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Viernes , 15.02.2019 / 15:45 Hoy

Trazos del noveno arte

"Sentido común", héroe que abandonó a la humanidad

Teodoro Santos

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Los últimos años hemos sido invadidos por héroes en la pantalla grande y en la pantalla chica al por mayor, así como en el nuevo auge de los cómics e historietas; desde los dioses del trueno, hasta los grandes súper humanos provenientes de otros planetas han brillado por salvar a la humanidad en diferentes circunstancias existe un héroe que puede salvar a cualquier persona de la situación más inverosímil y riesgosa que se pueda presentar pero pocos hacemos el llamado de su ayuda.

Es el sentido común, aquel que en las circunstancias de peligro puede ayudar a cualquier persona para salvaguardar su integridad y su vida, uno que parece estar ausente en muchas partes del mundo últimamente y que pudo evitar grandes tragedias como los hechos suscitados el pasado viernes en Tlahuelilpan, Hidalgo.

Es simple voltear a ver a los grandes personajes de una nación cuando una tragedia azota a una población, sobre todo en un tema tan delicado como el combate al crimen organizado en sus diferentes variables, como ha sido el robo de hidrocarburo, llamado “huachicol”, pues enemigos como el pánico y la desinformación hacen víctimas a las personas más vulnerables a reaccionar de manera ilógica y peligrosa a una situación que se puede evitar.

Sin duda las redes sociales tienden a ser el máximo enemigo del sentido común, pues la desesperación que genera el pánico y la desinformación provocada por el desabasto de combustible en todo el país han hecho presa a miles de habitantes de todo el país, “obligando” de alguna forma a que se olviden de sus prioridades para privilegiar un lujo como la obtención de gasolina; pues no está acompañado de sentido común un acto de acercarse irresponsablemente a una fuga de gasolina sabiendo que puede acabar con su vida, aunque también parece que puede acabar con la necesidad de abastecer un automóvil de combustible, el sentido común ha abandonado el lugar y nos ha dejado a nuestra suerte cuando entramos a este lugar con la idea de privilegiar el materialismo dialéctico y poner en primer lugar un objeto ante cualquier otra cosa.

Mucho se ha dicho y especulado por la tragedia ocurrida en Tlajuelilpan, además de que las redes sociales se han encargado de señalar que los habitantes tomaron una decisión errónea e incluso algunos justifican lo ocurrido como un “se lo merecían”, nuevamente una actitud que reafirma que el sentido común ha abandonado a la humanidad; es sabido que las leyes deben respetarse y que existen castigos por las malas decisiones que tomamos como seres humanos, pero también debemos estar conscientes cuando el sentido común no está de nuestro lado para apoyar nuestro punto de vista como miles de usuarios de las redes sociales que catalogan a los pobladores de esta comunidad como simples delincuentes; niños jugando a ser adultos porque carecen de los juicios de valor para tomar una decisión no son simples delincuentes, son víctimas, daños colaterales de una guerra que se ha emprendido contra el sentido común, el miedo gana de nuevo y la incertidumbre hace presa de las personas sin importar clase social, generó o edad.

Pero qué hacer cuando los héroes como Superman o Batman no pueden salvar a las personas, el sentido común debería hacer el trabajo, pero si abandona a la humanidad que nos quedará para albergar una luz en la obscuridad que ha generado el pánico; simple lector, aún queda una heroína que puede salvarnos: la esperanza, aquella que nos mantiene con la ilusión de poder mejorar con cada tragedia, que con cada error se tenga un aprendizaje y de esa forma evitar que se genere nuevamente algo similar, parece imposible lograrlo cuando el héroe más grande ha sido hecho a un lado, pero sin la esperanza no.


teodoro.santos@milenio.com



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