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Sábado , 16.02.2019 / 16:40 Hoy

Política Irremediable

Prensa: todo en negativo y todos tan contentos

Román Revueltas Retes

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La prensa fifí está directamente en la mira de nuestro futuro presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y lo menos que podemos esperar es que el hombre siga limitándose a sus expresiones burlonas de siempre —así fuere en su condición de jefe de Estado— y que no escale un peldaño más para arremeter, ahí sí de veras, contra los medios de comunicación.

Después de todo, pudiere comenzar a presionar a los dueños de los diarios, a encarcelar periodistas o, de plano, a mandarlos matar, como ocurre en los países sojuzgados por regímenes totalitarios (y, por favor, a aquellos que respinguen airadamente para denunciar que en México han sido asesinados muchos informadores, les respondo que es algo atroz —en efecto— pero que no los ejecutó Enrique Peña).

Sin embargo —y más allá de la crítica dirigida habitualmente a los detentores del poder político—, algo se nos puede reprochar a los articulistas y a los reporteros en general: nos servimos, por decisión propia y por un sesgado interés profesional, de las malas noticias, y este enfoque machaconamente negativo de la realidad no sólo termina por ofrecer una visión distorsionada de las cosas sino que apuntala la propensión de nuestras sociedades a no reconocer lo bueno, a vivir en un permanente pesimismo y a exacerbar sus sentimientos de insatisfacción.

Los lectores, por su parte, no encuentran casi placer alguno a saber, por ejemplo, que vivimos en la época menos violenta de toda la historia de la humanidad o que, en estos días, un diez por cien de la población mundial sobrelleva la miseria extrema a diferencia de aquellos comienzos del s. XIX cuando eran nueve de cada diez habitantes del planeta los que se encontraban en la indigencia.

No sólo eso, sino que se encolerizan y acusan al escribidor de estar a sueldo del “sistema”.

Un establishment, desde luego, que es obligadamente perverso y cuyo primer propósito no sería asegurar progresos beneficiosos para la sociedad, así fuere de rebote, sino sojuzgar a los individuos y atender en exclusividad a los mercados. Esta prensa, la de la desesperanza por consigna, ¿no es la que tendría que cambiar?

revueltas@mac.com





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