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Ella Langley y su resiliencia

  • El ADN del Country
  • Ella Langley y su resiliencia
  • Rox Herrera

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Hay despedidas que llegan dando un portazo y otras mucho más difíciles de identificar: esas en las que poco a poco entiendes que, por más que quieras a alguien, su corazón ya está escogiendo otro camino.

De eso habla la canción del ADN de hoy: “Choosin’ Texas”, el fenómeno que convirtió a Ella Langley en algo mucho más grande que una de las nuevas promesas del country. Pero su historia no comenzó en la cima de Billboard.

Elizabeth Camille Langley creció en Hope Hull, Alabama. Antes de los premios, las giras multitudinarias y los números uno, estuvo tocando en bares y festivales locales hasta que en 2019 decidió mudarse a Nashville para perseguir la música profesionalmente.

Langley fue construyendo audiencia canción por canción y en 2024 publicó su primer álbum, ***Hungover***, y ahí apareció la canción que cambió la velocidad de todo: “You look like you love me”.

El dueto con Riley Green tenía algo que parecía salido de otra época: un verso hablado, coquetería, humor y ***country*** tradicional envuelto en una producción contemporánea.

Ella ha contado que tuvo que defender la canción ante su propia disquera. Le pidieron cambiar los versos hablados por versos cantados, porque dudaban que aquello funcionara.

Ella se negó y funcionó, presentó al público masivo algo que hoy parece ser una de las mayores fortalezas de Langley: una artista que puede sonar profundamente ***country*** sin sentirse atrapada en el pasado.

Después llegó ***Dandelion***. Y entonces “Choosin’ Texas”, que fue escrita por Ella Langley junto a Miranda Lambert, Luke Dick y Joybeth Taylor.

La historia nació durante una sesión de composición y terminó convirtiéndose en una pequeña película ***country***. Tenemos Tennessee. Tenemos Abilene.

Tenemos un ***cowboy***. Tenemos a otra mujer. Y tenemos a una protagonista que lentamente comprende algo que probablemente sabía desde antes, pero no quería aceptar: él está escogiendo Texas.

Texas funciona maravillosamente en la canción porque es un lugar, pero también es mucho más. Es ella. Es su pasado. Son sus raíces. Es aquello hacia donde inevitablemente quiere regresar.

Y nuestra protagonista descubre que estaba compitiendo contra algo contra lo que quizá nunca pudo competir. No hay una enorme escena de venganza. No hay una villana caricaturesca. Hay algo mucho más doloroso: aceptación.

Y ahí encontramos el verdadero ADN de esta canción: ***“A cowboy always finds a way to leave”***. Qué frase. Porque podemos quitarle por un momento las botas, el sombrero y hasta el caballo. Hay personas que siempre encuentran la manera de irse.

Puedes intentar convencerlas. Puedes cambiar. Puedes hacer concesiones. Puedes preguntarte qué te faltó. Pero tarde o temprano tendrás que hacerte una pregunta mucho más importante:

¿Por qué estoy tratando de convencer a alguien de que me elija? Tal vez la resiliencia después de una decepción amorosa comienza exactamente ahí.

No cuando deja de doler. No cuando mágicamente olvidamos. Sino cuando dejamos de interpretar la partida de otra persona como evidencia de que nosotros no fuimos suficientes. Porque perder una elección no significa perder nuestro valor. La historia se vuelve casi irónica. Ella escribió una canción sobre no ser la elegida y terminó convirtiéndose en la elegida de millones de personas.

“Choosin’ Texas” llegó al número uno del Billboard Hot 100 y convirtió a Langley en la primera mujer en encabezar simultáneamente Hot 100, Hot Country Songs y Country Airplay.

Y es que a veces creemos que una decepción es el final de nuestra historia, porque estamos observándola desde demasiado cerca. No vemos todavía qué viene después.

El ADN de ***“A cowboy always finds a way to leave”*** (“Un vaquero siempre encuentra la forma de irse”), pero tú también puedes encontrar la manera de seguir. Puedes extrañar y avanzar. Puedes aceptar que alguien eligió otro camino sin convertir esa decisión en un juicio sobre tu valor. Puedes quedarte con el corazón roto sin quedarte rota.

Y algún día quizá hasta puedas mirar hacia atrás y entender que aquella persona que no te escogió hizo algo que en ese momento parecía terrible, pero que terminó siendo necesario: te dejó libre para escogerte a ti.

Porque algunas veces perder Texas no significa que Tennessee no fuera suficiente. Simplemente significa que nunca debiste competir. Y tal vez la verdadera resiliencia comienza el día en que dejamos de preguntarnos por qué alguien se fue y empezamos a preguntarnos: ¿Hacia dónde quiero ir yo ahora?


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Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO, S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.
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