Por fin se estrenó la película El proyecto fin del mundo (Hail Mary) y estoy muy emocionada de que ya podamos hablar abiertamente de esta belleza, escrita por Andy Weir, interpretada magistralmente en inglés en el audiolibro por Ray Porter, y a partir de ayer, llevada a la pantalla grande por Phil Lord y Christopher Miller, con Ryan Gosling y Rocky en los protagónicos.
Me ocurrió algo muy particular con este título y quiero compartirlo. Llegué primero al audiolibro (Audible) y me enamoré. Punto.
Hay algo en ese formato que se queda en la imaginación de una manera muy especial; porque es distinto cómo procesamos las historias cuando las leemos, cuando las escuchamos y cuando finalmente las vemos en la pantalla grande.
Sentí que había más por descubrir y pasé del audio al texto original, al libro, en el que entendí mucho más sobre la ciencia y el desarrollo del personaje Ryland Grace.
Son muy pocas las historias que logran emocionarnos así cuando, tiempo después, llegamos al cine.
Me dejo de llamar Susana si este no es uno de los casos más felices de adaptación: de las páginas al audiolibro y de ahí a la pantalla grande.
Sí, Rocky es el ET de las nuevas generaciones y, sin duda, un hermano emocional —aunque mucho mejor ingeniero— para quienes crecimos con Steven Spielberg.
¿Qué les digo? No me preocupa elevar expectativas: corran al cine, busquen el audiolibro (sigo buscando la versión en español) y cierren con la novela de Andy Weir.
Aquí van a encontrar descubrimientos en cada formato.