Cultura

Adalberto Navarro Sánchez a cien años de su nacimiento

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  • Adalberto Navarro Sánchez a cien años de su nacimiento
  • Tomás de Híjar Ornelas

Hace un siglo, el 23 de abril de 1918, vino al mundo, en Lagos de Moreno, Jalisco, el poeta, escritor, publicista y maestro Adalberto Navarro Sánchez. Como su padre murió antes de que el naciera, vio por él un tío materno, el presbítero don Cecilio Sánchez, quien le inició en la cultura literaria y le inclinó a cursar el bachillerato, en la época más dura de la legislación anticlerical, en el Seminario Conciliar de Guadalajara, donde no obstante eso era el único bastión de cultura humanística, cimentada en la solidez de las lenguas clásicas latín y griego, en cursos a cargo de profesores de tan altos vuelos como para alentar espíritus ávidos como el de este pupilo y el de su coetáneo Juan Nepomuceno Pérez Vizcaíno, es decir, Juan Rulfo.

Escritor precoz, a los 16 años (1934) publicó Ejercicios, a los 18 se adhirió al grupo Vía y al boletín que bajo ese título publicaba un corrillo que poco después abrazó la gaceta Índice, coeditada por Adalberto y José Cornejo Franco.

A los 19 años, siendo ya director de Navegación Poética, publicación exclusiva de ese tema, dio a la luz pública Humana residencia y Voz de ave y un año después, Sonetos; ese año de 1939 asumió la dirección de Prisma al lado de María Luisa Hidalgo Riestra, poeta y narradora con la que contrajo matrimonio.

En 1951 emprendió su proyecto más completo, la revista literaria, Et Caetera, pionera en su género y hasta hoy no superados aun por acá; más tarde, al lado de Ramiro Villaseñor, dieron a la imprenta los 14 volúmenes de la Biblioteca Jalisciense, que Navarro Sánchez enriqueció luego con su Biblioteca de Autores Jaliscienses Modernos.

Considerado uno de los hombres más cultos de Jalisco, aunque su vida pública y académica fue extensa (Secretario de la Casa de la Cultura Jalisciense, asesor del Ayuntamiento de Guadalajara, presidente de la corresponsalía en Guadalajara del Seminario de Cultura Mexicana), tuvo tiempo de montar la librería e imprenta El Periquillo y aun de fundar la Escuela Normal Superior de Jalisco y la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Guadalajara, donde se distinguió como un mentor modélico para muchas generaciones de jóvenes, que admiraron tanto su erudición como su claridad intelectual.

Electo miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, recibió el Premio Jalisco (1953) y las medallas José María Vigil (1955) y la del Instituto de Arte de México (1970).

Aunque su contribución personal a las letras recaiga sobre todo en su obra poética, donde el filón religioso se aborda desde las antípodas existenciales del dolor y el gozo, su pluma ahondó también en las artes plásticas y en las dramáticas, en la narrativa y en la filosofía, a través de artículos periodísticos, monografías y ensayos de elevados quilates y también de traducciones bien resueltas. Su activa existencia terminó en Guadalajara, a la edad de 69 años, el 4 de julio de 1987.

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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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