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Martes , 19.03.2019 / 17:55 Hoy

Estado fallido

No es ‘normal’

Susana Moscatel

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Siempre estamos pidiendo que se hagan cosas importantes, impactantes y buenas en el entretenimiento de nuestro país, pero seamos honestos: nada como un buen Tenorio cómico para saber que habrá éxito en la taquilla. No es que crea que tiene algo de malo eso. No a estas alturas. Mis respetos. Pero esta columna es para los no normales, como yo, que deseamos más que nada ver cosas extraordinarias en escena pero cuando alguien se avienta el tiro tardamos demasiado en ir y (como si fuera una película que no tenga algún Avenger) esto desaparece más rápido de cartelera de lo que tardamos en darnos cuenta.

Esto lo digo ahora por casi normales. Sí, con minúsculas. Les cuento que hace diez años la vi en el teatro Booth de Nueva York con la diosa Alice Ripley (busquen sus grabaciones) y supe que algo había cambiado para siempre en mi percepción de la vida. Me movió a niveles que hasta la fecha sigo averiguando. Ah, y me conmovió al grado de que con solo escuchar la música muchas veces vuelvo a las lágrimas.

Saber, hace ya varios meses, que se pondría en México me movió muchas cosas. En particular, el temor de que por no ser el típico musical del que sales cantando y bailando ahuyentaría a la gente. Y más el hecho de que trata con el duro tema de la salud mental… Bueno: muchas veces la gente no se atreve siquiera a mencionarlo.

Sin embargo, antes que nada supe que sería Susana Zabaleta quien interpretaría a Diana, la protagonista, y sentí paz. No puedo imaginar a nadie en nuestro país mejor para ese rol. A pesar de todo esto, tardé en verla tras su estreno en el Teatro Aldama por varios motivos. Ya lo hice y quiero pedirles algo: libérense de todas, absolutamente todas sus nociones de lo que debe ser un musical común y corriente, de los temas que generalmente ven en él y vayan con valor. Y pronto. Ya viene el Tenorio a reclamar su teatro (luego saldrá de gira).

¿Qué puedo decirles de mi experiencia, diez años después, sabiéndome el texto respiro a respiro? ¿De mi temor de que no cumpliera con mis recuerdos? Que todo eso desapareció desde el momento que empezó la función. Sí, en ciertos momentos hubiese deseado más fuerza en ciertos personajes, una dirección como la que recordaba. Pero nada de eso detuvo las lágrimas de emoción que en muchos momentos —algunos que me sorprendieron porque no eran mis favoritos— se apoderaron de mí.

Lo que es más: me di cuenta de que había cosas que yo había decidido recordar muy distinto a como están en el musical. A tal grado que llegué a casa a revisar el libreto para ver si habían cambiado algo. No lo hicieron. Todo tiene que ver con mis experiencias y emociones. Con conectar. Lo hice como jamás pensé. Y sé que aunque no ha sido la experiencia de todos, lo ha sido para muchos. Por favor, dense la oportunidad de intentarlo. Yo llevo una semana desde que la vi y sigo ahí, en esa butaca. Pensando y sintiendo.

susana.moscatel@milenio.com

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