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Jueves , 18.04.2019 / 13:42 Hoy

Fuente Ovejuna

#Bucheypiedras

Salvador Cosío Gaona

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Pasaron las tradicionales festividades decembrinas y empieza el período en el que ordinariamente hay calma y asueto distendiéndose la actividad oficial y por ende la información sobre actos de la administración pública, pero también es el tiempo en el que infortunadamente se aprovecha para que se infiltre las noticias ingratas, como las que tienen que ver con la merma en la economía de las familias, esas novedades que cada año se suscitan en la llamada miscelánea fiscal para aliviar la debilidad de los gobiernos y puedan acopiarse recursos para gastar y según la teoría: “para contar con las posibilidades necesarias a fin de dotar al pueblo de los servicios que la Constitución obliga y a los que se tiene derecho recibir”.

Y en este momento complicado para el país, afectado en su estructura financiera por los estragos causados a partir de los embates de las condiciones especiales de la economía global además de la fragilidad de nuestra nación, ejemplificados por el bajísimo precio del crudo, además del creciente costo de los insumos de importación y el alza de los servicios financieros y los productos crediticios al igual que la severa depreciación de nuestra moneda, a lo qué hay que sumar las expectativas negativas motivadas por la inminente asunción al poder del patán y palurdo mercader neoyorquino sicofante de la política llamado Donald Trump, que el 20 de enero asumirá la Presidencia de EU.

En este ambiente de tensión social por el incremento del índice de criminalidad, tanto la causada por la delincuencia ordinaria como por los llamados “Cárteles del Crimen Organizado”, agravado por la escasez del combustible y las noticias recurrentes sobre actos de corrupción e impunidad, ahora surge el enojo por el inminente y por demás rebuscado decreto federal que establece el novedoso esquema de costo y cobro de las gasolinas y el diésel que imperará a partir de los albores del ya por iniciar nuevo año 2017, que por más que se pretenda disfrazar y atenuar en cuanto a sus efectos buscando justificarlo, resulta sumamente lesivo para la economía general y, sin duda, provocará acendramiento del reclamo y el consecuente rechazo a las instituciones gubernamentales, lo que de forma natural acarrea mayor descrédito del gobierno federal al que se señala de causante y culpable de la crisis, lo que conlleva la mayor caída en el índice de aprobación del Presidente Enrique Peña Nieto, que ya es la más baja de la historia contemporánea, apenas alcanza un nivel de entre el 15 y el 18 por ciento, o sea qué más del ochenta por ciento del pueblo rechaza o repudia al mandatario. No debe serle extraño a Peña y sus más cercanos colaboradores el que se generen manifestaciones sociales en su contra además que su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), se siga desmoronando, máxime que es imposible evitar que, pese al priismo acendrado de aún muchos millones de mexicanos, sean ya también demasiados los priistas que se sumen a los reclamos y exigencia de acciones distintas en defensa de la sociedad. En este contexto ha estado circulando con profundidad en las diversas redes digitales de intercomunicación social una carta conteniendo un mensaje del joven abogado Luis Donaldo Colosio Riojas, el que siendo un niño muy pequeño lloró el cobarde y artero asesinato de su ínclito padre a quien, siendo candidato a la Presidencia de La Republica, por considerar un estorbo su inminente triunfo que provocaría cambios radicales en perjuicio de caciques perversos, fue masacrado el 23 de marzo de 1994, allá en Lomas Taurinas de Tijuana , y ahora se expresa mostrando claridad, sentido humanitario y conciencia social, reclamando las condiciones en que México se encuentra y de ese texto hay algunos párrafos que considero importante destacar y citó:

“Me preocupa que veo a un país olvidado por sus líderes, quienes se concentran en sacar adelante sus carreras y a sus partidos antes que a su gente. Me preocupa ver un abismo de desigualdad y diferencia, permeado todo por la infame indiferencia de quienes tienen la responsabilidad de honrar la confianza de su gente. La desigualdad de ideas nunca ha sido crimen, pero el callarlas y asesinarlas es nuestro nuevo movimiento nacional”.

“Me preocupan todos y cada uno de los miembros de mi familia, más de 112 millones de ellos, que miran al futuro sin un rumbo certero (...) Me niego rotunda y enfáticamente a quedarme dormido, a darme por vencido. Así me tachen de por vida de demente o inadaptado. Qué ilusos somos todos al pensar que México necesita héroes, si lo único que le hace falta es la atención de sus ciudadanos (...) Este es el movimiento de la tercera insurrección mexicana, cuyo campo de batalla se libra en nuestros propios corazones, donde las únicas armas que encontremos y utilicemos deberán ser la paz, el trabajo y la Patria: suficientes muertes ha soportado lo sagrado de este suelo, y la tierra que se tiñe de rojo con la sangre de mi sangre es testigo de mi entrega”.

Lo cierto es que, cual olla de presión, el país hierve y pareciere que quienes deciden lo que nos acarrea consecuencias a la mayoría de los mexicanos no quiere ver que puede gestarse un renovado y fuerte movimiento social que rebase a cualquier contención partidista y pugne por un vuelco, y puede ser incluso mediante violencia incontenible, pues como cuando lo aseveraba Luis Donaldo Colosio Murrieta: hay un pueblo con hambre y sed de justicia y existe un creciente ánimo para tomarla por mano propia ante la incapacidad o negligencia de los gobernantes y quienes ostentan el monopolio del poder político, que podrían ser derrocados por el uso del poder popular, cuando México despierte y la masa se organice y actúe, porque, como se dice en lenguaje popular : ¡se está llenando el buche de piedritas!

@salvadocosio1

opinion.salcosga@hotmail.com

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