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Domingo , 19.05.2019 / 09:42 Hoy

Estado fallido

Starbucks, ‘Game Of Thrones’ y el arte

Susana Moscatel

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Ya pasaron muchas cosas desde el episodio de Game Of Thrones que le regaló a Starbucks más de dos millones de dólares en publicidad gratuita sin querer (y siguen asegurando que no fue “queriendo”, a pesar de los que nos gusta pensar a los conspiracionistas). El manejo mediático posterior al error, tanto en el caso de la cadena de cafés como el de la producción, fue impecable (“El latte que apareció en el último episodio fue un error. Daenerys había pedido un té herbal”).

La respuesta del pobre (y brillante) director de arte Hauke Richter, que seguramente casi se muere al ver el vaso de cartón del servicio de comida en su toma, fue mucho más contundente, asegurando que seguramente fue un error debido las presiones de los tiempos de producción. Y no podría tener más razón. Cualquiera de nosotros que haya editado algo, lo que sea, sabe que después de un rato nuestros ojos empiezan a jugar trucos con nosotros y hay cosas que simplemente ya no vemos.

¿Pero por qué retomar esto ahora? Bueno, más allá de la divertidísima entrevista que Jimmy Fallon le hizo a Sophie Turner, donde ella apuntaba el dedo, entre risas, a su gran enemiga en pantalla, Emilia Clarke (“¿Frente a quién vieron ese vaso en la toma?”), lo comentamos porque tuvimos la oportunidad de preguntarle a quien muchos consideramos el mejor director de arte del mundo, el mexicano Eugenio Caballero, ¿Qué cree que pudo haber pasado ahí?

Él nada tiene que ver con Game Of Thrones pero vaya que sus producciones como El laberinto del Fauno, Lo imposible o incluso Roma tienen un nivel de complejidad, dolor y belleza que nadie podría darnos una mejor manera de comprender cómo se vivió desde adentro. Porque desde afuera fue una inofensiva (mientras no hayan corrido a nadie) fiesta de memes, risas y resistencia. Muchos hasta se enojaron porque HBO borró digitalmente el objeto tan representativo de nuestra tierra y siglo, porque lo consideraban ya un hermoso clásico, así como la leyenda (desmentida constantemente) del reloj de pulsera que se veía en uno de los actores en la bíblica Ben-Hur.

“Pasan tantas cosas en un rodaje, hay tanta gente, por supuesto hay que ser obsesivos y tener todos los ojos puestos en la escena, es casi inexplicable, pero a mí me parece genial porque es humano, la posibilidad de que eso pase hace entender que no somos máquinas”. Y en efecto. Lo que dice Eugenio tiene todo el sentido del mundo. Cuando esperamos tanta perfección olvidamos que eso, con lo que tanto estamos conectando, es producto de la capacidad del ser humano de crear arte en gran escala. Ah, y para ello muchas veces se requiere, irónicamente, de litros y litros de café.

Así que si fue necesario un latte dislocado para lograr eso, para que lo recordáramos, pues no pasó nada. No olvidemos que la otra producción que HBO ha hecho que podría ser comparable con Game Of Thrones en términos de producción, Roma, literalmente ardió en llamas, haciendo eco histórico a lo que puede pasar cuando algo crece demasiado. Un vaso no es nada.

susana.moscatel@milenio.com

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