Política

Poder y autoridad en la Iglesia

La XVI Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos con el tema Sínodo de la Sinodalidad entra en su recta final de esta primera etapa. En esta semana se presentará y someterá a votación el Documento Síntesis con base en los informes que entregaron los 35 Círculos Menores en que se dialogó en las pasadas tres semanas en el Aula Pablo VI del Vaticano las y los 365 miembros con voz y voto.

En tres semanas, las y los participantes en el Sínodo trabajaron con base en el “Instrumentum laboris” (Instrumento de trabajo. Ver: https://bit.ly/491L24i), un documento elaborado a partir de reflexiones y propuestas construidas en tres etapas previas: local, desde cada diócesis; nacional o regional, entre las diócesis que conforman las conferencias episcopales, como la CEM en México; y la fase continental, en nuestro caso, el CELAM.

Ahora, en la fase universal, que se realiza en Asamblea General, las y los participantes, distribuidos en grupos lingüísticos de doce personas cada unohan tratado temas con base en la estructura del “Instrumentum laboris”. En la primera semana, del 4 al 7 de octubre, el tema fue “Por una Iglesia Sinodal”, que implica un replanteamiento de ser Iglesia en camino y que de entrada provocó reacciones en los “inmovilistas”; en la segunda semana, del 9 al 21 pasado, entraron en materia desde tres abordajes fundamentales: comunión, misión y participación.

Esto, planteado “oficialmente” trató “la cuestión de cómo crecer en comunión acogiendo a todos, sin excluir a nadie, en fidelidad al Evangelio; la cuestión de los modos concretos de corresponsabilidad, reconociendo y valorando la aportación de cada bautizado con vistas a la misión común; la identificación de estructuras y dinámicas de gobierno a través de las cuales articular en el tiempo la participación y la autoridad en una Iglesia sinodal misionera”.

A partir de hoy, hasta el próximo día 28 de octubre, entrarán a conclusiones y propuestas, llamándole “próximos pasos”, lo cual se desarrollará en grupos de trabajo y debate plenario para definir-afinar propuestas de acción planteadas en los trabajos previos; leerán y someterán a aprobación de los y las integrantes el contenido. Lo aprobado, volverá a las “bases” (Iglesias locales) con la finalidad de analizarlas, discutirlas, precisarlas, y retomarse el próximo año, en octubre de 2024, en una segunda fase de la Asamblea General. Los resultados de esta última podrán ser retomados por el Papa y elaborar, de entrada, una Exhortación Apostólica (mensaje universal, dirigido no sólo a la Iglesia) o incluso, pueden ser materia para una Encíclica (carta dirigida básicamente a la Iglesia).

Por los temas, un replanteamiento del actuar (ser Sinodal) de la Iglesia, su estructura, la jerarquía, autoridad-poder, clericalismo, el rol y papel de la mujer, las personas de la diversidad sexual, los abusos y delitos en materia de pederastia, que se han puesto sobre las mesas, no se descarta que la sinergia sinodal impulse cambios de envergadura o gran calado, que podrían impactar incluso el Código de Derecho Canónico.

El camino sinodal realizado en Alemania (www.synodalerweg.de) en los pasados dos años está presente en el Vaticano. Se reconoció en el corte informativo de los trabajos sinodales el pasado viernes (ver:www.vaticannews.va/es/vaticano/news/2023-10/briefing-sinodo-iglesia-con-pobres-contra-clericalismo-abusos.html), que en lenguaje eclesiástico, sin comprometerse o adelantarse sobre el Documento Síntesis, tendrá que plantearse aunque sea eufemísticamente o tangencialmente, en particular tres temas: el acceso al sacerdocio ministerial de las mujeres, las personas de diversidad sexual y el celibato sacerdotal.

La insistencia de Francisco Papa sobre el clericalismo en la Iglesia, así como el “carrerismo” de los clérigos que los lleva a buscar el “crecimiento” en jerarquías tiene en el fondo la relación jerarquía y poder, lo cual históricamente desarrollaron una relación simbiótica perversa y corruptora del ministerio (servicio) no sólo en el clero, sino en laicos y laicas que reproducen modelos clericales.

Francisco, con “Prædicate Evangelium” reformó la Curia romana, el gobierno central de la Iglesia católica (19 de marzo de 2022), pero aún falta que el nuevo modelo de gobierno llegue a las Curias episcopales de las diócesis, e incluso a la conducción y “gobierno” parroquial. Ahora, con el Sínodo de la Sinodalidad en marcha, la reforma refrescante que apremia, es imprescindibles que llegue a todos los rincones y produzca una nueva forma de caminar, en donde la jerarquía no es equivalente a poder (el principal temor y resistencia de la jerarquía es perder poder), y se reconozca, como diría Agustín de Hipona: “Con ustedes soy cristiano; para ustedes soy obispo”; pues el “poder” está en lo elemental, ser cristiano.

X: @jrubenalonsog


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Rubén Alonso
  • Rubén Alonso
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