En la literatura siglos antes de Maquiavelo y él formando parte de esa perspectiva, firmeza o crueldad son porciones de un herramental permanente. Contrastante con la fluidez, adaptabilidad, cercanía y ductilidad respecto de los problemas y los adversarios.
En Ciudad de México se aprecia una flexible interrupción de una lógica según la cual, entre más duros, más oportunidades se tiene en el mando. Viejas estructuras del poder centralista se ocultan en segmentos de la vanguardia del Estado cuya acción y discurso se orientan en sentido contrario.
Al colocar el agua en el centro de su órbita gubernamental, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, gestiona su tránsito hacia un liderazgo fluido. El poder ya no se ejerce desde la solidez del búnker, sino desde la capacidad de infiltrarse en el tejido social y tecnológico de la metrópoli.
Es expresión de aquello que Zygmunt Bauman llama modernidad líquida en la administración. Mientras la política tradicional se quiebra bajo su propia rigidez, la propuesta de Brugada en el Festival Aqüífera, inaugurado en la Puerta de los Leones del Bosque de Chapultepec, y su programa de “Acupuntura Hídrica”, intentan ductilidad estratégica y creatividad sensible.
Ductilidad no es debilidad. Es la capacidad de cambio de estado y de forma sin perder la esencia… del obradorismo y del gobierno. Los danzantes antes del evento buscan conectar la mística prehispánica de Tenochtitlan. La realidad actual nos recuerda accidentes orográficos, invasiones, ausencia de planeación, negligencia, corrupción, escasez de recursos, visión ausente ante la emergencia de cada década ante el agua. La disposición política después del diagnóstico y antes del azoro ante la inmensidad del problema es útil. Los pendientes son enormes. Centeneras de miles continúan en la desigualdad social por el inequitativo usufructo del agua.
Acuósfera literal y técnica. Despega Artemis II de la NASA, en una misión también histórica por la diversidad de su tripulación —una mujer, un afrodescendiente y una persona no estadunidense— y en la capital más desarrollada del país la misión es la realidad terrestre aludida por Brugada quien intenta el aterrizaje en el Valle de México de propuesta de retomar la idea de una capital que aprovecha el agua en vez de expulsarla fuera del Valle vía drenaje profundo.
Si la política dura del siglo XX mediante tubos y cemento expulsó el agua útil al mismo tiempo que graves inundaciones, la política dúctil la invita de regreso al subsuelo. Aqüífera, presentado por la Secretaria de Medio Ambiente, Julia Álvarez Icaza, democratiza una estética hídrica y promueve una visión. Al invocar a un Tláloc actualizado Brugada quiere disolver muros invocando a la ciudadanía ante la escasez, el descuido o la inundación.
Una nueva órbita del agua ante el enorme problema en tuberías, subsuelos, microsismos por miles, obra pública y bajo presupuesto.