• Regístrate
Estás leyendo: ¿Y los abrelatas?
Comparte esta noticia
Lunes , 18.02.2019 / 15:06 Hoy

Tiempo vivido

¿Y los abrelatas?

Rodolfo Esparza Cárdenas

Publicidad
Publicidad

Es frecuente decir de una persona que sus logros son producto del esfuerzo, es una manera de decir que no fue nacido en pañales de seda o haya sido hijo de papi quien hubiera facilitado su devenir como persona. 

Curiosa figura en un mundo que busca la facilidad en todas sus actividades; así, la tecnología y la propia ciencia procura vencer posibles obstáculos y hacer la vida más llana, contribuir de laguna manera a la felicidad, a la cultura del menor esfuerzo. 


Con ello se canceló aquella antiquísima satisfacción, el gozo por disfrutar el producto del trabajo, del esfuerzo: recoger una cosecha, vestir una prenda tejida en casa, conservar vegetales o carnes para cuando hiciera falta y no fuera el tiempo. Me acerco a la razón del título. 

Por siglos cuando el hombre empezó su vida sedentaria y quizá antes, fue su preocupación conservar sus alimentos; pero no fue hasta finales del siglo XVIII que Nicolás Appert inventó guardar alimentos en botellas de vidrio, cerrándola herméticamente e hirviendo su contenido en agua. 

Después el inglés Peter Durand usó latas metálicas, que abrían con cinceles y otros instrumentos hasta que casi cincuenta años después, en 1858, se inventó el abrelatas, ahorrando trabajo. 

Pero hoy casi está en el olvido, pues en esa ruta de facilitar el trabajo, las latas tienen su propio sistema de apertura incluido, por los tanto el abrelatas está destinado a desaparecer, modificando conductas en el ser humano hacia el menor esfuerzo, siendo también más civilizado al usarlas. 


Al querer ser más civilizados también se han afectado funciones biológicas; por ejemplo, se han fijado Ud. que ya no hay escupideras, quizá algunos de los que leen esto las conocieron. 

Por qué se desparecieron las escupideras; pues simplemente porque ya no escupimos como lo hacían los ancestros todavía hasta los 30´s del siglo pasado; esto es producto de la “educación” que prescribió por distintas razones, desde la civilidad y hasta sanitarias, que no era correcto escupir. 

Al internalizar esa prescripción se ha inhibido esa función biológica, facilitando la vida y haciéndonos más civilizados. 

En ese afán de facilitar la vida, de no hacer esfuerzo, muchas creaciones humanas desaparecerán, entre éstas los hombres producto de su propio esfuerzo, razón que los jóvenes quieren todo peladito y en la boca.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.