han favorecido, procurado y cuidado durante más de 100 años, enriqueciéndose, saqueando al país cada seis años, es abonar, facilitar y consolidar la democracia participativa para controlar la democracia delegada que nos ha llevado a los actuales de forma diversas al multifacético México que tenemos, con el resultado de la percepción fáctica y gubernamental de la corrupción. Es por ello, que se le debe devolver el poder al pueblo mediante su participación para mantener o despedir a sus empleados que integran el poder público como autoridades, los cuales debe ser el mismo camino de su elección la misma razón para que cese su relación contractual con poder el delegado, como cualquier persona que sino da resultados a su contratante, éste último tiene el derecho a cambiar por una opción diferente, pero bajo el principio de autonomía como expresión de la voluntad soberana del pueblo.

Lo anterior, en razón a que cada nuevo sexenio pensamos que no nos puede ir peor, y sin embargo, la permanencia en el poder les permite apropiarse del país y la población sin más remedio que esperar otros seis años, parece que la función política son competencias sexenales para alejarse más de la población volviéndola más pobre, y el éxito sexenal de cada gobierno se ha centrado en beneficiar a la clase macroeconómica, y con el sistema de democracia delegada se abona a la indiferencia social, dejando el campo fértil a la corrupción.

Por ello, si se establece la revocación del mandato del ejecutivo obliga a tener mayor responsabilidad en el ejercicio de las facultades públicas, con ello, la sociedad participa de forma directa en verificar que sus empleados verdaderamente trabajen, desde el ejecutivo del poder. El contexto político, social y actual del país lleva a cuestionar los fantasmas de antaño y fomentar un nuevo escenario político jurídico, que favorece el extinguir el miedo de una experiencia que no ha vivido el país como lo es controlar directamente a sus autoridades, por ello, debemos quitarnos el miedo hacia el miedo que solo es la ignorancia sembrada de forma generaliza.

ALBERTO ZENTENO

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