• Regístrate
Estás leyendo: Cortados con la misma tijera
Comparte esta noticia
Martes , 19.03.2019 / 22:15 Hoy

En Plural

Cortados con la misma tijera

Sergio Villafuerte

Publicidad
Publicidad

En reciente entrevista con mi compañero Mario Rodríguez, el académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de México, Erick Andrés Toledo Villalpando, expresó su reflexión a propósito del “chapulineo” político, el cual recientemente tuvo un nuevo capítulo en la Cámara de diputados local: el hecho de que los actores políticos cambien de un partido a otro “es parte del juego de la política” y sin embargo, añadió, “esto no abona a la credibilidad” de dichas instituciones.

Por supuesto que hay descrédito -agregaría yo- y no solo eso, sino que por ese “juego” ya se encuentran tan difuminadas y endebles las ideologías, que vuelven a la sociedad presa fácil de cualquier vendedor de relucientes y populares espejitos. Es la actual, a no dudar, una de las épocas más lamentables en cuanto a la oferta que el electorado pudiera tener para participar en las decisiones a través de las urnas. 

Y podría ser solo el principio de un camino sin retorno para los comicios de 2021 y 2024: un hartazgo social del galimatías político que solo dejará ganancia a los avezados pescadores del río revuelto, que son muchos, pero que actualmente tienen a uno de sus máximos exponentes en palacio nacional.

“Las instituciones públicas en general y los partidos políticos no están cercanos a la ciudadanía, no cumplen sus promesas cuando llegan a ser gobierno”, señaló Toledo.

Pero eso no es nuevo, y seguirá siendo tendencia. El problema será que, en este Hammelin, el flautista les haga creer que están cumpliendo, y lo que no, es culpa de los escasos opositores. Reales o imaginarios. Y que deben sigan votando parejo, faltaba más.

Los camaleones, los actuales y los de siempre -recordemos que el actual partido hegemónico está primordialmente formado mayoritariamente por “ex algo”- seguirán existiendo mientras la población seamos una masa acrítica que actúe ahora igual que en tiempos de la aplanadora tricolor, brindando sufragios incondicionales a cambio de “apoyos”, llámense programas o dádivas, ambas figuras financiadas con nuestros impuestos, pintados de tal modo que nos parezcan una concesión graciosa y generosa de nuestros líderes en turno.

Otra sensata reflexión del académico, que comparto, es que “necesitamos ciudadanía que, más allá de la participación política tradicional, pueda involucrarse, conozca, se informe, cuestione y que sea el mejor contrapeso a cualquier gobierno”. Amén.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.