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Jueves , 18.04.2019 / 21:40 Hoy

Estado fallido

En tiempos del #MeTooMx…

Susana Moscatel

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Conozco a mucha de la gente que está organizando, con el mejor fin en mente, la serie de denuncias respecto al acoso y la violencia sexual que muchas personas (porque no nos pasa solo a las mujeres) en el contexto laboral o, en general, en cualquier situación donde haya poder involucrado. Es un momento muy importante en nuestra historia en el que espero que comience a hacerse justicia y —aún más importante— espero que logremos una nueva normalidad en la que el abuso se piense varias veces antes de ser siquiera una opción para quienes lo practican.

Todos debemos repudiar con toda nuestra energía a los victimarios. Debemos creerles a las víctimas. Esa es la única forma en la que esto puede funcionar. Así que, por esa razón, nos tenemos que ir con todo contra lo que sepamos a ciencia cierta que no es verdad. No voy a hablar de casos individuales en este momento, porque parte de nuestra responsabilidad, una muy importante, es tomar esto con inteligencia para lograr el objetivo. Y ahí está lo más difícil. No tienes que ser Harvey Weinstein para abusar por décadas de un sistema hecho para eso, con el que varios se defienden diciendo que era “la muy normal cultura patriarcal”. Disculpen, señores, pero nada cruel y abusivo que no quieran que alguien más le haga a su hija, madre, hermana o esposa debería ser considerado aceptable, solo porque la sociedad no veía lo que estaba pasando. Pero ahí les va gran parte del problema en casa, y lo que nos puede tocar para empezar a arreglar esta basura en la que estamos nadando.

Lo que sí podemos hacer es cobrar conciencia de que somos una enorme parte del problema al consumir la industria del chisme, que juega con estos temas para vender más ejemplares o su equivalente en rating o clics. En este caso en particular, hablo (¡qué raro!) de TvNotas, que publicó una foto de Andrea Legarreta entrenando (hace muchos meses) y asegurando que tocó las partes íntimas de su entrenador, algo imposible de ver porque esa zona de la foto estaba tapada por un emoji gigante. Lo espantoso es que, en honor al morbo, hasta el marido y las hermosas hijas de Andrea fueron mencionadas en la mentira, creando un ambiente aún más turbio en estos momentos en que buscamos claridad en este tipo de temas. Por fortuna, Andrea aún tenía la foto original, con la cual se pudo defender. Y vaya que esta mujer se ha tenido que defender de todas; pero atacarla así y a su familia, con una evidente mentira disfrazada de especulación, no tiene nombre.

Los organizadores de #MeTooMx, así como todos aquellos que en las últimas semanas han abierto cuentas y están denunciando, la tienen muy difícil de por sí. Hay varios casos que sabemos (por trabajar en la industria) que son ciertos y hay muchos que, definitivamente, requieren de más pruebas (algo casi imposible en la mayoría de los casos). Pero si hay gente abusando de esto para vendettas personales o, peor aún, medios que juegan con el tema sin importarles la verdad, entonces el daño no es solo para Andrea, la gran víctima, sino también la credibilidad de las verdaderas agredidas. Eso no lo podemos permitir.

susana.moscatel@milenio.com

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