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Miércoles , 20.03.2019 / 17:38 Hoy

Estado fallido

No todo debe ser un musical

Susana Moscatel

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Escribo esto porque no hay tema que me conmueva más, cuando está bien hecho, que el teatro y las artes. También entiendo que a pesar de estar pasando por una espectacular racha desde Hamilton y Dear Evan Hansen, Broadway reaccionó a la ya pasada crisis económica de su país yéndose a la segura, haciendo musicales de cuanta película se prestara y haya sido un éxito en taquilla. Hay excepciones muy interesantes, como lo fue Rocky y ahora King Kong, pero las producciones son espectaculares, pero en lo personal prefiero ver las proyecciones y animatronics en el tour de los estudios, aunque hay casos afortunados, como lo fue Spamalot, de Monty Python o The Producers, de Mel Brooks (que es una joya, porque es un musical que está basado en una película no musical en la que están tratando de hacer un mal musical que más tarde se vuelve a convertir en película en su versión musical. ¿Siguen conmigo?).

Hay otras que salieron muy bien, como School Of Rock, pero eso es porque la historia se presta al a perfección, todos los actores imitan a Jack Black y, sobre todo, la música es de Andrew Lloyd Webber, haciéndolo como antes.

Sí, Les Misérables e incluso (una versión) del Fantasma de la ópera fueron películas después de ser novelas, pero esas historias ya van mucho más allá de la simple mercadotecnia que les contaré a continuación. Ya empezaron los premios del Musical Once Upon A One More Time (Érase una otra vez) que toma todos los éxitos que Britney Spears ha hecho famosos y “les da un giro feminista a los cuentos de hadas”, explican sus productores desde Chicago, donde ya hay funciones. Mejor hagan un musical de psicoanálisis de los cuentos de hadas de Bruno Bethelheim, eso suena mucho más interesante. Aunque pensándolo bien, Stephen Sondheim, en cierta forma, hizo algo con ese tono en Into The Woods, la cual, por cierto, luego se convirtió en una película. Pero no. No necesitamos que Britney nos reinvente los cuentos de hadas con feminismo. No hay película de Disney que no tenga esa retórica estos días, es mercadotecnia. Podría nombrar tantos musicales que no debieron existir. Bob Esponja (show sí, musical no), Pretty Women en Broadway (me salí, me ofendió la falta de creatividad), Hairspray (mátenme fans, pero la película original era oscura y brillante; el musical era bobo, disminuyó el trabajo original), Clueless (Ni idea), Rock of Ages (que es básicamente un gran karaoke, en el cine les salió mejor que en el escenario) y el más grande de los insultos para quien les escribe, We Will Rock You, de Queen, (no confundir con la cinta Bohemian Rhapsody), que lleva a la más grandiosa música de todos los tiempos a través de una muy penosa narrativa ridícula pseudoapocalíptica de una infancia truncada. Digo todo esto, porque ya anunciaron los detalles del musical de The Devil Wears Prada y me vino a la mente una cascada de musicales que no debieron ser; sin embargo, Glenn Close volverá a hacer a Norma Desmond en la cinta de Sunset Blvd. (musical basado en la película no musical vuelto a hacer musical). ¿Qué les digo? Ya la veo con esa estatuilla dorada. Al fin.

Twitter: @SusanaMoscatel

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