Es un comercial. No deberíamos dejarnos provocar, es absurdo. Y, francamente, ridículo.
A Elon Musk no le interesa en lo más mínimo representar la “congruencia histórica” (es fantasía y mitología, compadre) y mucho menos “el arte de Homero”. Me temo que sí debemos entrarle, desde las trincheras correctas, a su amenaza de que a finales de este año presentará su versión de La Odisea con su nuevo modelo de Grok (Imagine), de la cual —disculpen en lo que me río— Homero estaría orgulloso.
¿Cuáles son las trincheras correctas? Propongo estas: borrar el talento humano a cambio de un modelo de IA con uno de los textos más relevantes de todos los tiempos es un desatino absoluto. Si así nos vamos para adelante y se sale con la suya, nunca habrá ni nuevo cine ni literatura. Los modelos se alimentan de lo que ha creado la humanidad. ¿En qué momento dejarían de hacer eso para solo redundar lo que ellos mismos presentan como arte?
Si consumimos esto por morbo o incluso por curiosidad, ya ni siquiera será suficiente ser un éxito en taquilla para los cineastas y otros artistas humanos, como es el caso de Nolan para seguir creando estas maravillas. Estaríamos eliminando la humanidad de nuestros más hermosos medios de expresión.
Por el otro lado, este jueguito político de dividir a todo mundo —los supuestos wokes liberales contra los conservadores en contra de una obra, simplemente por desacuerdos en el casting— resulta muy útil para los extremos políticos.
Se vuelve el discurso en sí y nos perdemos de ver las cosas en su propio contexto, con nuestro criterio. Insisto, esto no es más que un enorme comercial para el modelo de IA del hombre más rico del mundo.
No siempre se pueden ignorar estas provocaciones, sean por el motivo que sean, porque las consecuencias son más que reales y atentan contra una de las mejores cosas que existen en la humanidad: el arte en todas sus expresiones.