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Jueves , 25.04.2019 / 07:30 Hoy

Estado fallido

La voz de la igualdad

Susana Moscatel

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No es por llevar la contra, pero sé que ya hay suficientes personas hablando de Avengers (en preventa) y no creo que ellos o Shazam, ya en los cines, necesiten de mi ayuda para salvar al mundo y romper por completo la taquilla.

Así que siempre es necesaria otra buena opción porque, créanlo o no, hay muchas personas que podemos vivir sin una sobredosis de superhéroes.

Esta semana hay una pequeña joya que siento que no debemos perdernos, sobre todo considerando el tremendo debate al que tantos le hemos entrado en torno a los derechos y diferencias entre cómo se trata a un hombre y a una mujer.

Sí, a grandes rasgos, On the Basis of Sex (La voz de la igualdad) es la historia de Ruth Bader Ginsburg, la primera mujer en la Suprema Corte de Estados Unidos. Pero trata de mucho más que la simple historia de una mujer valiente que logró, al menos, empezar a cambiar un sistema hecho, pensado y escrito específicamente para hombres.

Esas historias, en estos días, son quizás las mejores fuentes de inspiración para luchar por un verdadero cambio donde sea, a sabiendas de que por más buenas intenciones que existan en la mayoría de los casos, no lo estamos logrando hacer muy bien.

Ruth Bader, un personaje emblemático hasta la fecha, es interpretada por Felicity Jones (Rogue One) y su esposo, por Armie Hammer (Llámame por mi nombre).

Logrando con dificultades convertirse en abogada en los años cincuentas, esta mujer descubre que en el lenguaje de un caso hay un precedente que deja claro por qué la ley no se aplica igual para ambos sexos.

Es una historia fascinante de confrontación de la “normalidad”, de equipo en el matrimonio y de la capacidad de —siendo una historia real, sabemos que así fue— realmente lograr cambios relevantes para tod@s.

Mientras veía esta película pensaba: “Es todavía más difícil en nuestro idioma”, porque ahí argumentaban temas que trataban del hombre cuando la mujer jamás es mencionada. Todo nuestro idioma está compuesto por palabras que definen el “genero” de las cosas y, en cierta forma, igual están escritas las leyes. Y ya ni hablemos de aplicarlas.

Así que ahora que estamos en este caos de buscar un sistema en el que todos tengamos los mismos derechos, ese es uno de los grandes argumentos a favor y en contra, de hecho, de las leyes basadas en el género. O lo que se percibe como género.

Es una gran biografía y, en el camino, una hermosa historia de amor. Hay que agradecer que distribuidoras como Diamond Films que se aviente estos volados y apueste por calidad en las historias, en tiempos en los que el verdadero y único súper poder al que podemos aspirar es el de la resiliencia.

susana.moscatel@milenio.com

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